<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764</id><updated>2012-02-24T05:36:58.277+01:00</updated><title type='text'>Música para una cápsula espacial</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1573</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3428497667478362353</id><published>2012-02-24T00:08:00.000+01:00</published><updated>2012-02-24T00:08:13.646+01:00</updated><title type='text'>Tristeza</title><content type='html'>&amp;nbsp;Evidentemente nadie sabe la hora de su muerte. Tampoco sabemos la hora de la muerte de los otros. Desconocemos cuando es la última vez que veremos a alguien. No hay modo humano de saber si esto es la despedida definitiva y no una fugaz despedida. Nadie sabe las horas que le quedan ni a si mismo ni a los otros. Podría estar tecleando esto y dentro de diez minutos estar muerto o quedarme patitieso aquí, frente al teclado. Podría pasar que no vuelva a ver a muchos de los que he visto. Quizá Sanchez, quizá I, quizá J, quizá Dominguez, quizá Figueroa, quizá el chico ese que siempre saludo en esa oficina a la que voy dos o tres veces al mes. Un tipo simpático con el que una vez me encontré en un metro de Londres. Hay gente que hemos visto ya por última vez y no lo sabemos, lo que además, a la inversa, les hace a ellos habernos visto ya por última vez. Son despedidas inaudibles. Pienso en gente, mucha por la que apuesto a que ya jamás les volveré a ver. Ya me despedía de ellos. Seguramente jamás vuelva a ver a I, esas piernas memorables que ascendí con perversión en tardes lejanas y cálidas en las que mi vida estaba, únicamente, sujeta a sus piernas. Unas piernas que habrán sufrido los golpes de los años y con toda probabilidad muestren otro tipo de esplendor, pero en cualquier caso, en las que seguro aún hay esplendor. Seguramente no vea a Davis, ese tipo distinto y distante con el que me emborraché en unas calles que recuerdo un poco tristes y bastante mal iluminadas y llenas de mierda en las aceras o no mierda si no con grasa, porque aquella zona de la ciudad estaba llena de talleres temibles y feos y esos talleres dejan las aceras llenas de grasa, una grasa de motor o de demonio: esa grasa es la sangre del demonio. Seguro. Tampoco veré a Sandra. Aquella chica flaca del colegio que me regaló unos discos, que me dio un beso hermoso y al día siguiente empezó a salir con el tipo más grande del colegio, una especie de animal salvaje que debía ser una mezcla genética de bulldog y gorila y que parecía venido del planeta de los simios, lo que le hacía temible y desconcertantemente atractivo a un colectivo femenino incoherente o terriblemente e insaciablemente coherente con la especie. &amp;nbsp;No veré a Feliciano, el peor profesor del planeta y seguramente de los otros planetas remotos donde existan colegios e institutos, lo que seguramente convierte a Feliciano en el peor profesor del cosmos. Seguramente no les vea, tampoco a Sonia, ni a Susana, ni a Adriana, chicas por las que rocé el delirio o ese terremoto que llaman atracción, que besé y de las que si me esfuerzo, y con los ojos cerrados, puedo recrear con enorme precisión sus cuerpos desnudos, sus cuerpos de entonces, porque hoy habrán sufrido variaciones y las desconozco. &amp;nbsp;Ma habré despedido de ellas. Son despedidas que, están en cierta manera asumidas. Hay otras, no obstante, que me preocupan. Hay muchos otros de los que desearía no haberme despedido aún. Muchos. De los que espero no sólo una vez más, sino mil más. De los que deseo verles de viejo, cuando ya todo se vea por detrás y en una distancia incomprensiblemente cercana y lejana. No quiero despedirme de ellos hasta dentro de muchos años. Muchos. Sin embargo cabe la posibilidad que con alguno ya nos hayamos despedido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3428497667478362353?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3428497667478362353/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3428497667478362353&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3428497667478362353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3428497667478362353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/tristeza.html' title='Tristeza'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7498196998646097134</id><published>2012-02-22T14:58:00.001+01:00</published><updated>2012-02-22T14:58:40.364+01:00</updated><title type='text'>Fin</title><content type='html'>&amp;nbsp;14:52:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Recibimos la última conexión. Los pilotos parecían agotados, exhaustos. Sin resquicios de fuerza. Apenas salía voz. Apenas eran audibles. La situación parecía definitiva. Tremenda. Incapaces de establecer coordenadas, desubicados, perdidos. La conexión fue traumática aquí, para los que les escuchábamos en casa. Era, definitivamente, la última. Sabíamos, mientras nos llegaban las voces cubiertas de interferencias que no habría vuelta, que de ahí avanzaban hacia la nada. Sin dramatismo o evitando la pena en nuestra voz les hemos deseado suerte. Sabíamos a cada segundo que ahí, definitivamente, acababa todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Hasta siempre mis queridos Cosmonautas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/HNuSD49chY8" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7498196998646097134?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7498196998646097134/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7498196998646097134&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7498196998646097134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7498196998646097134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/fin.html' title='Fin'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/HNuSD49chY8/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-974472669192338317</id><published>2012-02-22T10:02:00.002+01:00</published><updated>2012-02-22T10:02:22.819+01:00</updated><title type='text'>Fútbol</title><content type='html'>&amp;nbsp;Vivimos en un partido de fútbol. Y además no es un partido de fútbol cualquiera, es un partido terrible, violentísimo. Las gradas están incendiadas con llamas, las gradas rugen, insultan, los árbitros están comprados y hay que vencer pase lo que pase. Ahora da igual como juegue el equipo, eso ya lo solucionaremos, asuntos de táctica y entrenamiento, ahora hay que ganar, como sea. Hay pancartas colgadas de las gradas. Son ofensivas y nos reímos de esa ofensa. O no son ofensivas, porque en realidad no lo son, porque son adjetivos que en la sensatez a nadie ofenden, pero estamos en mitad del partido y cualquier vaciedad es insulto y pretende ofender y la grada celebra la ocurrencia del memo, porque el memo comanda este ejército de gritos. Abajo, en el césped, las cosas no varían. Los defensas llevan alfileres que incrustan en la piel de los delanteros cuando el arbitro gira la cabeza. Hay escupitajos y patadas. El balón no corre. Hace mil minutos que dejó de haber fútbol, lo que hay es otra cosa. Los aficionados no observan jugadas, un balón rodando con esmero y delicadeza por el suelo. Los aficionados quieren ganar, porque eso les otorgará la razón, una razón alejada de toda razón, pero les dará la razón o eso mostrará el marcador en el minuto noventa, un minuto al que, por otro lado, jamás se llega, porque este partido ya no se mide en tiempo o es un partido en el que nada se acaba. Nadie recuerda ya los goles, nadie sabe cuantos van, lo único que importa es éste minuto, éste y marcar cuanto antes y si se marca gritar y soltar la ira insultando al portero o al defensa estúpido que dejó camino libre a nuestro delantero del que ya no recordamos el nombre. Gol y vuelta a empezar. No se mira el marcador. Se mira a los jugadores de nuestro equipo y se les presiona, porque hay que marcar cuanto antes, otra vez, porque ya en la grada se han sumado, de nuevo, las ganas de gritar y ofender al adversario. Caen alimentos desde las gradas, los equipos se patean, nadie se percata, pero el balón a ratos, se queda aislado, en mitad del campo, ningún jugador se da cuenta. Allí está el balón detenido, inmóvil. En el césped lo que se sucede son marcajes a tipos que ya no saben ni donde están. Los entrenadores posan o gesticulan. Pero el balón sigue allí. Nadie corre hacia él y empieza una jugada, hilvanada, pases precisos avanzando, por el puro placer de jugar, hacia el gol. Ya nada de eso sucede, o quizá nunca sucedió. La grada grita, quiere ganar, porque le dará la razón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-974472669192338317?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/974472669192338317/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=974472669192338317&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/974472669192338317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/974472669192338317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/futbol.html' title='Fútbol'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8783620770917294256</id><published>2012-02-21T14:30:00.002+01:00</published><updated>2012-02-21T14:30:36.033+01:00</updated><title type='text'>Inverso</title><content type='html'>&amp;nbsp;Nos dejaron aquella casa una temporada. Yo dormía en el sofá y me duchaba a primera hora. Los demás se distribuyeron con disputas acaloradas las habitaciones. Creo que hubiera preferido no vivir con ellos, pero lo gratuito siempre era un aliciente. Había perdido el trabajo en un bar de copas y mi futuro no tenía exceso de puertas. Creí que me gustaba escribir, pero comprendía, en cada intento, que no había nacido para ello. Intenté escribir novelas: novelas de ciencia ficción, novelas eróticas, novelas de falsa historia, novelas de detectives, novelas nihilistas, novelas experimentales, novelas autobiográficas, pero en todos los intentos, en cada uno de ellos, encontraba enormes carencias. También me hacía ver reflejos de cosas. En cierto modo, cada vez que intentaba escribir, todo se volvía la novela, el boceto de novela y los días se volvían obsesivos, pero inacabados, porque yo escribía sabiendo de antemano, que no acabaría y que las páginas que llevaba se quedarían en un boceto sin terminar. Y esa sensación se trasladaba a todo. En aquella casa no se dormía bien. De madrugada subía por el patio interior los graves de una discoteca que había en el sótano. Una discoteca ilegal y triste. Entré un par de veces y no sucedía gran cosa. La decoración era espantosa. Parecía una discoteca abandonada en una época de esplendor inexistente. LA discoteca parecía el recuerdo de algo no vivido, un recuerdo, por lo demás, triste e incluso turbio. Uno de esos recuerdos que se tratan de no recordar. Lo desconcertante de aquel bar es que ponían música electrónica alemana de finales de los setenta. El dueño era adicto a esa música y tenía discos imposibles, rarezas encontradas en sótanos de Berlín donde además de conseguir discos se conseguía droga. Aquella música subía por el patio interior y me llegaba de lleno al sofá donde dormía. Es curioso, pero toda aquella época recuerdo que soñaba cosas indescriptibles como todo sueño, pero alucinantes, muy sensitivas, muy siderales, también muy contundentes. Siempre atribuí esa capacidad emocional y estética &amp;nbsp;de aquellos sueños a la música que subía de la discoteca. Como si aquella música fuera gasolina onírica. También intente transcribir aquellos sueños, pero en cada intento perdía horas y horas tratando de describir cada una de las cosas sorprendentes de aquellos sueños. Concluí que cuando se sueña, el tiempo se desmorona, porque es imposible soñar tanto en tan poco tiempo. La realidad del sueño se sucede en un tiempo laxo, hiperlento, agónico, por eso se desentiende lo que parecía entendido. Por eso el sueño desracionaliza lo que parecía ya racionalizado. El tiempo descomprime lo que se ha pensado, también lo que se ha vivido o lo que se ha imaginado. No logré ser escritor. No sé si por eso o por más motivos, empecé a querer largarme de aquella casa. Hubo un par de peleas entre los compañeros en las que no participé. Uno de ellos se marchó. A los pocos meses me vi solo en aquella casa que no sabía muy bien a quien pertenecía. Cuando me quedé solo no salía. Pasaba semanas sin pisar la calle. Intenté otras formas de escritura. Con pinceles empecé a escribir poemas en las paredes. Si era malo en la narrativa, como poeta era lamentable, y además pretencioso. Había llenado las paredes de frases épicas cuando comprendí, definitivamente, que la literatura no era lo mío. Guardé todas las cosas en mi maleta y me fui de allí. Después de aquello conocí a L. Me fui a vivir a su casa. L decía que escribía, pero a mi también me parecía terrible lo que ella hacía. Un día se lo dijo y me dejó. Después todo fue difuso. No recuerdo como se fueron sucediendo las cosas. Un día me monté en un avión con destino a Londres. Trabajé haciendo camas en un hotel de cuatro estrellas. Llevaba uniforme y no pagaban mal. Pero no soportaba el clima. Después de años volví al banco. Me dieron un buen puesto. Volví con los amigos de entonces. Creo que sin proponerlo, fui haciéndome un tipo relativamente feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8783620770917294256?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8783620770917294256/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8783620770917294256&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8783620770917294256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8783620770917294256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/inverso.html' title='Inverso'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5764898620338489844</id><published>2012-02-21T13:31:00.002+01:00</published><updated>2012-02-21T13:31:47.336+01:00</updated><title type='text'>Visita</title><content type='html'>&amp;nbsp; Se quedaron algunos minutos allí delante. Intranquilos. La luz, casi perversa, reventaba en la placa y reflejaba violentamente en los ojos. No había manera de mirar &amp;nbsp;sin quedarse deslumbrado. Casi como un símbolo en el que ninguno creía. Finalmente alguien tomó la decisión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Si no creemos en esto ¿Por qué caemos en los ritos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Y se mantuvo el silencio mientras la luz del sol se desplazaba y volvía a permitir mirar la placa; ya era, de nuevo, legible el nombre de la madre. Durante los siguientes segundos se quedaron quietos. Ninguno contestó la pregunta. Uno de ellos, entonces, vencido, derrotado por la tristeza, lanzó la mano y la colocó sobre la placa. No hubo ningún gesto más. La sola mano apoyada desmoronó a los otros. Sin embargo en ningún momento nadie se rebajó a la épica o a la lágrima. Finalmente uno de ellos colocó sin aspavientos el ramo. Miraron un poco más hacia la placa. El cuadrado enmarcado entre otros cuadrados. Nichos vecinos ligados por la fecha de vencimiento, por el día que se cerró todo en cada uno de ellos. Eternamente desconocidos, vecinos invisibles los unos a los otros, pegados unos a otros por la fecha. Edades distintas para un mismo día final. Caminos lejanos que confluyen en nichos vecinos. Es inevitable mirar las otras placas, comparar edades y prefigurar un rostro detrás de ese nombre que anuncia la placa y que será el vecino de la madre. Todos con un número asignado que servirá para encontrar el lugar exacto más rápido en la próxima visita. Ahí, en los nichos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Entonces se dan la vuelta y caminan despacio entre las callejuelas. Buscando la salida y tratando de memorizar ese camino que, esto no lo saben, no volverán a recorrer. No volverán, no va en ellos. Los nichos, se sabe, están vacíos. Se van vaciando lento y cuando se vuelve solo quedan un eco, también una placa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5764898620338489844?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5764898620338489844/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5764898620338489844&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5764898620338489844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5764898620338489844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/visita.html' title='Visita'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8100542680064179005</id><published>2012-02-20T12:33:00.001+01:00</published><updated>2012-02-20T12:35:14.106+01:00</updated><title type='text'>Azotea</title><content type='html'>&amp;nbsp; Había pocos edificios alrededor. El tráfico era escaso, sin embargo la avenida era ancha. Desde la azotea se veía un reloj que siempre marcaba la hora unos diez minutos retrasado y que daba la impresión de llevar unos cuantos años fuera de órbita. Era un reloj grande, colgado de la pared del edificio de enfrente: un edificio bajo, bastante deteriorado y aparentemente deshabitado. Lo mirábamos desde la azotea mientras hablamos de la gloria y de la decadencia de nuestras vidas. Si es que hasta ese momento nuestra vida hubiera podido alcanzar algo de gloria o algo de decadencia. Veíamos la hora y bebíamos una bebida que pretendía ser vodka y era terrorífica pero barata, mezclada con jugo de naranja y hielo. Luego nos acostábamos en los colchones y sentíamos el mareo visual de la borrachera, el movimiento impreciso del alcohol, potenciado por estar viendo el espacio abierto de noche, los puntos de luz universales tambaleándose levemente bajo el manto negro. El suelo era duro y los colchones finos y viejos, pero la felicidad es un estado ajeno al entorno. La azotea parecía la cima de un mundo venido a menos y sin embargo sentíamos que estábamos coronando un planeta hermoso, estábamos borrachos y nos sentíamos filósofos de la era post industrial. A veces veíamos luces en casas cercanas. Y mirábamos dentro. La ciudad, aquella ciudad, tenía mucho de perdida y hoy, si se piensa con los años, sigue perdida, parece no existir del todo y toda aquella zona alrededor de la azotea estaba perdida dentro de esa ciudad olvidada, lo que convertía a esos que veíamos detrás de aquellas ventanas cercanas en individuos dotados de un poderoso halo de fantasía o de proyección. Los mirábamos actuar dentro de aquellas habitaciones y seguíamos bebiendo el vodka con naranja. Creíamos que eran parte del rito. Nos sentíamos inmensos en la azotea. La madrugada, sin embargo, nos iba mostrando el camino contrario, nos reducía a la nada o al sueño y caíamos rendidos en los colchones finos y viejos. Cada uno soñaba delirios o ideas que al amanecer comunicaba con euforia, otorgándole al sueño un valor casi de obra maestra. Recuerdo a FV narrar un sueño como el que ha visto la luz. Narrarlo con frenesí, con desgarro y al concluir mirarnos y decir que en realidad no importaba nada porque todo no había sido más que un sueño. Entonces nos poníamos de píe y mirábamos la hroa en el reloj y sumábamos los diez minutos de rigor. Bajábamos por la escalera y salíamos abajo, a las aceras de la avenida donde seguí sin haber mucho tráfico. Alguna vez, muy pocas veces, en la acera, a esas horas, nos cruzamos con alguno de aquellos que veíamos tras las ventanas. Los mirábamos como si les conociéramos y sin embargo eran desconocidos. Caminábamos hasta el terminal de autobuses y cada uno volvía a casa, con la falsa ilusión de estar cambiando el sistema desde la médula, una ilusión extraña, difusa, que se iba desvaneciendo al caer otras tardes, otras noches o enamorarte de una tipa creyente y practicante que te hacía dudar o hacer creer en la existencia de un Dios. Y dudabas y te preguntabas cosas, &amp;nbsp;y se te olvidaba la azotea mientras le escribías un poema triste y cursi con un bolígrafo parker en las piernas. Unas piernas que luego, esto no, jamás, podías olvidar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8100542680064179005?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8100542680064179005/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8100542680064179005&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8100542680064179005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8100542680064179005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/azotea.html' title='Azotea'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-9124652240724919520</id><published>2012-02-18T09:23:00.002+01:00</published><updated>2012-02-18T09:23:18.198+01:00</updated><title type='text'>Sara</title><content type='html'>&amp;nbsp;Anoche contactamos con la Tía Sara, una tía abuela de H. No sucedió mucho más. Hizo aparición cerca de la medianoche. A esa hora no esperamos a nadie, suelen llegar más tarde. La tía Sara apareció sin muchos aspavientos. Saludó con un repentino &lt;i&gt;Hola&lt;/i&gt; y cuando preguntamos quien era contestó solemne: "S-O-Y-S-A-R-A-L-A-T-I-A-D-E-H" con una velocidad a la que no estamos acostumbrados. Hay que reconocer que las visitas suelen darse cierta importancia, y tardan en dirigirse de una letra a otra. Sin embargo ayer todo fue rápido. No sucedió nada espectacular de cara a los demás, pero H se quedó meditabundo y silencioso. Le preguntamos sobre su tía Sara, pero contó rasgos generales: Mujer silenciosa, extraña, solitaria. Vivió hasta los noventa, era viuda desde los cuarenta y cinco. Murió atropellada por un coche. Pero H se quedó afectado, como si algo en esa visita inesperada le hubiera resultado desolador o terrible. De camino a casa, a las tres de la mañana, memoricé todas las cosas que había dicho la mujer. Frases nada contundentes. En general se podría calificar la visita de la Tia Sara como de las menos jugosas, sin embargo, en como afectó esta visita a H, había algo que nos dejó a todos bajo un estado de profundo misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Hoy hemos quedado sin avisar a H. La idea es hacer una sesión sin él y tratar de llamar a la Tia Sara. J afirma con severidad que él ha aprendido en estos meses a &lt;i&gt;llamar&lt;/i&gt;. Hasta ahora sólo hemos sido visitados y siempre hemos investigado por lograr ser nosotros los que llaman. J asegura que ya está preparado. Yo dudo de J, a veces también dudo de las sesiones. Todo lo que ha sucedido ha trastocado en exceso nuestras vidas y nos condiciona. Creo que hemos llegado a un estado de cierta neurosis. Algunas visitas han sido rotundas y salvajes en sus afirmaciones. Como aquel futbolista legendario que dijo a velocidad de vértigo que J moriría en pocos meses en un accidente de tráfico o el soldado italiano que confesó temor ante la cercanía de la fecha del fin del mundo. Cuando le preguntamos sobre su temor, puesto que él ya no era un ser vivo, dijo que el fin del mundo abarcará también lo fantasmagórico, el más allá, a los muertos: "El fin del mundo será absoluto y nada quedará". Todas esas visitas dramáticas han ido condicionando nuestras vidas. De algún modo nos hemos ido abandonando, sabiendo que el futuro no nos tiene reservado un buen lugar. H, por ejemplo, hace meses que no trabaja. J vive en un estado preocupante de ligereza, ya no paga hipotecas y acumula deudas terribles. El argumenta que no le importa si sus meses están contados. Yo trato de llamar al sosiego. las sesiones me parecen divertidas, pero tampoco creo que haya que creer a rajatabla las reflexiones o predicciones de un soldado italiano o un futbolista habilidoso de los setenta. No creo que sean más que opiniones y nada nos asegura que sus predicciones son absolutas. Pero de todo lo que ha sucedido, lo más preocupante es el estado triste y apagado en el que quedó H después de la visita de su tía Sara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;J abre las manos, cierra los ojos. Permanece en silencio. Hemos dejado una luz rojiza en la esquina del sótano. No sucede nada. J hace aspavientos. Al rato, con voz pausada, solemne, pretendidamente misteriosa dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Tía Sara, ¿puedes volver?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;La habitación se queda quieta, muy quieta, como si todo, absolutamente todo, se hubiera detenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Hola. Soy Sara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;J me mira y sonríe. En su sonrisa hay algo detestable. J siempre ha pecado de un ego desquiciado. Hay una forma de triunfo en este acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Desde ayer H ha quedado sumido en un estado triste, meditabundo, silencioso. Todo sucedió a raíz de tu visita ¿Sabes que es lo que ha podido suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Sara contesta veloz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- No me tutee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Perdone- dice J algo sonrojado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Cuidad de H y cuidad de vosotros. Las cosas no vienen bien. Si algo sucede con H es que ayer le dejé ver algo que deberías haber visto vosotros también. Que las letras no se escriben solas. Que si os giráis ahora mismo, me veréis, ahí, pegada a la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Y allí está Sara. Iluminada tenue por la luz roja del sótano. Allí, en la esquina, acomodada. De píe. Joven. Es Sara con veinticuatro años, radiante, plena, vital, exuberante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Y así fue como todos nos enamoramos de la Tía de H, la Tía Sara. ASí fue como J y yo volvimos una y mil veces a las sesiones y H jamás apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-9124652240724919520?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/9124652240724919520/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=9124652240724919520&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/9124652240724919520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/9124652240724919520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/sara.html' title='Sara'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1353655169035471106</id><published>2012-02-16T09:23:00.000+01:00</published><updated>2012-02-16T09:34:13.659+01:00</updated><title type='text'>El no fín</title><content type='html'>&amp;nbsp;Se acabó. Hemos llegado al final. Comienza lo que hay después. De aquí en adelante: adelante. Se abre, se cierra detrás. Un abrazo. Hasta siempre. Ni siquiera vamos a correr campo através. Paseo del sosiego. Si algo hemos alcanzado es eso: sosiego. Caminamos sin prisas. Se acabaron las urgencias. La planicie es extensa. Dejamos las paredes, los ventanucos, los límites. Ahora es la extensión. Caminamos sin tiempo marcado. Lo hemos agotado. Ya no hay medida. Nada nos espera. No hay fin porque cuando se ha acabado, ya nada termina. Nada puede agotarse después del fin y ahí, es el verdadero comienzo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1353655169035471106?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1353655169035471106/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1353655169035471106&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1353655169035471106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1353655169035471106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/el-no-fin.html' title='El no fín'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-2662473704728052431</id><published>2012-02-15T21:30:00.001+01:00</published><updated>2012-02-15T21:30:35.117+01:00</updated><title type='text'>Hombre en un pueblo de mar</title><content type='html'>El pueblo es hermoso, en cuanto que es autentico. Conserva casi todo intacto, incluso la decadencia de cierto esplendor lejano. El paseo marítimo está muy deteriorado, pero una reforma sería un error. Esa acera levantada por los árboles, el muro y las escaleras que dan a la playa parece algo del terreno, como si emergieran en vez de estar construidos, llevan tantos años ahí que ya pertenecen al suelo y no a la mano y obra de los hombres que décadas atrás trabajaron y construyeron este paseo alegre y triste. La playa es ancha durante el día y se empequeñece repentinamente al final de la tarde. El agua entonces llega hasta el muro del paseo marítimo, asciende algunos escalones de las escaleras que comunican paseo y playa. La luz cae al final del mar, porque la playa mira a occidente. Quedan algunos chicos por allí, todavía en bañador, peloteando o fumando inexpertamente, sin saber que esas tardes se quedarán incrustadas en su memoria: gasolina de futuras, y lejanas aún, melancolías. Hablan y gesticulan con aspavientos y ríen. Las chicas siempre sentadas, sujetándose las rodillas con las manos cruzadas, sonríen las gracias de ellos. Pasean los ancianos, lento, mirando sin mirar porque el paisaje y la luz les pertenece desde hace años. Parejas eternas que están y estarán eternamente aquí. Al fondo, donde suben las calles hacia la ermita, se activan los bares de neón. La imagen, sobrecoge a E, que pasa unos días en el pueblo. No conoce a nadie, no conocía el lugar, pero hay algo que le parece permanente o le recuerda a algo olvidado. E siente que ha vivido y que permanecerá ahí. Sin embargo es breve la estancia y en tres días se irán. &amp;nbsp;Durante un rato se debate entre quedarse viendo ese tiempo inalcanzable que se prolonga en ese atardecer hermoso y monótono o volver al pequeño apartamento que han alquilado esos días, donde hace rato se fue su pareja &amp;nbsp;y su hija. &amp;nbsp;Se queda subido en el muro del paseo unos minutos más. Se impone la noche y parece subir la humedad. La marea entonces muere y se queda casi laguna, reverberan las luces como intermitencias nerviosas sobre la superficie del mar. A su espalda oye voces que pasan: planes nocturnos, frases fugaces, eventos deportivos mundiales, el tiempo, la humedad, las chicas. E, entonces, durante unos segundos, piensa que está en un recuerdo, pero un recuerdo futuro, percibe con exactitud, la tarde lejana en que recordará ese instante y entonces le parece sentir un eco, un eco interno y externo. Imagen que se alimenta de la luz sobre el paseo cuando ya casi es de noche. Camina por las calles del pueblo y sin saberlo, el tiempo, algunos minutos, se queda estático, detenido. Se ha parado el ciclo y nada se sabe. Sube a su apartamento. Ve a su hija. La besa en la frente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-2662473704728052431?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/2662473704728052431/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=2662473704728052431&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2662473704728052431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2662473704728052431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/hombre-en-un-pueblo-de-mar.html' title='Hombre en un pueblo de mar'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5083496254415296031</id><published>2012-02-13T22:51:00.002+01:00</published><updated>2012-02-13T22:51:37.930+01:00</updated><title type='text'>Testimonio anónimo</title><content type='html'>&amp;nbsp;Llegué a última hora de la tarde a casa. En la calle todo el mundo caminaba rápido, el frío era terrible, agudo, intenso. El frío lo puede todo. También con las malas horas. Durante los trayectos que caminé no pensé en otras probabilidades. Si pensé en otros inviernos, en otras fugas, también pensé que todo había perdido el sentido, el más absoluto sentido. Como si hasta ahora siempre hubiera habido una cuerda, una cuerda gruesa, con nudos, que iban arrastrando por poleas, la realidad o la vida o el tiempo o el presente. &amp;nbsp;El presente, un bloque sólido, inamovible, era trasladado sobre cuerdas gruesas. Pero las cuerdas, las poleas, esos nudos esporádicos, habían sido devorados, exterminados de golpe. &amp;nbsp;Cuando entré en casa también me di cuenta que determinadas sensaciones se habían quedado frígidas, anestesiadas con el frío. Yo no recordaba un frío semejante, aunque siempre hablan de la mala memoria climatológica. Yo no recordaba ese frío en la ciudad; ese frío solemne, absoluto, dictatorial. Me quité la bufanda, los guantes, el abrigo. Lo lancé todo al sofá. Me quedé quieto, frente a la librería. Vi mis libros, los viejos discos, la televisión apagada. Fueron segundos de desconcierto, porque no sabía que hacer en casa. Como si ese asunto de cuerdas y poleas lo hubiera alcanzado todo, también el salón de mi casa, la estantería, mi casa entera. Me quedé unos segundos pensando en si ir al baño a orinar o sentarme y no hacer nada. Aún conservaba el frío en los píes y parecía como si ese frío de los píes dirigiera todo, también las decisiones. Me senté. Me quedé pensando en los días previos. Luego pensé en actos lejanos, situaciones de años atrás. Recuerdos desconectados unos de otros. Eran, basicamente, sensaciones olvidadas. Las sensaciones de otros inviernos, de otros fríos, de mi cuerpo algo más joven. Recordé a una chica que conocí de niño, una chica que era del norte y que me hablaba de su abuelo y de un tío que tocaba el oboe y ella hablaba de aquellos dos seres como si los hubiera soñado o se los hubiera inventado. Cada día me los describía y yo, no sé porqué motivo, los idolatraba o idolatraba eso que ella contaba y me los imaginaba y me imaginaba sus caras, sus casas, sus habitaciones, sus voces y todo aquello que imaginaba me parecía perfecto o sublime, o algo con sensaciones religiosas, porque incluso en ese entonces yo no creía en nada o creía en asuntos terrenales de un modo religioso, pero no creía, no tenía fe. Tenía fe en aquellos dos tipos de los que me hablaba aquella chica del norte: el tío del oboe y su abuelo, que tenía un trastero con vinos y quesos y escribía bajo una lámpara vieja, un cuarto que olía humedad y a mar, y que yo me imaginaba viejo, muy viejo y escondido, no sé de qué, no sé donde, pero escondidísimo. Luego miré de nuevo la estantería. Los libros, mis libros. Muchos que aún no he leído, muchos que jamás leeré, muchos que ya leí. Algunos de los que recuerdo cosas, algunos que he olvidado casi por completo y unos pocos que me dejaron devastado, agitado, conmovido. Me puse en píe, guardé el abrigo, el gorro y la bufanda. En la habitación me quité los zapatos, también los calcetines y me asomé a la ventana. Volví a pensar en las cuerdas, en las poleas. Juro que sentí que nada de todo eso merecía ya la pena. Juro que sentí que no quedaba un ápice de interés, porque tampoco quedaba mucha fuerza. Como si esas cuerdas que imaginaba hubieran estado siempre arrastradas por mis brazos y mis brazos se hubieran desgastado, fatigado y no hubiera ni un músculo con vestigios de energía. La fatiga absoluta. Busqué emociones, algunas cuantas emociones, pero todo estaba enquistado bajo la piel aún fría. Por la calle pasó una mujer empujando un carrito de bebé. Metros más atrás un chico caminaba ligero, como si fuera deportista y caminara hacia una cancha. Luego no pasó nadie durante segundos, hasta que apareció un tipo, un tipo que caminaba rápido, metiendo la boca bajo la bufanda, encogiendo el frío. Miré el cielo oscuro y sin ningún motivo, concluí que esa noche nevaría. Bajé la persiana y dejé la casa, unos segundos, a oscuras. Me volvía a sentar en el sofá. Encendí la televisión. Algo, inevitablemente, cambió entonces. La televisión hablaba de caos. Las calles de algunas ciudades estaban agitadas, sumidas en un desorden absoluto. EL tono de la locutora era catastrófico. Noté las cuerdas. Las noté arrancando duramente, con dificultad, pero aumentando crecientemente la fuerza. Volví a la ventana, vi unos chicos pasar corriendo, unas llamas, unos gritos. Ruido urbano. Las cuerdas arrancaban. Salí a la calle. Me fui acercando al centro. Me fui cruzando cada vez con más gente. La calle en llamas. El ruido atronador de la violencia callejera. Comprendí que empezaba una nueva era y lancé mi primera piedra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5083496254415296031?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5083496254415296031/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5083496254415296031&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5083496254415296031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5083496254415296031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/testimonio-anonimo.html' title='Testimonio anónimo'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5466249280975707362</id><published>2012-02-09T13:43:00.000+01:00</published><updated>2012-02-09T13:43:27.406+01:00</updated><title type='text'>Aquel día del noventa y siete</title><content type='html'>&amp;nbsp; En ese momento del año noventa y siete, JC está imbuido en sensaciones imprecisas. Aún falta un rato para el mediodía y no tiene nada que hacer en esa ciudad donde ha llegado horas antes para arreglar unos cuantos papeles ministeriales que le posibilitarán la huida definitiva. El arranque de la mañana fue desesperanzador en las largas colas del ministerio. Un tipo le narró punto por punto las hostilidades del proceso: "Sí no pagas prepárate para venir mil veces a hacer cola a este agujero". El individuo habla rápido, como si llegara tarde a todo y le habla de unos &lt;i&gt;gestores&lt;/i&gt;, unos freelance, unos tipos independientes, que hacen el trabajo, que tienen los contactos y consiguen los sellos y las firmas necesarias para conseguir la regularización de los papeles. JC le pregunta al tipo si conoce a alguno:"Yo soy gestor". Intercambian teléfonos, JC le da los papeles y le paga un adelanto: "En dos semanas sabrás de mi. Tendrás este asunto resuelto" JC le dice que el no vive en la capital, que viene del interior, pero que le dará el teléfono del familiar donde se queda estos días, para que se a esa persona a la que le de los papeles. Entonces JC vuelve al metro. Los vendedores ambulantes de música pirata promocionan su producto con equipos &amp;nbsp;portátiles de sonido atronador. La idea es sonar más alto que la competencia. En el camino al metro JC piensa en las posibilidades de encontrar una forma de armonía en ese submundo caótico. "El futuro será esto" piensa JC sin saber el motivo de ese pensamiento. &amp;nbsp;Entonces decide irse al parque del centro. Un parque vegetado, vacío rodeado de edificios y tráfico. Un parque curioso, verde violento y fresco. Se sienta junto a un árbol, cierra los ojos escucha el tráfico. Un poco más allá junto a una valla que separa el parque de la autopista con el transito más espeso del continente, un heladero con un pequeño carro fuma y se mueve esporádicamente la gorra. JC silba y ve una pareja pasar a su lado. Ella va encogida, como si estuvieran huyendo de algo. Les ve pasar y piensa que de algún modo la pareja se parece a su silbido. JC está silbado y mira hacia el cielo. Entre los árboles, casi como un cielo artificial, se ven ventanas de los rascacielos, las ventanas altas desde donde se verá un suelo verde, frondoso; un suelo esponjoso que incitará al salto desde el piso cincuenta y tres. &amp;nbsp;Lo que se oye desde el parque es inabarcable, tremendo, astral. Una masa violenta de tránsito: coches atronando, miles de ruidos indescifrables, bocinas, conversaciones, aviones, el caos de una capital caótica,"mensajes ocultos", piensa JC. Hay algo en esa sensación imprecisa que a JC le parece única a esa ciudad. Como si esa sensación fuera la identidad esencial de esa capital demesurada, ingobernable. Es una sensación que JC percibe con precisión pero que es imposible de nombrar. Esa sensación es la ciudad y está en ese ruido, en ese heladero fumando, en su silbido, en esas ventanas de los rascacielos pegados al parque, en esa humedad desaforada, erótica. Eso piensa JC: "la humedad de esta ciudad es erótica" por eso JC piensa que la ciudad vive en esa excitación y en esa forma desproporcionada de irrealidad o de realidad vaporosa. Llega el mediodía, JC camina hasta el conjunto amplio de edificios y rascacielos. En los pasillos del subsuelo que unen los edificios camina una masa de gente a grandes zancadas, el subsuelo, el pasillo, recuerdan un pasado que debió ser mejor que ese presente: "El futuro para aquellos fue un lugar decadente. Fueron, inevitablemente, a peor y llegaron a aquí, a este pasillo descuidado, con grietas, bullicioso, lleno de puestos de comida y de vendedores ambulantes" Allí, en una esquina, JC se encuentra con su hermano. Se saludan y JC le cuenta las aventuras en el ministerio, también hablan de la ciudad, de la masa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Ven, te invito a comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Recorren el pasillo. Llegan a un comedor amplio, ruidoso. Se sirven comida en unas bandejas. El hermano de JC come rápido. JC siente que hay algo peculiar en los ritmos. Es como si todo individuo ajeno a una ciudad viera el ritmo desde fuera y no tuviera ninguna posibilidad de subirse a él. Ese ritmo es el que ve JC, un ritmo en el que todos van, como empujados, como jinetes cabalgando hacia el futuro, hacia la fuga y en el que él no ve. EL hermano de JC le dice que cuando se está en el ritmo uno no piensa globalmente en el ritmo, sino en el ritmo único, en el propio ritmo y que seguramente, ese ritmo individual no sea sino no una manera desesperada de unirse a ese ritmo que nadie ve desde dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;JC empieza la tarde. Sale del subsuelo de los rascacielos. Camina por una avenida amplia, repleta de autobuses destartalados, desobedientes. Que aceleran y adelantan sin norma. Ve un tipo con una mesa de plástico llena de libros. Se acerca. El tipo fuma. JC, con pudor, le pregunta por un autor. El tipo le dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- &amp;nbsp;Aquí, en la mesa no tengo nada de él. Si de verdad lo vas a comprar puedo traerte en unos segundos uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sí. Claro, lo quiero comprar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El tipo le dice que espere. Sale disparado, cruza la avenida esquivando autobuses, coches, motos, millones de motos sin control. Desaparece en una esquina. JC se queda esperando sin entender. Está parado, en mitad de la ancha avenida, rodeado de infinidad ruido, de gente que camina, subida en el ritmo inalcanzable. Baraja posilidades. ¿Es posible el tráfico de libros? ¿Existirá un mercado ilegal? ¿Autores que se consiguen bajo cuerda, en las esquinas con agujeros en el asfalto de la capital, en la puerta de una arepera? ¿Tendrá, el tipo, escondido según un criterio insondable, algunas ediciones o autores? ¿Por qué se ha ido a otro sitio, de repente, sin ser un gran negocio, a buscar ese libro para él? Pasan algunos minutos. Un rato en el que cada poco alguien se para en mitad de la acera y ojea los títulos sobre la mesa de plástico y se va. Aparece el vendedor de entre el tráfico, esquivando la avalancha de metal. Le da el libro. JC lo mira. Hay algo inevitablemente emocionante en coger el libro. JC mira el título, pregunta el precio, muy barato, y paga sin rechistar. El tipo se sienta y le ignora, se enciende otro cigarro y lee un libro viejo, muy deteriorado. JC se despide sin obtener respuesta. Hace el camino hasta el parque y se sienta en el mismo lugar donde estuvo por la mañana. &amp;nbsp;Lee, lee algunos fragmentos y se siente inspirado. JC no es escritor, pero los fragmentos que lee le hacen querer escribir. JC entonces escribe y piensa en otros parques, en otras ciudades y se imagina a sí mismo, escribiendo y narrando esa mañana, ese día lejano del año noventa siete en el año dos mil doce, y así lo hace llegado aquel lejanísimo momento, ese año remoto, inaccesible. Así lo hace y así lo escribe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5466249280975707362?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5466249280975707362/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5466249280975707362&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5466249280975707362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5466249280975707362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/aquel-dia-del-noventa-y-siete.html' title='Aquel día del noventa y siete'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1247998509479413998</id><published>2012-02-09T09:15:00.001+01:00</published><updated>2012-02-09T09:15:48.150+01:00</updated><title type='text'>Al otro lado</title><content type='html'>&amp;nbsp; He escrito mi mejor cuento. Giré la hoja, ahí podrá leerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1247998509479413998?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1247998509479413998/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1247998509479413998&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1247998509479413998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1247998509479413998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/al-otro-lado.html' title='Al otro lado'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3072085635337252886</id><published>2012-02-08T12:04:00.002+01:00</published><updated>2012-02-08T12:04:25.144+01:00</updated><title type='text'>Biografía de un autor desconocido</title><content type='html'>&amp;nbsp;Escribió muy poco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3072085635337252886?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3072085635337252886/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3072085635337252886&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3072085635337252886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3072085635337252886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/biografia-de-un-autor-desconocido.html' title='Biografía de un autor desconocido'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4513102479465550761</id><published>2012-02-06T17:30:00.000+01:00</published><updated>2012-02-06T17:30:01.029+01:00</updated><title type='text'>Trópico</title><content type='html'>.- Al fondo hay un habitáculo donde podrán&amp;nbsp;dormir. Ahí hace menos calor por las noches y no entra el ruido de abajo. Por las noches los presos se ponen algo agitados y duermen poco, pero aquí no sube el ruido. Hay quien ha inventado leyendas con ese ruido de los presos, que si por las noches se cuela el aire o asuntos medio fantasmagóricos o que si visitan los que habitaban este edificio antes. Narraciones absurdas de los ignorantes. Los guardas son muy ignorantes, por eso son guardas y son los que más hablan de esas leyendas, por eso pasan la noche vigilando sin vigilar. Les da miedo entrar al pabellón. Se quedan dormidos y no cruzan las puertas. Las dejan cerradas con las cuatro vueltas de llave. En el pabellón por las noches hay ruido, mucho ruido. Bullicio indescifrable. Uno no sabe si se pegan, si festejan o si hacen vudú. Y créanme, no voy a ser yo el que cruce para ver. Yo creo, esa es mi teoría, que no duermen, que tienen miedo a dormir por la noche, porque se terminaron creyendo esas leyendas o porque en el fondo le tienen miedo a los compañeros. Uno no se mezcla con presos. Por eso tampoco les he preguntado nunca. &amp;nbsp;No habla con ellos. Aquí estarán bien ustedes dos. Hay dos colchones mullidos y por ese ventanuco entra fresco. Dejen el equipo ahí. No se separen de él. Aquí uno no debe fiarse ni de la brisa. Ya le digo que los vigilantes culpan a la brisa del bullicio nocturnos de los presos y esa cámara es grande y llamativa. Duerma con ella como si fuera un hijo. Si hace falta bajo el brazo. Ustedes son los primeros extranjeros que han venido aquí. Es su primer día aquí y deben estar cansados, este lugar agota. Yo llevo diez años trabajando aquí y cada día me agota y cada día creo que es el último o a veces siento que estoy más débil y que a lo mejor estoy débil de salud, pero luego cada día vengo, porque tampoco sé donde ir. Al final la rutina, la vida diaria te trae. Me imagino que no vengo, pero empiezo a estar mayor y además me imagino que pienso en esto y me da una sensación peculiar, porque no lo voy a extrañar, esto no lo extraña nadie, pero me produce un eco, como si este lugar tuviera expansión o fuera un precipicio y la única manera de salir de aquí fuera saltar a un hueco que no se sabe que hay abajo. Uno también es preso, uno trabaja aquí pero también es preso. Preso de otra categoría. Privilegiado porque los vigilantes no te tocan y los superiores te ignoran y eso es un beneficio. Tienes acceso al médico y mejor comida que esos desgraciados. El trabajo pasa y no hace tanto calor en las plantas altas. Aquí, créanme, es importante evitar el calor. Beban agua hervida: eso es una obligación. Si van a grabar el pozo, grábenlo de lejos. Ese es el foco. Ese pozo es terrible. En las peleas o en las revueltas, algún preso siempre termina ahí. Yo creo que nunca los sacan o si los sacan yo nunca lo veo. Yo tengo poco conocimiento de abajo. A mi no me pregunten de allá abajo. Yo creo que si cumple las normas, pero nunca entro. Tampoco entiendo de legislaciones, ni reglas, ni de nada. No sé que condiciones son las reglamentarias. Bueno, yo les voy a dejar descansar, porque estarán agotados y mañana querrán trabajar. ¿Escucharón? Sí. Ese es el ruido que hacen. Aquí, como ven llega lejos, como algo casi inaudible, pero abajo, abajo no podrían ni dormir. Otra vez. Sí, eso eso. Bueno. Ustedes acuestense. Mañana búsquenme para lo que quieran. Yo estoy a su orden.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4513102479465550761?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4513102479465550761/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4513102479465550761&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4513102479465550761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4513102479465550761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/tropico.html' title='Trópico'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3530441453146962838</id><published>2012-02-03T12:43:00.001+01:00</published><updated>2012-02-03T12:43:16.441+01:00</updated><title type='text'>Tierra incógnita</title><content type='html'>&amp;nbsp; A pesar de ver otros coches pasar al lado esporádicamente, de ver poblaciones en las riberas, la carretera parece una tierra incógnita. La luz a esa hora es tierna y todo parece flotar sobre una manta vaporosa. N recuerda, entonces, viajes de cuando era niño y otro coche y otros conductores avanzaban por otras tierras que ahora las recuerda como tierras lejanas, seguramente también incógnitas. Queda poca luz del día y el silencio es agradable dentro del auto. La niña acaba de despertar y mira la tierra, esa tierra incógnita, donde de vez en cuando se ven siluetas o animales a los lados, en prados, en campos abiertos, en mitad de paisajes solemnes. Cae la noche, lenta, pero aun permanece el día. En realidad, en ese rato el día y la noche están a partes iguales, un acuerdo de luz y tiniebla. Los neones de los sitios lúgubres se encienden ya a los lados, hay camiones detenidos en gasolineras y los hostales vacíos siguen vacíos, allí en mitad de la nada, donde nadie debería dormir. La niña mira el mundo porque apenas lo conoce. La carretera empieza &amp;nbsp;a ser un volátil juego de luces, una metáfora del tiempo, del hombre, del universo. La niña mira las luces venir o las que van por delante, también ve una vaca, una vaca solitaria, una vaca en medio del planeta y ve los restos de una valla publicitaria que ya no anuncia nada. M conduce atenta, viendo ese espectáculo sobrecogedor, casi inconcebible, posiblemente definitivo: el asfalto negro, los autos veloces, las luces rojas, los neones, los hostales, los burdeles, las gasolineras, el transito del hombre en la tierra. Y le dice a N que no llegarán a tiempo que se hará tarde en la carretera y que prefiere no conducir de noche. N consulta el mapa, la ruta. Queda mucho, concluye. Se desvían: entran en una carretera estrecha. Numeración desconcertante, enigmática, jeroglífico para los habitantes del año 3097: AX-108 dirección AX-109. Avanzan en la oscuridad. A los lados la nada o lo que se presupone como una forma descomunal de la nada. Avanzan unos treinta kilómetros. Unas vallas y unas señales oxidadas anuncian el final de la AX-108. A un lado una fábrica les recuerda que aún están en el planeta. "Nos hemos perdido" concluye N. M mira el panel del auto: poca gasolina, tarde. Retroceden, porque en ese momento sólo hay un camino, volver atrás. Las luces del coche revientan en el asfalto. Ya es de noche y la niña protesta, está cansada, tiene hambre. Una señal anuncia gasolina comida y hostal. Da igual, la urgencia de la noche no está para elecciones. Cogen el desvío y ven unas luces en mitad de la noche. Casi como un anuncio religioso, un belén sideral. Detienen el coche en un parking vacío. Salen del coche, N coge a la niña y con la otra mano la mano de M. Entran al restaurante o algo que debería ser un restaurante, no hay nadie, suena un bolero y a N le parece que están en otro país o el mismo país repetido con ligeras variaciones en un planeta remoto, una tierra incógnita. Se acercan a la barra. Un chico joven con uniforme desgastado sale a saludar. Preguntan por comida y cama. Cenan bocadillos y suben a una habitación sorprendentemente limpia. Se ponen el despertador pronto y se duermen casi a la vez. M sueña con arena y luz. N sueña con su padre. La niña sueña una canción que nadie conoce:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/8rY5Uf4E0e4" width="420"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3530441453146962838?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3530441453146962838/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3530441453146962838&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3530441453146962838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3530441453146962838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/tierra-incognita.html' title='Tierra incógnita'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/8rY5Uf4E0e4/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8347813351666305035</id><published>2012-02-02T11:46:00.001+01:00</published><updated>2012-02-02T11:46:13.226+01:00</updated><title type='text'>Antes de grabar</title><content type='html'>&amp;nbsp;En la vieja canción encuentro, de repente, los vicios, los defectos, las trampas. Cuando la veo ahora, descubro las cosas que se dan por hecho. En esas cosas están los futuras recriminaciones. Es curioso, pero una canción tiene mucho de reflejo o sobre todo es un reflejo. Cuando se empieza a construir hay una esencia que, generalmente, por los vicios, se va enterrando. Creo que es la primera vez que veo esto con absoluta nitidez y que lo percibo. Nació velozmente, porque esas cosas que vienen de dentro nacen sin ninguna dificultad. Los acordes nacieron una mañana, tocaba la guitarra sentado en la cama de la habitación, entraba una luz clara y era un buen día. Toqué con fuerza, casi como si alguien me fuera dictando lo que venía después. Aporreaba la guitarra casi como si fuera un instrumento de percusión. Le daba golpes, no la tocaba. El tres por cuatro y los acordes mayores le daban dulzura a esa intensidad. La canción fue creciendo, o decreciendo, en el local. Se comprendió la explosividad, pero se trasladaba a esa explosividad evidente del rock. Uno de los aciertos originales era tocarla con guitarra española. Cuando golpeas una guitarra española hay más explosividad que dando guitarrazos a una eléctrica distorsionada. La letra, paralelamente, hablaba de alguien que se impone un destino sabiendo de antemano que es contrario a su opinión y a su forma de ser. &amp;nbsp;Hay, no obstante, algo de celebración. Es una boda en la que uno de los dos de la pareja no creee. Ve la fiesta, ve la celebración a su alrededor sabiendo que aceptó sin creer, en el fondo, en ese amor, y por supuesto en la celebración. Asume el protocolo y lo acata. Su negación es interna, de la sonrisa hacia dentro. Hay bullicio alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Hoy, al trabajar sobre aquella vieja canción, pensé: El bajo la estandariza, la hace común. El ritmo tiene que ser más brutal, porque brutal es lo que habita en la cabeza del protagonista en medio de la celebración. Todos beben y brindan por él y él no cree en eso por lo que se brinda. Hay violencia interior y fiesta y baile en el exterior. Tiene que haber ruido interno. La batería debería marcar con ira, una ira creciente contra el destino autoimpuesto. La melodía vocal debe ser narrativa, es la voz interna que se impone y que a su vez se niega esa realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Lo idoneo, así escrito, sería:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Guitarra española tocada con cierta violencia, los acordes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Guitarra eléctrica ruido de fondo, violencia interior&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Voz narrativa, el pensamiento que narra lo que sucede&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Bateria la ira, el ritmo biológico del cuerpo del protagonista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Coros que nos muestran las voces de los otros, los que festejan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Probemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8347813351666305035?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8347813351666305035/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8347813351666305035&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8347813351666305035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8347813351666305035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/02/antes-de-grabar.html' title='Antes de grabar'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8294779321500506310</id><published>2012-01-31T22:56:00.003+01:00</published><updated>2012-01-31T22:56:57.036+01:00</updated><title type='text'>Música</title><content type='html'>&amp;nbsp;Huele a café en el patio. La mañana está gris y húmeda. He estado orinando unos treinta segundos, escuchando el sonido del pis contra el agua. He pensado que en todo eso, en la mañana, en el ruido, en el olor a café, hay una forma invisible y permanente de música. Una música que alguien lleva siglos tratande de descifrar, de transcribir. No me ha sido dado el don a mi, pero casi puedo oirla y con eso, realmente, casi me conformo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8294779321500506310?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8294779321500506310/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8294779321500506310&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8294779321500506310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8294779321500506310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/musica.html' title='Música'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8020254447192468593</id><published>2012-01-27T11:27:00.000+01:00</published><updated>2012-01-27T11:27:03.721+01:00</updated><title type='text'>Las dos chicas del centro comercial</title><content type='html'>&amp;nbsp;Por los altavoces siempre suena música. No se distingue bien, porque el centro comercial es muy amplio, muy alto, muy abierto y sólo se distingue un murmullo inaudible, molesto, monótono. Es curioso, por otro lado, cada tantos minutos, una voz anuncia distintas cosas: ofertas en alguna de las tiendas, coches que molestan en los parkings, un niño perdido y esa voz se distingue clara, potente, nítida. La voz, la voz aunque no siempre la misma, uno se la imagina como el gran Dios del centro comercial. Y resulta cálida, agradable, acogedora. Todas las tardes entramos cuando aún las tiendas, los espacios, están vacíos. Compramos donuts en una tienda que los hace de mil formas, a mi me gustan unos que llevan crema por dentro, una crema que parece irreal, porque sabe a algo nuevo. Lleva unas chispas de colores adornando por encima, esas chispas me gustan menos, pero en general es mi donuts favorito. Lo pedimos siempre y nos sentamos en la tercera planta, en unos bancos que hay frente a una cristalera con vistas a la autopista y &amp;nbsp;al desierto y nos comemos las donuts calladas saboreando y mirando la vista. A veces pienso que el aire acondicionado está muy fuerte, pero cuando ves el desierto, piensas que mejor el frío artificial que ese calor terrible y natural. Esta ciudad, piensas mirando a través de la cristalera es hermosa y aburrida, como el desierto que desde ahí es hermoso mirarlo y sin embargo nadie va nunca, vivimos en mitad del desierto y sin embargo lo ignoramos. Luego paseamos por la planta baja o bajamos a la -1, allí entramos en el local de juegos, soy buena en el baile, repito con exactitud y con precisión y , sobre todo, con gran velocidad, a la máquina. Allí conocimos a dos chicos que van todas las tardes. Al principio a mi no me caían muy bien, pero con el tiempo les he cogido cariño. Tienen un coche equipado con un sonido atronador y decorado con motivos góticos, al principio el coche me parecía horrendo y ahora me gusta cada vez más. A veces nos montamos los cuatro y paseamos sin destino. Vamos a las afueras, donde el mirador y nos sentamos a escuchar música a todo volumen. Al mirador ya nunca va nadie y está abandonado y lleno de escombros. Cuando mis padres eran jóvenes allí iban mucho y mi madre contaba que en una de las piedras marcaron sus nombres cuando empezaron a ser novios. Un día busqué la piedra, pero no encontré sus nombres. Los chicos llevan bebida y bailamos cuando ya cae la noche y se ve la ciudad abajo, destartalada, luces esparcidas como si fueran agua que hubiera caído de un cubo inmenso, un cubo que estaba en el desierto y que se evaporó. Desde el mirador se ve mi barrio, siempre trato de ver la luz de mi casa, imagino a mi padre allí, sentado en el jardín callado, pensando en esas cosas en las que piensa, quizá pensando en mi madre, quizá no pensando en nada o en el desierto. Pienso en eso mientras miro desde el mirador y trato de adivinar cual es la luz de casa. Los chicos se emborrachan y se ponen torpes y confiesan amor por las dos y hacen bailes y gritan frases épicas o desoladas e insultan a la ciudad desde ahí, como si la ciudad fuera un ser amargado o desterrado del mundo y nos dicen que nos iremos de allí, que todos nos iremos de allí y que al final sólo quedará el centro comercial, el desierto y el centro comercial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8020254447192468593?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8020254447192468593/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8020254447192468593&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8020254447192468593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8020254447192468593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/las-dos-chicas-del-centro-comercial.html' title='Las dos chicas del centro comercial'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4415513178497585593</id><published>2012-01-25T18:13:00.002+01:00</published><updated>2012-01-25T18:13:26.730+01:00</updated><title type='text'>Lo que vio G</title><content type='html'>&amp;nbsp;Desde aquella ventana, como una anunciación, se veía el valle y la carretera haciendo un giro permanente hacia el sur donde se dejaba de ver allí y desaparecía entre cerros verdes y arenosos. En realidad la vista era privilegiada. Un enorme valle atravesado por un río turbulento, poblaciones diminutas a lo lejos, verde suave, cerros accidentados a lo lejos y una luz peculiar. En realidad la vista podía salvar a cualquier idiota del vacío. G miraba con esperanza esa fuga, porque la vista era una fuga. El río y la carretera se prolongaban hacia otro lado y a G le agradaba imaginar que había un muro o una línea donde se volvía a empezar o se pasaba de nivel. Sin embargo no había mucho más que mirar y esperar. &amp;nbsp;G miraba permanentemente desde esa ventana hacia el valle y lo que veía no era más que el valle y la fuga y contaba horas, como si estuviera en una cuenta atrás, en una gigantesca cuenta atrás, una cuenta atrás de dos millones de años y apenas se llevaran seis minutos. Le gustaba ver caer la noche y ver las farolas de la avenida que atravesaba el valle encendiéndose y sumarse unas detrás de otras hacía la fuga. En la calle había poco ruido y de vez en cuando veía algún coche ir por la avenida hacia la fuga y alguno volver de la fuga. Pasaban pocas cosas o pasaban muchas cosas. Pasaba el tiempo en aquella interminable cuenta atrás. Una noche G vio algo insolito. Un tipo cruzó la avenida. La imagen era extraña porque la avenida no tenía nada a los lados: dos carriles por dirección y alrededor valle y destierro. El hombre parecía venir del río y cruzó rápido a pesar de que no venían coches por ningún lado. Luego se fue perdiendo porque G, desde su ventana, había una parte del valle que no alcanzaba a ver. Desde aquella noche esperó, además de la interminable cuenta atrás, a ver cruzar el hombre de vuelta, al río o la nada, que era de donde venía. Pasaron muchas tardes, muchas noches, muchas fugas, muchos coches, hasta que pasó, de nuevo, aquella figura fugaz, aquel perfil difuso en la lejanía. hacia el otro lado. Esta vez el hombre no miró, no vio venir el coche que avanzaba hacia la fuga y lo que G vio fue ese cuerpo desplazado con violencia hacia arriba, un vuelo torpe, un cuerpo que sube casi rígido hacia una altura, empujado como si apenas pesara y cayera de nuevo. Vio el coche frenarse o derrapar hacia un lado. Salieron dos tipos o lo que a G le parecieron dos tipos, porque lo veía todo como si en el fondo no estuviera sucediendo. Aquellas dos nuevas figuras que habían bajado del coche corrieron hacia la figura del hombre que había venido del río, lo levantaron entre los dos, lo metieron velocisimamente en el maletero y arrancaron. Durante los siguientes minutos G se quedó viendo aquel coche perdiéndose hacia la fuga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4415513178497585593?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4415513178497585593/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4415513178497585593&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4415513178497585593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4415513178497585593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/lo-que-vio-g.html' title='Lo que vio G'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8355937146175911226</id><published>2012-01-23T15:39:00.002+01:00</published><updated>2012-01-23T15:39:40.687+01:00</updated><title type='text'>La otra punta de la ciudad</title><content type='html'>&amp;nbsp;Aquella gente hablaba de otras cosas. Hablaban distinto. Yo los conocí cerca de los catorce o con catorce y cerca de los quince. Eran amigos del hijo de un amigo de mi padre. Vivían en la otra esquina de la ciudad. Me gustaba salir con ellos porque todo era distinto, porque se hablaba con cadencias distintas y de asuntos ligeros y sofisticados. Vestían livianos y elegantes y conocían bares y esquinas de la ciudad que me resultaban ilocalizables y especiales. Así que dejé de bajar a la laguna, en mi barrio, cogía el metro y cruzaba dos líneas enteras y pasaba tardes y noches allí. Callado, mirándoles. Luego volvía a casa como podía, de un modo que me recordaba que todo estaba lejos, lejos de casa, lejos del barrio. Al tiempo empecé a tratar mucho a NM, uno de los tipos peculiares de aquella gente. Me hablaba de subgrupos literarios, de escritores invisibles, de tipos que debería conocer y que me cambiarían la visión de las cosas. Luego me llevaba a casa en el coche de su hermana, un coche destartalado y viejo, pero entrañable, y me decía que mi barrio no parecía de este mundo y que por ese le gustaba. Una noche se desvió y me llevó a una zona industrial, una zona extraña, metálica, con algunos edificios cuadrados. Cubos de metal con ventanas y luces de neón ligeras. Aparco frente a uno de los cubos. Bajamos. Tocamos una puerta. Nos abrió un negro de algo más de dos metros de altura. Sonrió al ver a NM y nos invitó a pasar. El lugar, totalmente diáfano, estaba decorado con esculturas gigantes y alfombras de pelo blanco por el suelo. Había una pantalla por la que pasaban fotos de tenistas y detalles de partidos de tenis: pelotas sobrevolando la red, una raqueta a punto de golpeas una pelota, etc. Nos sentamos en unas sillas de forma sideral. El tipo nos sacó unos vasos pequeños y los llenó de mezcal.Bebimos muchísimo. Fumamos marihuana y escuchamos música que yo jamás había escuchado. Todo sucedía en ecos. La voz del tipo me venía en eco, la voz de NM atravesaba un túnel de luz y me llegaba en eco, la música era vaporosa y moldeaba los ecos del lugar. Todo era eco. El negro me preguntó algo y tardé en descifrar la pregunta, se sonrió al ver que yo tardaba en contestar, pero no encontraba conexión entre la pregunta y lo que quería responder. La pregunta giraba en torno a la ciudad o hacia mis gustos musicales o toda la pregunta contenía ambas cosas. Contesté que me gustaría hacer música. Música que fuera como aquel espacio. El tipo sonrió y miró a NM y le dijo que yo parecía estar muy afectado por la marihuana. NM le dijo que yo no solía fumar y que su marihuana era muy fuerte y que todo el mundo terminaba muy afectado cuando la fumaba. NM le dijo que el ya estaba acostumbrado, pero que todos los amigos que habían ido con él allí, salían siempre muy fumados. El tipo se puso de píe y desapareció, NM entonces me dijo que el hombre era escritor, pero un escritor extraño porque además era pintor. Que escribía textos en lienzos pero que no escribía de un modo lineal sino que era una mezcla de pintura y escritura. Pregunté si podíamos ver algo y NM dijo que seguramente el tipo no quería. Que tenía una relación complicada con todo aquello. De repente el tipo volvió. Se sentó con otra botella de mezcal. Me di cuenta que nos habíamos bebido una entera ya. Nos sirvió. Bebí pensando que la borrachera diluiría el efecto de eco que había en todo, alrededor de mi. Le pregunté que a qué se dedicaba, me dijo que no sabía muy bien, pero que sobre todo vivía de robar obras de arte. La confesión y la naturalidad de la confesión me dejó desconcertado, pero también me hizo sentir más cómodo, como si para el tipo yo fuera alguien de fiar. Bebí más mezcal. &amp;nbsp;NM de repente le preguntó por algo, por si nos podía acercar a la fábrica par que yo la conociese. EL tipo dudó, me miró y le dijo a NM que yo no estaba en el mejor de los estados, pero al final, se quedó un rato largo callado, mirándome fijamente, un rato en el que yo no sabía si mirarle o desviar la mirada. Entonces me pareció que todo aquello, para él, tenía que ver con las fotografías proyectadas con imágenes de tenis. De alguna manera el tipo se comunicaba así, lanzando pelotas y esperando reveses y derechas liftadas. Aguanté la mirada, pensando que aquello debía ser un juego. Nos miramos un rato que a mi me pareció infinito. Le miraba a los ojos, y me imaginaba el sonido de la pelota de tenis, ese sonido reverberaba en la habitación. Finalmente él giró la cabeza y miró a NM que fumaba y se entretenía mirando el humo y le dijo que fuéramos a la fábrica. Salimos y nos montamos en el coche de la hermana de NM. El tipo me dijo que me sentara yo adelante. NM condujo callado, nadie hablaba. NM puso música y el tipo dijo que la apagara. Todo era silencio en el coche. Yo sentía el estómago revuelto. Abrí la ventanilla para sentir el aire. De la calle venía un aire cálido, cargado, lento, con estela. Lo respiré y noté el olor cargado de la ciudad, el olor denso y sucio de los coches. NM condujo concentrado. Salimos por el norte hacia las afueras de la ciudad. Entonces el coche de NM se averió. Lo detuvo como pudo a un lado. Bajamos y señalizamos la zona. El tipo miró a NM y le insultó. Le dijo que antes de llamar a nadie, antes de hacer nada, llamara a un taxi para que viniera a buscarle. NM estaba nervioso, tenso. Llamó a un radiotaxi. Diez minutos después apareció. EL tipo se montó y sin decir nada se fue. Nos quedamos NM y yo allí, en mitad de la autovía sin saber que hacer. NM finalmente llamó a su padre y media hora después apareció una grúa. Nos acercaros hasta casa de NM. Me dijo que si quería podía dormir en su casa, pero le dije que mejor no, que mejor me volvía. Nos despedimos de un modo frío. Siempre pensé que NM todo el rato tenía ganas de llorar. Me vi ahí y me puse andar. Fui andando todo el rato, crucé la ciudad y dos horas y media después llegué a casa. Esas dos horas las recuerdo vagas, como si no hubieran sido dos horas y media sino cinco minutos en los que habían estado concentrados toda mi vida. En ese paseo pensé en NM y en el tipo. Pensé que aquella era una época rara de mi vida y me sentí desubicado. Caminé y creo que no lo hice en línea recta sino que tomé desvios equivocados o siempre he pensando que fue así, pero quizá si caminé bien, siguiendo una línea recta invisible entre aquella zona de la ciudad y mi casa. El caso es que pensé que en el fondo era un extranjero entre aquella gente y que quizá no debería volver, también asumí que todo aquello, la noche, el tipo, el nombre de la fábrica, todo aquello, me habían producido un profundo desasosiego. Cuando llegué a casa me tumbé &amp;nbsp;y tardé en dormirme, pero decidí no volver jamás, a ver a aquella gente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8355937146175911226?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8355937146175911226/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8355937146175911226&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8355937146175911226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8355937146175911226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/la-otra-punta-de-la-ciudad.html' title='La otra punta de la ciudad'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7056678533625176941</id><published>2012-01-22T11:28:00.001+01:00</published><updated>2012-01-22T11:28:29.901+01:00</updated><title type='text'>La huida total</title><content type='html'>&amp;nbsp;Corred, hijos de puta. Aquí no sale bien parado nadie, pero corred, corred con la vana esperanza de huir sin vía de escape. Corred que ya ni siquiera lo ocultan. Nos van a devorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7056678533625176941?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7056678533625176941/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7056678533625176941&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7056678533625176941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7056678533625176941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/la-huida-total.html' title='La huida total'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4932870764606976345</id><published>2012-01-22T07:56:00.000+01:00</published><updated>2012-01-22T07:56:00.171+01:00</updated><title type='text'>Los cuentos y batallas de X</title><content type='html'>X escribe un cuento. Lo termina y sale a la calle. Cuando camina piensa en el cuento corto y siente un ataque de rechazo profundo hacia ese cuento. No le gusta. En realidad a X no le suelen gustar los cuentos que escribe, pero había logrado en los últimos tiempos un poco más de aceptación de si mismo. Este último cuento le hace vislumbrar mucho de sus fallos. X se toma la escritura como una batalla o como una guerra de larga duración, una guerra que dura, que no cesa nunca, sin paz posible. X se ve en esa guerra perdiendo combates una y otra vez con la sólida y abismal esperanza de perder la guerra, pero al final de los años, recordar una sola batalla, entre miles, ganada. Así que X ve cada cuento como una batalla descarnada, violenta, salvaje, sin leyes. Si bien siempre sale cosido a balas, los último combates, le habían permitido disparar, ver en la mirilla a ese enemigo inexistente y escapista. Si bien las bajas son numerosas, las últimas batallas habían descendido el número de víctimas, los soldados fallecidos. Este último cuento es una vuelta a las derrotas sin paliativos, a las derrotas sanguinarias, desorbitadas y crueles. Todo esparcido, todo lleno de sangre y desorden, todo lleno de debilidad y dolor. X no obstante sigue, porque si hay algo, una sola cosa admirable en X, es su capacidad de no darse por vencido cuando lleva vencido desde el primer disparo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4932870764606976345?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4932870764606976345/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4932870764606976345&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4932870764606976345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4932870764606976345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/los-cuentos-y-batallas-de-x.html' title='Los cuentos y batallas de X'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-403009648888795635</id><published>2012-01-21T10:29:00.003+01:00</published><updated>2012-01-21T10:29:46.348+01:00</updated><title type='text'>Celebración</title><content type='html'>&amp;nbsp;El hombre entra en el restaurante. Mira a los lados esperando un toque de atención. Su ropa, su aspecto e incluso su olor, sabe, no serán bien recibidos. Desde el instante que cruza la puerta espera que su abrigo sea un impedimento, también su barba y la ausencia de un peinado. Los zapatos con las suelas algo despegadas no llegarán a ser vistos, hay muchos elementos previos que le delatan. A esa hora, temprano aún, el local está vacío, solo al fondo, una pareja de extranjeros come mirando a través de las hermosas cristaleras que hay pegadas a las mesas más hermosas del local. Un chico uniformado, elegante, recto y de andar preciso se le acerca con educación y rigidez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Qué desea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Una mesa para uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Lo siento, pero hoy tenemos todas las mesas reservadas. No será posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Tengo dinero. Si ese es el problema. Se lo puedo mostrar. También acepto la mesa más escondida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Mire, no se trata de eso. Se trata de que de verdad hoy no tenemos espacio. Lo siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El chico mira a los lados. El restaurante &amp;nbsp;en ese momento hay una curiosa quietud en el exterior y uno sabe que todo sucede tras la puerta de la cocina, donde a velocidad de urgencia se prepara la batalla que se librara en un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- &amp;nbsp;Llevo tiempo reuniendo dinero para darme este capricho. No es casual que haya caído en este sitio. Sé los problemas que ocasionan mi aspecto, mi presencia, mi olor. Pero para mi es importante. Es una celebración, si cabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El chico le mira. Algo le conmueve en ese hombre destartalado, mugriento. El hombre continúa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Es importante para mi hacer esto. Hubiera deseado encontrar ropa mejor, poder arreglarme, pero no ha sido posible. Sin embargo es de suma importancia entrar aquí hoy. &amp;nbsp;Celebrar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El joven sigue mirando a los lados, tenso. Sin saber que hacer. Mira a la calle esperando la posible entrada de un cliente que enturbiaría las cosas y generaría problemas, incluso quejas. El lugar tiene reputación, élite. El chico le dice al hombre que le siga. Abren la puerta que da a las cocinas y almacenes. Bajan una escalera sin hablar. El chico de vez en cuando mira al hombre, llegan a unos baños que hay en el sótano. Hay poca luz. Hay unos percheros con chaquetas y pantalones de tela. El chico le da ropa y le indica un baño:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Arréglese. Rápido. Júreme que no montará una escena, que no me saldrá caro esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Créame joven. Me está salvando la vida. Le recordaré eternamente por ello. El chico sale mientras el hombre se arregla, se lava con urgencia y se acomoda una ropa que le resulta extraña. Sale del cambiador, suben las escaleras juntos. El aspecto es forzado, la ropa le queda algo estrecha y extraña, pero se disminuye el efecto. Mientras le indica una mesa, el joven le mira e intuye un hombre elegante detrás de todo. Es capaz de intuir una vida previa a esa vida inimaginable de la calle y las aceras. Le pone agua y le pregunta que desea tomar. El hombre pide agua para beber y unos platos sin ni siquiera mirar la carta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Al rato el hombre paga. Cuando el chico viene a darle la bandeja con la vuelta el hombre le pregunta que como puede devolverle la ropa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- No se preocupe. Lo único que venga a primera hora de la mañana a buscar la suya. La que tiene abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El hombre le agradece con ternura todos los favores. El joven ve una emoción incontenible. Le ve salir a la calle y perderse por la acera, al otro lado de la cristalera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-403009648888795635?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/403009648888795635/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=403009648888795635&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/403009648888795635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/403009648888795635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/celebracion.html' title='Celebración'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3420157956881328260</id><published>2012-01-19T12:45:00.002+01:00</published><updated>2012-01-19T12:45:34.787+01:00</updated><title type='text'>Los laberintos de L</title><content type='html'>&amp;nbsp;Ante los acontecimientos diarios, L tiene serios problemas de percepción. No identifica con exactitud lo que sucede y lo que siente. Con su tendencia a la melancolía no reconoce con precisión que es lo que es y que es lo que viene dado por sus leves tristezas. Y todo se amontona y le genera dudas y desconcierto. No identifica con precisión el modo de actuar de los demás y duda de sus conclusiones, desconociendo sin acertadas o se mueven en ese terreno resbalidizo del error de la percepción. L es dubitativo porque no sabe leer las lecturas de la vida o lee más renglones de la cuenta y entre las posibilidades se aturde y se confunde. L camina rodeado de nieblas, nieblas que difuminan un montón de pensamientos que se suman, a veces, descoordinados. L no sabe si lloverá mañana. L ha vivido siempre así, enredado en percepciones que desconoce su naturaleza. Sin embargo L, esta vez, está convencido. Ha encontrado la respuesta y sabe que es lo que ha pasado. No duda de su resbaladiza percepción y le viene lo experimentado como un bloque, con solidez, casi como una verdad científica, comprobada, irrefutable. Mira, ha mirado a cada una de las esquinas de la situación y concluye que, por una vez, sabe cual es el misterio inamovible de lo sucedido. No le engañan ahora los falsos recuerdos o las múltiples interpretaciones. L está en posesión de una pequeña verdad. Eso sí, por la falta de costumbre, ahora no sabe como actuar, que hacer con algo, cuando se está tan convencido. L, entonces, duda de nuevo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3420157956881328260?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3420157956881328260/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3420157956881328260&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3420157956881328260'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3420157956881328260'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/los-laberintos-de-l.html' title='Los laberintos de L'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8288827136156755771</id><published>2012-01-18T20:38:00.000+01:00</published><updated>2012-01-18T20:38:01.982+01:00</updated><title type='text'>Madre</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;A los 18 años ella se va de casa de un modo que roza lo radical, pero realmente y como sucede con las grandes revoluciones, esconde la mas pura ingenuidad.&amp;nbsp;A los 21 tiene dos hijos, un marido alejado de la realidad, de cualquier realidad, de todas la realidades; ella vive aún en cierta inopia y se siente mas adulta de lo que realmente es. Su ideal sucede en unas agradables vacaciones en la playa, en paseos a media tarde y en cierta tranquilidad, y eso no lo sabe, que le está negada. Comienza a intuir que el entorno puede ser cruel, que recibe mas frases de las que debería. Conoce el lado dictatorial del ser humano. A su alrededor todos dirigen bajo una forma oculta de desprecio, su vida.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&amp;nbsp;A los 23 conoce el destierro o una forma de destierro. Un destierro total porque es el destierro del que es expulsado de la tierra. El abandono supone un disparo inconcebible. Conoce el desasosiego, el dolor y el desplante, tras todo eso se esconde una forma muy radical de desamor. Conoce también ciertos sentimientos de rechazo. Sin consciencia comienza a ocultarse de algo, de algo invisible pero quizá arrancada de cuajo de los juegos infantiles, comienza a jugar al escondite, una evocación de aquellas tardes en el barrio. Se esconde de los otros sin saber porque lo hace o sabiéndolo, deseando no oir a cada paso la voz que dicta lo que es correcto y lo que se debe hacer. Se cambia el pelo y mira con instinto brutal de supervivencia a sus dos hijos. Comienza un camino basado en la intuición.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;A los 25 siente que las ciudades, el mundo, el universo entero pueden tener la forma de un desierto. Son laberintos de la desolación.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;A los 29 ella descubre que los paisajes no son eternos. Lo que fue desierto se hace frondoso, ameno. No es el paisaje soñado, pero se siente cómoda. Pasea por esas orillas con sus hijos y ese otro hombre del que le gustan las manos y la voz le entrega un ritmo sosegado y desconocido de existencia. EL hombre, que parece venir de lejos, de tan lejos que ni siquiera ya es un lugar, ese hombre viene de allí, donde quiera que sea que esté allí. La imagen la resguarda y lo que es más importante, le entrega la pausa. &amp;nbsp;Corren hacia el norte. Viven en el mar. Los días lluviosos de invierno detienen el coche en playas vacías, la imagen los sostiene en un limbo, un limbo creado para ellos o por ellos. Los días de verano corren los chicos corren por la playa y el hombre fuma mirando al mar, como si vislumbrara una posibilidad más allá.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&amp;nbsp;A los 35 se hace emigrante. Conoce el trópico. Conoce playas donde el tiempo se detiene. Conoce otras formas del ser humano. De algún modo el trópico es una metáfora de la vida para ella, tiene los extremos. El Sol y el día del trópico son sublimes. Pero del trópico no se vuelve o se vuelve siendo otro. Los niños ya no corren, se quedan viendo la montaña que bordea la ciudad y hablan de existencialismo. El hombre conduce por carreteras perdidas y siente que no frenó a tiempo en muchos momentos de su vida. Al hombre le gusta el trópico porque les aleja de las otras formas de la realidad que ya no soportaba, pero sin embargo del trópico ya no hay vuelta atrás y cuando conduce concluye, que en cierto modo, se ha quedado sin hueco en la tierra. Como si conducir, el movimiento permanente de su coche, fuese la única posibilidad de tener un sitio.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&amp;nbsp;A los 39 se queda embarazada y lentamente van formando una explanada solitaria. El mayor de los hijos crece y busca salir del destierro en el destierro, el pequeño que ahora es mediano se queda anclado bajo un árbol, parece un naranjo, un naranjo en mitad de la llanura extensa, mira desorbitado la masa cósmica sobre su cabeza en noches que se suceden bajo cantidades abundantes de ron. EL pequeño crece protegido del destierro pero en mitad del destierro. El hombre entonces calla, calla para siempre. Ella mira la explanada, prolongada, gigante, acogedora y tremenda y siente que no hay, por ningún lado, vuelta a casa, porque la vuelta, desde el trópico no existe. Los caminos, quizá por la humedad, están deshechos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&amp;nbsp;A los 42 no hay nada alrededor. El hombre, ese hombre ahora extraño, incomprensible, mira, permanentemente un planeta del que desconoce el nombre. Sólo mira ese planeta. Ella le mira por las noches, en mitad de la explanada, sospechando que el hombre de algún modo se fuga allí, a ese planeta que mira con desesperanza o con una esperanza frágil, como el que sabe que jamás llegará. El niño que ya camina, da vueltas en círculo, sonriendo, jugando con perros y aviones. El mayor corre bajo el desasosiego y el temblor, bajo una fortaleza innata y empujado por la supervivencia. El mediano se aleja, de un modo semejante al hombre, a otros planetas inalcanzables. El mediano cree, está convencido, que debe haber una manera de escapar de la explanada.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&amp;nbsp;A los 45 vuelve, después de años, a su casa natal. No reconoce del todo las caras, son los mismos pero distintos. Cuando ve a su padre, comprende, entre muchas otras cosas,&amp;nbsp;que la vida no siempre tiene sentido o que no tiene sentido en absoluto. Que se corre y es un sálvese quien pueda. El hombre desaparece a ritmo acompasado, menguando, convirtiéndose casi en sombra. El niño crece y se sabe mirado. Desconoce, como niño, que ya no habitan en la explanda y el contraste le desubica. El mayor se quedó en la explanada gigante luchando contra el enemigo. El mediano huyó de la explanda por el único hueco que había abierto. Salió ileso y vivo. Cambió la ropa, la forma de hablar.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&amp;nbsp;A los 55 todo parecía un país remoto. Un sistema alejado de cualquier sistema. A los 55 se encontró consigo misma. Se saludó con respeto, con enorme educación. Tenía en su posesión algunas verdades universales. Caminaba con vigor y calma. La batalla, definitivamente, había terminado. Lo demás, desde entonces, sería un juego. Viajó al mar, viajó al pirinero. Conoció Paris, Roma y Londres. Los tres chicos, sentían una profunda devoción, por aquella mujer memorable, universal, eterna.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8288827136156755771?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8288827136156755771/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8288827136156755771&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8288827136156755771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8288827136156755771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/madre.html' title='Madre'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8591410937947899813</id><published>2012-01-17T17:32:00.001+01:00</published><updated>2012-01-17T17:32:21.988+01:00</updated><title type='text'>La procesión descomunal</title><content type='html'>&amp;nbsp;Cerca de un millón de personas andando concentradas. La fe en su máximo esplendor. Vendedores ambulantes, conversaciones vaporosas y un calor del demonio. En medio camina V. Cada poco levanta la vista hacia la luz, como si en el destello solar de ese mediodía abrasador &amp;nbsp;pudiera encontrar algún motivo concreto para saber porque está ahí. Observa a los creyentes caminando con fervor. Busca entre las caras. Caras que pasan una detrás de otra, sumándose, sin demasiada nitidez. Busca caras entre las caras. Para V ese es el único motivo. Su fe, su única fe es encontrar alguna cara. Mira de vez en cuando a grupos de chicas pasar. Piensa en la posibilidad de ofrecer otra fe&amp;nbsp;a alguna de las chicas de esos grupos, una fe basada en lo carnal, en el desenfreno. Salirse de esas avenidas atestadas de humanos y correr hacia esas calles de la ciudad que hoy estarán vacías. V se imagina las otras calles, la calle de su casa, las calles cercanas vacías; la ciudad, al otro lado de esta fe desmedida, está vacía. Todo el mundo se ha sumado como un bloque, cabalga detrás de su fe, amontonados. V piensa en esas chicas ligeras, que caminan con la ropa suelta porque hace calor y busca una cara y piensa en perderse por las calles vacías con una de ellas. Hay una cara en mitad de todo eso que es el único motivo cierto por el que permanece ahí. Camina bajo la cadencia marcada por esa masa que camina a ritmo de fe, levantando la vista y mirando a las caras. Un millón y pico de caras. De ve en cuando, en el amontonamiento de caras, V se encuentra con caras conocidas, saluda y sigue. En el fondo, lo que desconcierta a V es la cantidad de fe, la suma total de fe que hay en esa avenida, en toda la ciudad, en ese día preciso. Pero en ese momento V no está para debates, para procesos mentales. V busca la cara. Lejos de sentir cercanía, V camina entre el gentío, como el que camina sobre suelo movedizo, sobre un camino en mitad de otra región. Lejos de sentir el agobio de la masa, V se mantiene ajeno, Visto desde arriba, V está ahí, en la fotografía cenital no se le vería, sino que sería una cabeza y pelo en una suma mareante y casi hipnótica de cabezas y pelo, pero V no está ahí. Le gusta estar ahí por la posibilidad remota de cruzarse con esa cara que busca y que le hará sentirse, paradójicamente, menos solo, pero V ahí siente que no está en su ciudad, que no está en compañía, que ni siquiera está en el presente. V lleva un tiempo con ganas de mandarlo todo al cuerno y esa masa le recuerda que debería ser así. Que debería salir corriendo por las calles vacías, donde hoy no hay nadie y olvidarse de las caras, de todas las caras, de todos los rostros de la fe.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8591410937947899813?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8591410937947899813/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8591410937947899813&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8591410937947899813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8591410937947899813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/la-procesion-descomunal.html' title='La procesión descomunal'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5557389311217183695</id><published>2012-01-16T17:17:00.002+01:00</published><updated>2012-01-16T17:17:40.717+01:00</updated><title type='text'>Fiebre</title><content type='html'>&amp;nbsp;Con fiebre se tiene una forma incoherente de lucidez. Es lucidez mental, pero una lucidez aplicada a un planeta regido por distintas reglas o a este mismo planeta que hubiera seguido otra trayectoria, no sólo cósmica, sino interna. Que las piedras lanzadas hace seis mil años hubieran caído boca abajo. Con fiebre se piensa que hoy, por ejemplo, puede ser, indistintamente, diecinueve de enero de mil doscientos tres o dieciséis de enero de dos mil doce o quizá hoy es hace tres días. Con fiebre, es cierto, las horas dan un poco igual, todo sucede en un limbo vaporoso, el cuerpo está distanciado. Si creyera, si de verdad creyera en yo que sé que cosas, pensaría que con la fiebre se separa el alma y el cuerpo o no se separan pero discuten o hacen el amor de forma ambigua. Entonces, en mitad de la fiebre, en un acto casi onanista, imagino a mi cuerpo revoloteando por las praderas cósmicas con mi alma, un alma, por otro lado, formada de efluvios cálidos que salen de la piel dolorida. Con fiebre se tiene, también, la lucidez de no pensar en el mañana. Con fiebre se habita absolutamente en el presente. Se está sin más. Ahí, en la fiebre. Con fiebre se sueña y los sueños son de una solidez descomunal. Emerge de la cabeza una forma de fuga hacia la nada. Una fuga hermosa porque todo sueño se convierte en un agradable y fugaz delirio. Las sábanas te recogen como una cueva y no hay el más mínimo interés en conquistar nada. Estás ahí en esa batalla de corporal inmejorable. Tu cuerpo contra tu cuerpo. La pelea de uno mismo que te deja derrotado. No hay vencido ni ganador. Eres tú huyendo ahí dentro perseguido por ti mismo; y en ese proceso todo lo demás se relativiza. ¿Qué mas da la avería del coche? ?¿Qué mas da la deuda contraida? Si todo, lo realmente trascendental está sucediendo en ese terreno invisible de tu propio cuerpo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5557389311217183695?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5557389311217183695/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5557389311217183695&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5557389311217183695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5557389311217183695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/fiebre.html' title='Fiebre'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-863102654817538325</id><published>2012-01-14T07:57:00.001+01:00</published><updated>2012-01-14T07:57:35.767+01:00</updated><title type='text'>Beto o el Demonio y su destino</title><content type='html'>&amp;nbsp;Eran amigos del Demonio. En realidad eran amigos de Beto, pero Beto podría haber sido, sin ninguna confusión, el Demonio. Beto murió joven, como correspondía. Cualquiera que le hubiera conocido habría apostado por ello. El día que te lo presentaban y le veías actuar, moverse, hablar, maquinar, te decías a ti mismo: "Este chico morirá joven" Ellos no se sentían cómodos siendo amigos de Beto, no es fácil ser amigo del Demonio, pero sin embargo, al final de cada jornada, de cada encuentro, al volver a casa, sentían que había algo que contar, que lo que sucedía con Beto, otorgaba a tu propia vida un nervio y un trasfondo intenso. Con Beto se vivía al margen de tardes aburridas, él no lo permitía. Nada era predecible y siempre contaba con un plan para huir del sosiego o del aburrimiento. Conocía zonas de la periferia de la ciudad ajenas al resto de amigos, conocía lugares y gente que parecía habitar en el subsuelo o en sótanos de fábricas o en chimeneas de fabricas lejanas. Gente irreal que ellos nunca hubieran conocido sino llega a ser porque eran amigos de Beto. Beto y su frenesí y ellos agarrados con temor al frenesí de Beto. Fiestas con la puerta cerrada, &amp;nbsp;beber en un bar desenfrenadamente para salir corriendo sin pagar, peleas con tipos mediocres, chicas que asumían que a Beto no se le negaba nada, carreras ilegales de coches prefabricados, saltar vallas en clubs elitistas para colarse en fiestas desorbitadas, ser señalado como el enemigo de una generación, ser mal visto, ser perseguido en barrios de latinoamerica por tipos terribles, la cercanía de las armas, los clubs de la carretera más triste de un continente, clubs donde todo es arquetípico y triste y un chico desconsolado le habla a una prostituta de Descartes y la puta le contesta que pensar, en el fondo, es miserable y no sirve para nada, que si le paga le hará olvidar esos vacíos filosóficos que destruyen en vez de empujar. Y Beto siempre mirando a sus amigos como el que invita a sus familiares a su casa recien estrenada, porque Beto en el fondo es generoso, quiere compartir ese universo con esos chicos inocentes y atontados. Y les conduce de madrugada a playas lejanas y llegan al amanecer y se tiran en la arena borrachos y desesperados porque en el fondo todos, Beto y sus amigos, saben que ese pobre diablo morirá joven. Y así fue. De un tiro en el parking del Burguer King de la avenida Lara. "Una bala perdida" confesó alguien. "No era una bala perdida, era una bala que llevaba una vida buscándole" dijo uno de los amigos de aquel Demonio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-863102654817538325?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/863102654817538325/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=863102654817538325&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/863102654817538325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/863102654817538325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/beto-o-el-demonio-y-su-destino.html' title='Beto o el Demonio y su destino'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-9123184477872680289</id><published>2012-01-11T09:56:00.002+01:00</published><updated>2012-01-11T09:56:25.991+01:00</updated><title type='text'>SA sociedad anónima</title><content type='html'>&amp;nbsp;S y A podrían haber formado, perfectamente, una sociedad anónima. Las posibilidades de nombrarla serían infinitas y siempre peculiares o chistosas: S y A S.A.; SA sociedad anónima; AS SA, un palíndroma sencillo pero efectivo. El caso es que S y A además de ser, a su modo, una sociedad anónima, tenían una forma menos evidente de sociedad, una sociedad invisible y poco concreta: la sociedad de la realidad inamovible. S y A formaban el conjunto de la verdad única, de la imposición de lo correcto o más concretamente aún, la sociedad de lo que se debe hacer, de lo que está bien hecho. Daba igual con quien hablaras. S o A, ambos tenían una visión única de las cosas. Lo demás, fuera de esos márgenes, era un error y su sociedad se encargaba de indicarlo e incluso multarlo. S y A lo tenían claro, todo aquel que actuase fuera de esa verdad, estaba equivocado y o bien se le esperaba a que comprendiera su error, cosa que sólo se le permitía a ciertos privilegiados, o bien &amp;nbsp;se le hacía saber, contundentemente, de su visión errónea de las cosas; la mayoría de los mediocres habitantes del planeta. S y A, no obstante, respetaban a ciertas figuras externas a su sociedad. Individuos esporádicos, preparados en terrenos precisos y de los que se podrían valer para que su sociedad avanzase a ritmo de crucero. Tipos que, transfigurados en su discurso, le daban solidez a su realidad. Creyentes absolutos en sus formas, las que siempre caminaban en el lado correcto del bien, no cabía en ninguna de sus actuaciones, palabras, discursos o gestos, la equivocación. Si algo, eso sí, no salía bien en la sociedad, la culpa, esa palabra, siempre recaía en los mediocres agentes externos de la sociedad de la realidad inamovible. Esa montaña infinita de seres erróneos, ese cúmulo brutal de equivocados. Ellos no. Ellos siempre estaban en lo acertado, en lo correcto, en la razón: sólidos, contundentes, enquistados, cerrados, claustrofóbicos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-9123184477872680289?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/9123184477872680289/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=9123184477872680289&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/9123184477872680289'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/9123184477872680289'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/sa-sociedad-anonima.html' title='SA sociedad anónima'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7045106497635486325</id><published>2012-01-09T09:58:00.001+01:00</published><updated>2012-01-09T09:58:10.758+01:00</updated><title type='text'>Anónimo</title><content type='html'>&amp;nbsp; &amp;nbsp;No es de repente que se empieza, aunque inevitablemente siempre hay que marcar un arranque y en esta caso coincida con un coche deteniéndose, aparcando y apagando el sonido del motor. Se abre una puerta y se ve a un individuo que protagonizará de aquí en adelante la historia a contar. El tipo pasa la llave en la puerta y comienza a caminar por la acera. Va bien abrigado y respira acompasadamente. Hace frío. Las manos en los bolsillos y la mirada bastante fija en la acera. Durante su trayecto piensa en sistema financiero y en algunas cosas más, nada concreto, pensamientos de primera hora de la mañana que se irán desfigurando y evaporando hasta la noche en que quizá, por un azar o por una explicación racional laberintica, se conviertan en sueños. Algunos metros después cruza en un semáforo. Nota un dolor de cabeza, recuerda y contabiliza el alcohol consumido la noche anterior. Durante unos minutos se recrimina el consumo y se promete disminuir ese tipo de noches. Alcanza un portal. Toca en el Tercero C. Le abren sin preguntar. Va hasta el ascensor. En ese momento duda de si ha cerrado bien y rehace el camino. Trata de recordar el gesto de pasar la llave. Duda, piensa en volver para comprobarlo, pero finalmente no lo hace. El ascensor se abre. Sale, entra en un apartamento. Se escucha una música que tarda en reconocer. Deja el abrigo en un perchero y saluda a una chica que está sentada en una mesa. Se sienta y enciende el ordenador. El proceso tarda unos segundos, mientras mueve algunos papeles y ve anotaciones en una agenda. Se abre el ordenador. Entra a su correo. Ojea velozmente la lista de correos que han entrado buscando ese único que le interesa. No lo ve. Ve algunos formales, de trabajo, algún intercambio con íntimos, asuntos diarios. Hay uno de un desconocido. Es el primero que abre. Lo que lee es esto, este texto que hay escrito hasta aquí. Cuando llega a este punto del texto donde estamos mira a los lados, mira a la chica y en alto dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Tengo un correo de un desconocido muy raro. Bastante paranoico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;La chica le mira, callada unos segundos, como si aún no tuviese reacción. Respira y le dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Tú también? ¿Tú también estás leyendo paso a paso tu vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sí. Incluso esto que hablamos está escrito. ¿Qué coño es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- No lo sé. Llevo toda la mañana así, desde que he llegado. Cada cosa que leo es el presente. Llamé a mi novio y también. En su oficina a todos les está pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Es un virus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Lentamente nuestro protagonista sigue leyendo aquí su historia, comparándola con la de los demás. Todos van encontrando este correo y sus vidas se van unificando. Nuestro protagonista llama a algunos amigos, comprueba que a todos les ha llegado el correo y que a todos su presente les está siendo enviado en forma de mail. Aquí, en este punto trata de levantarse, de dejar de leer ajeno a lo que sigue. Lo hace. Se pone en píe, se asoma a la ventana. Vuelve al correo. Lo relee y llegado de nuevo aquí, lo cierra y lo envía a la papelera. Lo que sucede a partir de ahí ya lo leeréis en vuestro mail.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7045106497635486325?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7045106497635486325/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7045106497635486325&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7045106497635486325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7045106497635486325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/anonimo.html' title='Anónimo'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4557471837033910910</id><published>2012-01-07T09:47:00.001+01:00</published><updated>2012-01-07T09:47:33.617+01:00</updated><title type='text'>Tierra Santa</title><content type='html'>&amp;nbsp;En Buenos Aires existe un parque temático llamado "Tierra Santa". Había pensado, inicialmente, recrear una historia con cierto toque surreal, a partir de esa localización. Juguetear con un personaje que trabaja allí, diariamente. Ubicado quizá en el muro de los lamentos o en las atracciones de la resurrección. Un actor de bajo perfil, que por los caminos enrevesados de la vida, termina trabajando en alguno de los shows del parque. El protagonista, un tipo con ausencia absoluta de fe, diariamente ejerce de Judas en la última cena, allí, casi al final del parque, donde los niños y las señoras llegan exhaustos, delirados. Allí nuestro héroe sufre diariamente la tragedia de ser el traidor, el tipo que todos miran mal, el enemigo señalado, el aceptado miembro débil, frágil, corruptible. Algunos niños le insultan en breve silencio. Las madres o abuelas explican con recelo, con una mirada inquietante, que ese, aquel de allí, el que está sentado a la izquierda, fue el que reveló el lugar donde podía ser capturado Jesús. Mientras fantaseaba con la posibilidad en mi cabeza, traté de encontrar algunas fotos, algo de información sobre el lugar. Me di cuenta que mi ejercicio, de alguna manera quedaba obsoleto, anta la potencia de la realidad. Encontré fotos de aventureros en el parque tematico. Osados que pagan una entrada por disfrutar de los eventos y los &lt;a href="http://www.google.es/imgres?q=tierra+santa+parque+tematico&amp;amp;hl=es&amp;amp;client=safari&amp;amp;sa=X&amp;amp;rls=en&amp;amp;biw=1915&amp;amp;bih=960&amp;amp;tbm=isch&amp;amp;prmd=imvns&amp;amp;tbnid=PgcrpECPjuLazM:&amp;amp;imgrefurl=http://www.diariodelviajero.com/america/tierra-santa-en-orlando-florida&amp;amp;docid=OMEfWW8MCNNBRM&amp;amp;imgurl=http://img.diariodelviajero.com/2010/12/holy-land-experience_650.jpg&amp;amp;w=650&amp;amp;h=518&amp;amp;ei=ZgQIT4vVCsi4hAe8q6m8CQ&amp;amp;zoom=1&amp;amp;iact=rc&amp;amp;dur=569&amp;amp;sig=117318445496680059350&amp;amp;page=1&amp;amp;tbnh=142&amp;amp;tbnw=188&amp;amp;start=0&amp;amp;ndsp=42&amp;amp;ved=1t:429,r:27,s:0&amp;amp;tx=59&amp;amp;ty=73"&gt;shows&lt;/a&gt;. Individuos que se habían fotografiado con Jesús crucificado, en su agónica&lt;a href="http://www.billetes.com/vuelos/wp-content/uploads/2010/04/experiencia-tierra-santa-foto-ap.jpg"&gt; travesía&lt;/a&gt;. Encontré la &lt;a href="http://www.tierrasanta-bsas.com.ar/"&gt;web&lt;/a&gt; del lugar. Vi los circuitos, los shows disponibles y finalmente leí testimonios de los visitantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&amp;nbsp;"&lt;i&gt;Todo lo que vimos me conecta con Dios de una manera diferente"&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Y pensé que mi ejercicio, en verdad, no tenía ningún sentido. Y no lo intenté. No lo lograría. Nada lo lograría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4557471837033910910?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4557471837033910910/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4557471837033910910&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4557471837033910910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4557471837033910910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/tierra-santa.html' title='Tierra Santa'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1515852641534427527</id><published>2012-01-04T13:35:00.000+01:00</published><updated>2012-01-04T13:35:06.666+01:00</updated><title type='text'>Extraños en El Viso</title><content type='html'>&amp;nbsp;Se citan en esa esquina de El Viso. Fuman y esperan a uno de ellos que viene en coche. Se montan y se quedan durante mucho rato metidos. La calefacción empaña los cristales. Al rato, siempre sale alguno y se apoya en un árbol a mear. Vuelve a entrar. De vez en cuando se puede ver el humo, la llama de los cigarrillos deambulando por el interior del coche. Hay una chica, lleva el pelo suelto y está siempre callada. Uno de ellos se pone de copiloto, visto desde fuera, sin escuchar sus voces, se diría que es el director del extraño grupo. Cuando pasa una hora o algo más, hora y media. Arrancan y desaparecen. Jamás vuelven a esa esquina. Aunque una vez, al rato, les vi en una de las calles más cercanas a Joaquín Costa. . Seguían los mismos, parados. Estaban delante de la puerta trasera de un restaurante vasco. Salió uno de los cocineros y los cinco miraron al unísono. El cocinero no se percató, hizo algo que no descifré y volvió a entrar. Al rato, quizá quince o veinte minutos después, arrancaron y se fueron. Desde entonces sospecho que se citan en la esquina y van recorriendo El Viso durante toda la noche. Generalmente no se acuden los fines de semana, aunque alguno sí. Estoy tratando de descifrar, también en esto, si hay una frecuencia. Si los fines de semana se repiten con una periocidad programada o si, por el contrario, es aleatoria. Desde hace dos semanas la chica ha faltado a alguna de las convocatorias o reuniones. Desde entonces me planteo buscar un coche o una moto y realizar la indagación hasta el final. Seguirles toda la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Los descubrí por azar. El &amp;nbsp;Viso, aunque lejos de casa, es una excelente zona para pasar corriendo. Me gusta correr por la noche, tarde. Cuando la ciudad está más sosegada. Avanzo los kilómetros concentrado, sin prestar atención más que a un ritmo invisible que trasmite la ciudad a partir de determinadas horas. Me gusta ver a esos peatones que parecen desubicados, perdidos, pasar a mi lado. Van, generalmente, mirando al suelo. Al final, en Serrano, casi al final de Serrano y giro y me meto en El Viso. Está todo tan vacío, tan callado, tan ausente. El Viso no parece Madrid, y en cierta forma no es Madrid. No lo conocía hasta que empecé a visitarlo de noche, en esas carreras silenciosas. Repetía el circuito todas las noches, atravesaba El Viso, por calles al azar, en cada carrera. Hasta una noche en que me di cuenta que en esa esquina siempre les veía. Un detalle constante que una noche me llamó la atención: ¿Que hacen esos tipos siempre metidos en el coche, en la misma esquina? Un día paré y miré. A partir de entonces la observación fue en aumento. La intriga, la duda, la curiosidad no se frenó. Cada leve descubrimiento encerraba aún más a esos muchachos en una caja de misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El chico que conduce y que llega, siempre, en el coche. Ha usado tres autos distintos. Cada vez son más caros. Los otros dos que se sientan atrás, junto a la chica, actuan de un modo similar, como si en cierta forma fueran gemelos de comportamiento. No logró terminar de identificarlos.Todos fuman. Beben de vez en cuando, generalmente en las noches más próximas al fin de semana. A veces el copiloto tiene un libro entre las manos que lee en voz alta, todos le miran o escuchan o hacen que escuchan. He querido acercarme alguna vez para tratar de escuchar las conversaciones, pero no logro identificar más que un murmullo, acercarme más supondría jugar en terreno peligroso. No debo arriesgar. Ser descubierto supondría el fin del ciclo, me negaría de tajo, la posibilidad de descubrir su enquistadísimo universo. Lo que si he decidido, definitivamente es traer un coche y seguirles. Debo ampliar el campo de acción, descubrir más movimientos, más rutinas, más ciclos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;He logrado aparcar muy cerca. Me he sentado en la parte de atrás del coche. Desde aquí el campo de visión es privilegiado, puedo ocultarme con enorme facilidad tras los asientos. Si soy cuidadoso, es imposible ser visto. Acaban de llegar. La chica ha sido, curiosamente, la primera en llegar hoy. Se ha sentado en la acera, al píe de una farola. Tenía un libro entre las manos, no he logrado leer el título. Luego han llegado los gemelos de comportamiento, luego el lider y, como siempre, por último, el conductor. Han entrado, han encendido cigarros. El lider ha hecho circular algo diminuto, inapreciable desde aquí, entre las manos de todos. El conductor es el único que no ha tenido en sus manos el objeto. Ha pasado una mujer mayor, extranjera, por la acera. Todos la han seguido con la mirada. El conductor ha mirado por el retrovisor y me he agachado. No me ha visto. Sé que no me ven. La chica ha salido, ha estado hablando por teléfono. He aprovechado para identificarla mejor. Nunca la había visto tan cerca. Me ha parecido más joven. Se ha vuelto a montar. Los gemelos la han mirado. Han arrancado el coche. He seguido a una distancia prudente. Han bajado muy despacio hasta Balbina Valverde y han girado en Joaquín Costa. Han frenado el coche en el carril bus, el lider ha salido y ha cruzado debajo del elevado. Allí le ha dado algo a un vagabundo y ha vuelto al coche. Han arrancado. Han bajado por la Castellana hasta Gregorio Marañón. Han girado y han subido por Vitruvio para alcanzar Maestro Ripoli. &amp;nbsp;Se han parado. He seguido un poco para disimular. Unos metros más adelante me he parado desde donde podía observarles por el retrovisor. La chica ha salido del coche. Ha caminado por la acera. Se ha parado en mi ventanilla y ha tocado con los nudillos. He bajado la ventanilla y he saludado con incertidumbre. Ella no me ha dicho nada. Ha metido la mano y ha abierto la puerta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Arranque el coche por favor y siga adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;No he tenido valor de negarme. He sido descubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1515852641534427527?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1515852641534427527/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1515852641534427527&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1515852641534427527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1515852641534427527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/extranos-en-el-viso.html' title='Extraños en El Viso'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5199053401728692223</id><published>2012-01-03T13:32:00.003+01:00</published><updated>2012-01-03T13:32:49.703+01:00</updated><title type='text'>Fiestas inolvidables.</title><content type='html'>&amp;nbsp; Hay fiestas inolvidables. Fiestas que se incrustan en tu memoria, en tu biografía, en tu manera de sentir porque aquella noche, en cierta manera, cambió todo. Se abrió una puerta o se cayeron muros o barandillas o rejas. Acababa de empezar el año, un año que se anunciaba catastrófico para los previsores de la economía, esa ciencia bruja. Un año que se abría como un vértigo en mi propia vida. Salí de casa después de abrazar a mi familia y desearles un buen año. Quería evitar los atascos con los que se entra en el año en la ciudad. Llegué pronto al metro, donde había quedado con J para subir a la fiesta a la que le habían invitado y en la que yo no conocía a casi nadie. Llegamos a un portal antiguo, cogimos el ascensor viejo, de doble puerta y de los que ascienden a ritmo de película de terror. "Es en el último piso" me comentó J." Tienen una terraza gigante. Una terraza memorable" Hacia una noche con una temperatura así que visualicé la terraza abierta, con tránsito, aprovechada para la fiesta. Cuando llegamos arriba, la puerta estaba abierta y se oía música y bullicio, no éramos los primeros en llegar. Cruzamos la puerta y seguí a J por el largo pasillo. La casa estaba decorada con unas luces que le daban un aire de película espacial o de apartamento de un era que aún está por venir. Al final del pasillo empezamos a encontrar gente, J saludó y me presentó a algunos. Al final salimos a la terraza donde le dimos el feliz año al dueño, me presenté y saqué de la bolsa mi aportación alcohólica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Ponla por allí, en aquella mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Caminé hasta la mesa de la terraza donde una hilera desbordante de bebidas anunciaban una noche prolongada, gigante, desorbitada. Puse la botella y me serví un ron con hielo. Me apoyé en la barandilla y me encendí un cigarillo. Vi la ciudad extendida, casi como una metáfora del año que se abría. El tráfico era intenso abajo, coches buscando celebrar esa metáfora del tiempo, esa invisible vuelta de ciclo. Un gigante y extraño acuerdo mundial de comenzar, de nuevo, la vuelta. La ciudad parecía sobrevolar la noche, los puntos de luces se perdían. El universo y las reglas, la vuelta, el ciclo. En ese momento la descubrí a mi lado. Sospeché, pensando lo mismo que yo. El golpe siempre es de primeras, sin transición, me pareció potentemente atractiva:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Qué bonita vista- dije&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Es preciosa. Parece que se abre. Como si nada se fuera a acabar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Miré con cautela su ropa, sus manos apoyadas en la barandilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Igual nada se acaba nunca. A lo mejor todo está empezando todo el rato- y sentí un vacío absoluto, un golpe de ridículo por haberme dejado llevar por ese vicio de la ñoñez y de la falsa poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Sin embargo ella sonrió y dijo que a ella le gustaba el principio de año porque no podía evitar sentir una forma amable de esperanza, de oportunidad, de revancha. Que con el año nuevo sentía que había la posibilidad de redimirse. En ese instante me separé unos centímetros de la barandilla, giré a mirar a través del cristal el interior de la casa. No sé porque lo hice. Me giré sin buscar nada concreto. Quizá por buscar alguna frase que encadenar con lo que ella decía. Escuché un sonido metálico, extraño, en décimas de segundo giré la cabeza y vi la barandilla desmoronándose al vacío, ella se iba con la barandilla. No sentí nada. No me dio tiempo a sentir nada. Vi la terraza abierta, sin ese freno visual de la barandilla, vi el vacío y sus pies desapareciendo hacia abajo. Se que se me ocurrió un chiste con muchísimo humor negro que jamás he vuelto a recordar. Sé que giré y vi caras y vi la ciudad y el año abriéndose como una raja por toda la ciudad. Supe, claro, que esa fiesta sería inolvidable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5199053401728692223?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5199053401728692223/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5199053401728692223&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5199053401728692223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5199053401728692223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/fiestas-inolvidables.html' title='Fiestas inolvidables.'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4160785920005539772</id><published>2012-01-02T10:56:00.003+01:00</published><updated>2012-01-02T10:56:56.397+01:00</updated><title type='text'>Anotación de una imagen</title><content type='html'>&amp;nbsp; A media tarde bajaba a la playa con la niña. Nos sentábamos en la arena, la niña deshacía montañas que previamente había formado y el ciclo del Sol agonizaba a nuestra izquierda. Esos días del final del año eran formidables allí. A lo largo de la prolongadísima playa apenas había gente. Kilómetros de arena y olas y la amable soledad. A lo lejos, la tenue luz del atardecer, dejaba ver leves siluetas enredándose con una especie de suave neblina, parecían irreales o parte confusa de la memoria. De vez en cuando algún paseante nostálgico pasaba frente a nosotros con un perro que jugueteaba algunos segundos con la niña. &amp;nbsp;Podía pasar doce, quince, veinte minutos, viendo las manos de la niña abriendo caminos en la arena, luego levantaba la vista al mar y me daba por despistarme con las olas, la espuma, el perfil borroso de África frente a nosotros. A veces la niña se ponía en píe y caminaba por la playa sin destino preciso. Avanzaba algunos metros, giraba hacia el Este, luego Sur, luego Norte. Miraba a los lados y arrancaba de nuevo. Todas las tardes de aquel final de año repetíamos el rito de quedarnos una hora o hora y media ahí. La última tarde del año bajamos, la luz y la temperatura eran excepcionales en ese invierno cálido. Entramos a la playa por el camino de siempre. Alcanzamos la arena, nos desperdigamos y repetimos los juegos, los caminos de arena, los castillos aplastados; la luz caía lenta, anaranjada, suave, preciosa. A nuestro lado había un hombre sentado. Miraba al frente, sosegado, con una quietud atractiva. Seguimos jugando, pero de vez en cuando no podía evitar mirarle. Jamás quitó la vista del frente. Al principio pensé que miraba el mar, las olas, esa otra forma de lectura del tiempo que es la espuma reventando, luego comprendí que miraba más allá, los perfiles y contornos de Marruecos allí enfrente, diluidos por ese juego &amp;nbsp; de humedad y luz. El tipo, por aspecto y rasgos, indudablemente, era marroquí. Miraba a casa. Casi como si pudiera ver algo, casi como si viera el día a día, casi como si estuviera proyectando allí, en ese lado donde ya no estaba. Forma curiosa y algo cruel de melancolía echar de menos tu casa y verla con el mar de por medio, allí, tan cerca, pero lejos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4160785920005539772?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4160785920005539772/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4160785920005539772&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4160785920005539772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4160785920005539772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/anotacion-de-una-imagen.html' title='Anotación de una imagen'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1702653239614794939</id><published>2012-01-01T21:41:00.004+01:00</published><updated>2012-01-01T21:41:53.536+01:00</updated><title type='text'>Los ciclos</title><content type='html'>Al final todo empieza de nuevo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1702653239614794939?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1702653239614794939/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1702653239614794939&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1702653239614794939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1702653239614794939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2012/01/los-ciclos.html' title='Los ciclos'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4882444319570467512</id><published>2011-12-28T08:35:00.004+01:00</published><updated>2011-12-28T08:35:53.898+01:00</updated><title type='text'>Gasolinera</title><content type='html'>&amp;nbsp;Miró y veo que estoy en reserva. Avanzo mirando con atención todos los carteles. Durante un tramo largo no aparece nada. El paisaje en esa zona del país invita al hastío o a la desolación. Sólo veo una extensión infinita y prolongada. Recuerdo, entonces, una frase de FV: "Estoy cansado de las inmensidades" En la radio sólo localizo una emisora en la que hay una tertulia y otra en la que ponen, en bucle, éxitos de los ochenta. Sólo algunos kilómetros después, veo una desviación que indica gasolinera. Salgo. La gasolinera no está cerca de la autovía. La carretera avanza, estrecha, por mitad de la inmensidad, finalmente, en una hondonada, veo la gasolinera. Giro y detengo el coche. Me bajo y no veo movimiento. Lleno el depósito y voy a pagar. Dentro no hay nadie. Cojo una bebida energética y ojeo unas revistas con portadas deliradas. Me quedo viendo una iultsrada con una foto de un tipo extremadamente musculado, levantando unas pesas: "Alcanza el cielo con el biceps" reza el titular. En ese momento aparece un chico muy joven con el uniforme de la compañía de la red de gasolineras. Pago sin dirigirnos la palabra. El chico me pregunta que si quiero algo más. Le pregunto que si sabe si hay algún sitio para comer cerca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Cerca de aquí no hay nada. Estamos lejos de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Muy bien, volveré a la autovía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico me da el resto del dinero y me comenta algo sobre una oferta de galletas o de algún producto que desconozco. Le contesto que no estoy interesado. El chico me mira y me dice que si le puedo llevar hasta algún sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Y la gasolinera?- le pregunto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Me da igual la gasolinera. En la última semana sólo ha pasado usted por aquí. Lléveme hasta la autovía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Salimos, se monta en el asiento de copiloto y arranco. Mientras deshago el camino para volver a la autovía miro por el retrovisor y voy viendo la gasolinera quedándose atrás, en la hondonada. Miro al chico y la inmensidad y acelero. En la autovía no freno. Hago todo el viaje con el chico al lado. CUando llego a mi destino, freno, miro al chico que se baja y sin despedirse se va por una calle. Jamás le vuelvo a ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4882444319570467512?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4882444319570467512/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4882444319570467512&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4882444319570467512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4882444319570467512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/gasolinera.html' title='Gasolinera'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3637689140968959640</id><published>2011-12-26T23:54:00.001+01:00</published><updated>2011-12-26T23:54:43.779+01:00</updated><title type='text'>Historia de Claudio y Linda</title><content type='html'>&amp;nbsp;Linda Delgada tenía algo perverso en mitad de tanta pulcritud. No era perversa en lo evidente, ni siquiera en lo oculto. Era perversa en lo que no había, en lo que no tenía. Todas las ausencias, todos los silencios, toda esa ingenuidad estaban proyectando un mundo atroz y retorcido en Claudio C. Claudio C. de ese modo, no podía encontrar el sosiego, porque el mundo se revolvía a cada instante. Todo lo que circundaba a Linda Delgada se volvía terrible, por qué formaban una telaraña de amenaza, de lejanía. Lo ideal para Claudio C. hubiera sido encerrase, como hacían tantas tardes, en su habitación a dejar pasar el tiempo mientras, esporádicamente y movidos por impulsos o latidos iban haciendo el amor. Linda Delgada asumía sin interrogaciones trascendentes aquellas tardes lentas, algo aburridas, dispersas. A Linda Delgada le gustaba hacer el amor con Claudio C. y el tiempo intermedio pensaba en las palabras desperdigadas de Claudio C. Monólogos extensos sobre un Dios en el que no creía o sobre una bruma metafísica en que sentía que ambos flotaban. Muy pocas veces y con cierto pudor, Claudio C. le leía algún poema escrito la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Linda Delgada viajó con su familia un mes. Claudio C. conoció el peso de la imaginación. Sumaba días para restar tiempo. Cuando volvió Linda Delgada le pareció irrealmente hermosa. Como si en un mes hubiera vivido una vida. Claudio C había proyectado imágenes desoladoras o terribles en su habitación. Había esperado su llegada y cuando se encontraron vio que Linda Delgada era otra Linda Delgada por la que había transcurrido un mar de sucesos. Sucesos lejanos, incomprensibles, estrechos, o que se iban estrechando en su cabeza. Claudio C. cambió el modo de hablar con Linda Delgada se volvió más nervioso. Linda Delgada le despertaba desasosiego. Ella se mostraba más cercana. Lo había pasado bien, pero se había acordado mucho de Claudio C. Para Claudio C, no obstante, la duda permanente era saber la cantidad exacta y precisa de tiempo que había pensando en él durante aquel mes. Ella no sabía responder porque todas las preguntas al respecto de Claudio C. contenían varias opciones de respuesta encriptadas. Para Claudio C, en el fondo sólo había una respuesta, ella tendría que decir que había pensado dos meses en total. El mes entero había pensado dos meses o tres. Claudio sostenía sin decirlo verbalmente, que él había pensado medio año en ella mientras había transcurrido ese mes fuera. Esas formas improbables de conceptos temporales fueron aniquilando las conversaciones entre los dos. Para Claudio C. el mundo se convirtió en una cerradura, un lugar al otro lado de la puerta. Para Linda Delgada Claudi C se convirtió en la puerta irremediablemente oxidada que la alejaba de otro tiempo que se quedaría brumoso en su memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Con los años, no se volvieron a ver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3637689140968959640?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3637689140968959640/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3637689140968959640&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3637689140968959640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3637689140968959640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/historia-de-claudio-y-linda.html' title='Historia de Claudio y Linda'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1414532722117506531</id><published>2011-12-25T20:27:00.001+01:00</published><updated>2011-12-26T10:26:22.483+01:00</updated><title type='text'>Día festivo</title><content type='html'>&amp;nbsp;En la puerta un rumano me pide que le compre comida. Hago un desesperanzador gesto de hombros y cruzo la puerta eléctrica. No hay nadie en la tienda. La cadena ofrece pasillos veloces y cortos con productos de todo tipo, comida, bebida, prensa. Abren fines de semana y festivos. A mi me parece que hay algo inexplicablemente triste en todo ello. Los chicos que trabajan en la tienda son básicamente jóvenes y extranjeros. No hay nadie y no tienen mucho que hacer, pero es día festivo y sus caras muestran cierta amargura. De repente, como salidas de la nada o de un silencio sospechoso, en el pasillo de las bebidas, veo a unas chicas cogiendo latas de refresco y alcohol barato. Calculan gastos y escogen. Hablan con crueldad de un chico que está en la casa donde, después de comprar la bebida, van a ir. Una de ellas va incomprensiblemente poco abrigada para la temperatura que hay en el exterior. Podría ser atractiva, pero sin embargo hay en su belleza algo desolador. Hay seres que parece que no habitan este mundo, y esa chica parece no existir más allá de ese pasillo de un supermercado de una ciudad dormitorio de las afueras de una capital. Cojo dos cervezas, un periódico y un plato de comida prefabricada. Me despisto viendo unas estanterías con libros. Todos los libros morirán en el olvido de lo perecedero, todos son terribles y prescindibles, sus títulos son desoladores e invitan a un optimismo robótico. Camino hasta las cajas algunos minutos después entre esos pasillos vacíos. En la caja coincido nuevamente con las dos chicas. Están delante de mi. No hablan. La chica desoladora saca un dinero que acumula de un fondo común y paga, la otra mira algo que trato de descubrir. Al rato veo que mira al rumano que está en la puerta, le mira con temor y con ternura. Hay una mezcla emocional explosiva en esa mirada. Recogen las bolsas y salen caminando. Pasan al lado del rumano que las mira sin esperar nada. Pago y salgo, el rumano me mira con una sonrisa que viene de muy lejos, de un tiempo ancestral y siento que hay algo que me une al rumano. Le doy una de las latas de cerveza y ríe. Camino hasta el coche y veo que un poco más allá las dos chicas guardan las bolsas en el maletero de un coche caro. En ese momento y sin comprender el motivo, decido seguirlas. Arrancan y suben boulevard arriba. El boulevard siempre está vacío, en día festivo parece un planeta deshabitado, a los lados se van viendo chalets nostálgicos de épocas de esplendor. Algunos están vacíos, otros se han ido deteriorando, los menos aún están ocupados y sueltan humo por la chimenea. Suben cinco o seis manzanas y se desvían a la izquierda. Esa es la zona más apartada de la carretera del pueblo. Nunca pasa nadie por las calles. Las calles son más estrechas. Aparcan delante de una pista de tenis abandonada. Yo sigo un poco para disimular. Por el retrovisor veo que abren el portón de una de las casas de la derecha. Doy una vuelta a la manzana y aparco algo apartado de allí. Camino y observo desde lejos la casa. Es un chalet de piedra en semiabandono, desde dentro viene el sonido de una música disonante y distorsionada. Hay algo de luz y se escuchan unas cuantas voces. Esporádicamente vienen risas. Salto la reja. El jardín es inmenso y está cubierto de encinas. Las hojas gotean el vaho. Me acerco a una de las ventanas apagadas. Calculo el número de habitaciones, el chalet me resulta desorbitado. Podría ser una residencia o un lugar de retiro colectivo. Doy la vuelta y alcanzo la parte de atrás de la casa. Hay una especie de huerta abandonada, unas bicicletas muy viejas y unas carretillas. Veo luz en una de las ventanas y sigo escuchando las voces, la música distorsionada y las risas esporadicas. Durante unos segundos todos los sonidos me parecen pregrabados, las risas, el murmullo constante de voces. Sin embargo sé que no es así. Trato de encontrar una ventana abierta o algo que me permita ver dentro sin ser descubierto, pero todo está cerrado. Vuelvo a la puerta de entrada. La música se para. Oigo el murmullo más cerca y me escondo entre unos matorrales por si sale alguien. Espero unos minutos pero no sale nadie. Vuelvo a acercarme a una de las ventanas. En ese momento, veo a mi lado, a una de las dos chicas. Es la que miraba al rumano desde la caja. Me mira con temor. Yo dudo entre salir corriendo hacia el coche o justificarme. Nos quedamos callados mirandonos. Ella no reacciona. Simplemente me mira. Yo la miro, porque el modo en el que me mira me resulta hipnótico. No sé cuanto tiempo pasa. Se da la vuelta y vuelve dentro. Yo vuelvo al portón de la entrada, salto y voy hasta el coche. Enciendo la radio. Suena una guitarra. El locutor, con voz pausada, cuenta algunas anécdotas que rodean la grabación de la canción. Conduzco hasta casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1414532722117506531?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1414532722117506531/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1414532722117506531&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1414532722117506531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1414532722117506531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/dia-festivo.html' title='Día festivo'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-970644585242609719</id><published>2011-12-24T14:58:00.001+01:00</published><updated>2011-12-24T14:58:49.011+01:00</updated><title type='text'>Inmortal</title><content type='html'>&amp;nbsp;Tengo la espalda apoyada contra el muro. En cierto modo dejo caer el cuerpo. No podría hablar exactamente de placer, pero dentro de todo, me gusta ese frío suave que da trasmite sobre mi espalda el muro. Hay cierta humedad que imagino traspasando a velocidades inimaginables a través de mi camisa. Procesos invisibles, procesos que marcan todo. Veo poco, estoy deslumbrado. Lucho entre permanecer con los ojos abiertos y adivinar o cerrarlos y dejarme llevar definitvamente. Estoy cansado. Estoy rendido. Sin embargo no siento que mi derrota sea algo cruel, inmerecido. Si miro velozmente mi pasado, merezco estar ahí y aunque no sea un final heroico, si es un final hermoso. La hermosura de lo irremediable. es curioso pero por mi cabeza circulan algunas imágenes peculiares, ambiguas, placenteras: algunos prados, algunas plantas, algunos árboles, luces abstractas de atardeceres de verano. Evoco voces, sonidos, olores. La cara de una chica que conocí a los catorce años. Asuntos dispersos de mi vida. Mi vida. En esos fragmentos de cosas, pienso de repente, está mi vida. Eso ha sido mi vida. Horas que han pasado, silencios, tardes, cafés, algunos sueños permanentes, idealizaciones. La piel blanca y dulce de ella. Su olor. Algunas ideas vagas sobre política, algunos disgustos universales. Los errores, pequeños logros, algunos textos simpáticos, una acumulación infinita de borradores que jamás corregí. Me vienen imagenes de ciudades, playas. Un balón de futbol &amp;nbsp;rodando por la arena de la playa, mi padre me devuelve el balón con precisión. Me veo corriendo por la orilla. Junto a mis dos pies, al mismo ritmo, veo otros dos pies, son los de mi hermano. Me vienen borracheras, amigos jóvenes, euforias nocturnas, la idea permanente de buscar una música que, ya lo sé, jamás encontré. Me vienen melodías a toda velocidad, un resumen veloz de unas ocho mil canciones importantes, autobiográficas en el sentido de que cada una me traslada, con precisión a un instante o una sensación muy concreta. Finalmente me viene la cara sublime de una niña. Esa niña contiene en su expresión el secreto preciso de mi existencia. En ese rostro veo la luz, veo el sentido. Ahora abro los ojos, sigo viendo sombras que me apuntan. Me apuntan y me tienen a tiro. Pueden disparar, pueden hacer desvanecer este cuerpo, pero por esos instantes que he recordado a velocidad inconcebible, sé que soy inmortal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-970644585242609719?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/970644585242609719/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=970644585242609719&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/970644585242609719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/970644585242609719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/inmortal.html' title='Inmortal'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-966336891904161840</id><published>2011-12-23T13:43:00.000+01:00</published><updated>2011-12-23T13:43:24.601+01:00</updated><title type='text'>El metro</title><content type='html'>¿Cuál es la medida? El punto exacto. Si mides pierdes la frescura, si no mides se te va de las manos. ¿Hasta donde mides para encontrar la medida justa?¿Cuando dejas de medir? El problema es encontrar la medida, tu medida, la medida exacta de lo que sale y de lo que ha ido entrando. El problema está en medir y encontrar la no medida. La esencia no se mide. No se puede sólo arrastrar porque es el maremoto. No se puede sólo medir porque entonces está el cadáver. Entonces hay que encontrar la medida en esa no medida. El punto exacto de arrebato y control&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-966336891904161840?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/966336891904161840/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=966336891904161840&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/966336891904161840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/966336891904161840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/el-metro.html' title='El metro'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-2988814794362428399</id><published>2011-12-22T09:26:00.000+01:00</published><updated>2011-12-22T09:26:11.543+01:00</updated><title type='text'>Fueron las dudas</title><content type='html'>&amp;nbsp; .- El tipo vivía detrás de sus gafas. Como si sus gafas fueran un muro, una frontera, una barrera infranqueable entre el mundo y él. Era todo gafas. Le recuerdo siempre con las mismas. Unas gafas negras, de aspecto antiguo. Esas gafas parecían de otra época, lo que aumentaba la distancia, porque además de la distancia física que implicaban entre el mundo y él, había una distancia sideral, una distancia basada en el tiempo, como si él se hubiese quedado anclado en una época remota, lejana. Uno hablaba con él y parecía estar hablando con un espectro, con alguien del que se dudaba su verdadera presencia. Te miraba detrás de esas gafas y uno no sabía muy bien con quien hablaba o si realmente se hablaba con alguien. Hablabas y le mirabas y dudabas. Como si la conversación se estuviera cayendo por un agujero o como si tu fueras el que cayera por el agujero y la conversación se quedara allí, arriba, donde fuera que todo estuviera sucediendo. Entonces te girabas y siempre pensabas en ese momento en el que él llegaría a casa, solo, lejano. Cruzara el pasillo, se quitara los zapatos, los calcetines y pusiera momentaneamente las gafas sobre la mesilla. ¿Qué sucedía ahí, en ese momento imposible? ¿Qué pasaba cuando dormía sin las gafas? ¿Qué pasaba en la ducha, cuando las gafas estaban situadas en esa otra época y él no tuviera el muro? No había respuestas y todo eran dudas detrás de sus gafas, ninguna respuesta. No había posibilidades de imaginarse que pasaba cuando en su cara no estuvieran colgando las gafas, sobrevolando ese tiempo inaccesible. Por eso, Señor Director, se las rompimos. Por eso. Ese fue el motivo. Por las dudas. Por la falta de respuestas. Por la curiosidad, Señor Director, por la curiosidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-2988814794362428399?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/2988814794362428399/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=2988814794362428399&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2988814794362428399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2988814794362428399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/fueron-las-dudas.html' title='Fueron las dudas'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5912713411290196455</id><published>2011-12-18T15:14:00.002+01:00</published><updated>2011-12-18T15:14:43.340+01:00</updated><title type='text'>La ventana</title><content type='html'>&amp;nbsp;Desde abajo se veía la ventana de su habitación. Cuando llegaba la noche había, evidentemente, más facilidad de control. La luz, la simple luz, indicaba su presencia. Si aquella luz se apagaba anunciaba que salía de la habitación al universo. Si aquello sucedía se barajaban mil opciones, pero sobre todo la vista permanecía, entonces, atenta al portal donde la podía ver aparecer para, ya sí, perder su rastro entre calles y calles. El laberinto desquiciado de la ciudad. Pasé muchas horas mirando. Muchas. La cortina lisa, que dejaba intuir algo de movimiento, era mi punto de atención. La luz encendida daba para prefigurar mil comportamientos. Quizá estudiaba, quizá leía, quizá ordenaba su armario o escuchaba música. Yo que sé. Imaginé mil cosas e incluso fantaseé con la reciprocidad: ella pensando en mi abajo, en la calle. Aquella luz era un epicentro emocional. Mi vida giraba alrededor de aquello. Llegaba la tarde y miraba el reloj. Calculaba el tiempo que faltaba para que comenzara el atardecer y ese momento en el que las luces de las casas empiezan a mitigar la oscuridad de afuera. Me sentaba allí, debajo de aquel árbol con posición privilegiada hacia aquella ventana y comenzaba la observación minuciosa de la luz y de todo aquello que a mi cabeza podía traer la luz. Me sentaba, era la época en la que empezaba a fumar, me encendía un cigarro y miraba. Y allí, como un milagro, como una salvación del hastío y de la desesperanza, aparecía la luz. Un fogonazo invisible para el universo y vital para mi. Poco más sucedería las dos o tres horas siguientes. La luz sumada a las luces de los vecinos, de los otros edificios, de los faros de los coches. Una luz más que permanecía estática. Había unas pocas tardes que sucedía lo terrible. Las luces del vecindario se iban encendiendo. Una a una, desacompasadamente, menos la de ella. Aquella ventana se quedaba intacta, a oscuras. Allí me quedaba esperando el milagro, pasaba el tiempo y aquel arrítmico universo de bombillas que se apagaban y se encendian del vecindario, no marcaba la nota que yo esperaba para completar la melodía. La metáfora no es casual. Aquello me parecía una forma peculiar de partitura, una partitura inmensa, caótica que escondía una sola nota que era la que yo buscaba. La oscuridad de aquella ventana desmoronaba una tarde noche de mi vida y me dejaba con la impaciencia y el temor de que aquello se prologara al día siguiente, toda la semana, un mes entero, el resto de mi vida. No sucedía, la catástrofe al día siguiente. Volvía y el milagro volvía a suceder, la luz aparecía y con ella mi imaginación reconstruía hipotéticas situaciones. Una tarde se apagó la luz, como cada vez que la luz se apagaba, comenzaba mi ebullición de posibildades. ¿Había ido a cenar? ¿Estaba en la ducha?¿Estaba en el salón? ¿En la cocina?¿hablando por teléfono? ¿Había salido y debía mirar al portal? Apareció, efectivamente, por el portal. Caminando en mi dirección, jamás la vi venir tan de cerca. Caminaba pausada, casi con temor. Como si estuviera siendo dirigida por un control remoto. Me quedé quieto, encendí otro cigarro y la vi detenerse enfrente de mi, casi debajo del árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Hola&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Hola- contesté fatigado, exhausto ya, antes de la batalla. Jamás había imaginado esa posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Dice mi padre que por favor dejes de mirar hacia mi ventana, que no lo vuelvas a hacer, que ya está harto. Que si vuelves pondrá otros remedios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Se giro y se fue. No volví, jamás, a mirar a la ventana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5912713411290196455?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5912713411290196455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5912713411290196455&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5912713411290196455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5912713411290196455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/la-ventana.html' title='La ventana'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-998534888296571602</id><published>2011-12-18T14:10:00.003+01:00</published><updated>2011-12-18T14:10:55.613+01:00</updated><title type='text'>G de Ego</title><content type='html'>&amp;nbsp;Siempre me ha sorprendido ese chico. Más allá de lo puramente emocional que pueda despertar en mi su modo de actuar. Es inevitable sentir algo ante sus formas. Inicialmente podría resultar hasta repulsivo, y así fue. Recuerdo escribir algo sobre él cuando le descubrí. Su ego es demoledor, pero ese ego demoledor se va volviendo algo entrañable. Si tiene algo, si hay algo en él, es su abismal sinceridad, coherencia, honestidad. No debe ser fácil desnudarse sin tapujos, sin temores, sin verguenza. No hay pudor en mirarse sin caretas. Al principio su ausencia de pudor ante su ego te dan asco, luego te va seduciendo. Ojalá todos los egos tuvieran esa honestidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Recuerdo un texto que leí de alguien muy cercano en el que hablaba de los egos, del temor a comprender o a asumir el ego. La conclusión era algo así como que el ego también tiene su derecho y querer cohibirlo es casi peor que asomarlo sin tapujos. Mi experiencia vital me ha llevado a creer en ello. Prefiero un ego de frente que los egos con recovecos, disfrazados, deshonestos. Conozco casos de los dos. No sé en cual estará clasificado el mío. Mi propio ego. Pero creo que mis problemas a la hora de relacionarme están marcados por querer esconderlo. Este chico del que empecé hablando es honesto con su ego, vive marcado por él, pero no lo disimula. Su ego le hace exhibirse demasiado, pero le lleva a tener talento. Desconozco su grado de paciencia, si la tiene, llegará a hacer eso que persigue. Lo estaré esperando, desde esta invisibilidad y anonimato donde le espío. Quizá, quien sabe, un azar enloquecido me lleve dentro de años, a enseñarle este texto que no sospecharía jamás que he escrito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-998534888296571602?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/998534888296571602/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=998534888296571602&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/998534888296571602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/998534888296571602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/g-de-ego.html' title='G de Ego'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-829886635380028631</id><published>2011-12-17T12:20:00.003+01:00</published><updated>2011-12-17T12:20:52.993+01:00</updated><title type='text'>Instante</title><content type='html'>&amp;nbsp;Me quedé cerca de veinte minutos viendo desde las escaleras el transito de coches por aquella autopista en estado decadente. Detrás de la autopista una prolongadísima extensión de tierra cubierta de palmeras &amp;nbsp;estaba como inerte. No pensaba en nada concreto o pensaba en el anonimato. En esa sensación peculiar y trascedente de saberte anónimo, silencioso, casi invisible. Sólo se escuchaba esa masa sonora del tráfico en la autopista. Durante algunos minutos, estoy convencido, no estuve en un tiempo preciso. Todo lo que sucedió en aquel rato, no sucedió en un año concreto, en una fecha. Era mi vida abarcando un abanico de fechas improbables. Era mi vida en años anteriores y en años por venir. Nunca he vuelto a ocupar un lugar semejante, el del no tiempo. Ahora lo recuerdo y o lo imagino. No se si sucedió o estará por suceder.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-829886635380028631?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/829886635380028631/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=829886635380028631&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/829886635380028631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/829886635380028631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/instante.html' title='Instante'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8023366890186865450</id><published>2011-12-16T23:19:00.001+01:00</published><updated>2011-12-16T23:19:02.209+01:00</updated><title type='text'>Media hora de espera</title><content type='html'>1.- Un grupo de cinco chicos se han parado justo a mi lado. Cuatro chicos y una chica recién salidos de la adolescencia. &amp;nbsp;Sus tonos de voz, sus frases, su humor, su indecisión y una forma de aburrimiento que transpiraba más allá de sus abrigos, todo era inapetente. Han estado cerca de diez minutos esperando la nada. Charlaban en tono de permanente burla de unos a otros mientras decidían que hacer esta noche. Al rato he descubierto que el más bajito, de pelo largo y con un leve bigote absolutamente antiestético, estaba liado con la chica. La chica vestía de ese modo pop predeterminado: entre alegre y oscuro, casual y trágico, tan carente de espiritu. No obstante, al rato, sin explicación aparente, me ha resultado atractiva. Se han ido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Ha cruzado velozmente desde la otra acera, la dueña del café de enfrente. Iba en manga corta, caminando decidida. Quizá enfrentándose al frío con los brazos descubiertos. La camiseta era muy estrecha y marcaba potentemente sus pechos. Jamás me había fijado, no la suelo ver con frecuencia. Algunos pensamientos veloces e imágenes orgánicas han inundado mi imaginación. Ha entrado en el local de Kebabs y ha vuelto a su café. Todo ha sucedido en segundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Ha aparecido una furgoneta del tipo 4 por 4. Se han frenado justo enfrente de mi. Conducía una chica rubia, a su lado iba un tipo que ha bajado la ventanilla y ha mirado a la puerta del restaurant. El aparcacoches ha salido y le ha dicho que el llevaba el coche. La pareja se ha bajado. El tipo me ha mirado con desprecio, incluso desafiante. No he entendido muy bien su actitud. Han entrado al restaurante. En ese momento, en el café de enfrente, ha salido un tipo. Hablaba muy alto por teléfono. Le decía a alguien que dejara el coche en un parking, el otro ha debido contestar que era imposible, que había mucho tráfico y que estaba todo ocupado. Mientras hablaba bebía de una copa de vino y fumaba. Ha colgado y ha vuelto a entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- Ha pasado una pareja. Ella era morena, muy atractiva. La he mirado, luego he mirado al chico. Por bastantes detalles fugaces, me ha dado por pensar que era la primera vez que salían juntos. Ella, al pasaro justo delante de mi, le ha dicho: "Eso siempre me pasaba. De pequeña siempre fue así". He querido seguir oyendo pero se han ido perdiendo a lo largo de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- Del restaurante han salido unos tipos a fumar. Vestían de ese modo que siempre me resulta triste. Esa forma clásica, aburrida, monótona de la clase media alta de esta ciudad. &amp;nbsp;Esa forma de vestir que además se vuelve obscena cuando, llegado el viernes, pretende ser sport. Hablaban de la siesta. El más gordo decía que había comido y que se había quedado dormido. "Una siesta de campeonato". Luego, y por ello he intuido que era una cena navideña de trabajo, han empezado a hablar de los compañeros de mesa. El gordo ha empezado a hablar de uno y le llamaba el rojo. "Ese hijo de la gran puta vota a Izquierda Unida". Me ha sorprendido que, en política, ambos lados, se expresan con idéntico lenguaje sobre el otro. Luego, evidentemente, han hablado de mujeres. El gordo hablaba con desprecio de una que, según él, sólo servía para chuparla. El otro ha dicho que la conocía desde hacía veinte años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.- Ha pasado un grupo de siete tipos. Todos llevaban zapatillas de tela. Los siete hablaban, anárquicamente, de mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.- Por la acera de enfrente ha pasado una chica que sólo he visto de espaldas. La he seguido con la mirada. Me ha parecido muy cinematográfica. Caminaba si prisa, como si saber muy bien donde iba, como si no hubiera un dirección exacta. Ha girado a la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8.- LA tipa del videoclub ha salido rápido. Se ha montado en un coche. En ese momento un coche de policía ha atravesao la calle con la sirena y las luces encendidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9.- El dueño del restaurant ha salido. Me ha saludado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Hola N.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Hola- he contestado- ¿Mucho lío hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Ya sabes. Es navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10.- Ha salido un chico y una chica a fumar. Hablaban de proyectos, de asuntos diversos. Él vestía muy moderno y hablaba acelerado. Ella le miraba pero claramente no escuchaba. Ella parecía algo nerviosa. Esa gente que tiene problemas con sus nervios. La mirada, el modo en que fumaba, el movimiento de píes. Desde luego ese no era su sitio. La duda es saber si hay algún sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11.- Ha sonado mi teléfono.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8023366890186865450?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8023366890186865450/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8023366890186865450&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8023366890186865450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8023366890186865450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/media-hora-de-espera.html' title='Media hora de espera'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-2468329881115577024</id><published>2011-12-10T09:47:00.001+01:00</published><updated>2011-12-10T10:02:49.138+01:00</updated><title type='text'>Ellos</title><content type='html'>.- Son ellos. ¿Me entiendes? Ellos, siempre, todo el rato. Ya eran ellos ayer. Lo fueron, con su manía de desmoronarlo todo, de joderlo. &amp;nbsp;Lo fueron con su inutilidad que lo infecta todo, lo salpica todo. Lo son hoy, lo serán siempre. Su constante es arruinarlo todo. Cuando todo coge la ebullición correcta, cuando todo está pulcro, cuando todo está detenido con exactitud, ellos lo mueven, lo ensucian, lo enfrían. Siempre tienen la culpa de todo. Siempre. Si no fuera por ellos, todo iría tan bien. Están siempre entrometiéndose, siempre distorsionando la paz. Si no fuera por ellos, todo estaría bien, todo sería perfecto, todo sería como yo quiero. Siempre. No habría distorsión, porque yo sé lo que soy capaz de hacer, conozco mi valor, mi capacidad. Yo sé hacerlo bien, pero ellos, como una presencia terrible, siempre vienen a interponerse en mi camino, a marcar las cosas con su infinita presencia, con su absoluta inutilidad. y ¿Qué puedo hacer? No puedo hacer nada. No puedo contar con ellos, con nadie. Todos, absolutamente todos, son un muro que me separa de todo lo que voy a conseguir. Ellos, todos, los siete mil millones de habitantes de la tierra lo hacen mal, no lo entienden. Me separan de mi fin. &amp;nbsp;Ellos, todos, son mediocres. Lo son. Y no lo pueden entender, no entienden nada. No entienden que no existen, que soy sólo yo. No entienden. Son un muro que no me deja verme. Ellos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-2468329881115577024?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/2468329881115577024/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=2468329881115577024&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2468329881115577024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2468329881115577024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/ellos.html' title='Ellos'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-653656433063652483</id><published>2011-12-08T14:30:00.001+01:00</published><updated>2011-12-08T14:35:39.871+01:00</updated><title type='text'>La gripe del cuento corto</title><content type='html'>&amp;nbsp; Un cuento corto debería ser tan contundente, repentino y liberador como un estornudo. Esa fracción de tiempo tan breve en el que arranca, se desarrolla a gran velocidad y concluye explosivamente una historia&amp;nbsp;Un estornudo es el paradigma del cuento corto. Todo cuento corto aspira a ser un estornudo. Ese picor en la nariz que crece, crece, crece hasta ese momento en el que casi resulta insportable, viene un parón, un instante en el que todo se detiene, es una fracción de tiempo en la que empeiza la resolución&amp;nbsp;y de repente, los pulmones se hinchan, se agrandan los orificios nasales y sucede la explosión.&amp;nbsp;Todo se expande sonoramente. Se va el picor y el cuerpo se queda agitado. Devastado después de la batalla. Se acabó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-653656433063652483?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/653656433063652483/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=653656433063652483&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/653656433063652483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/653656433063652483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/la-gripe-del-cuento-corto.html' title='La gripe del cuento corto'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-6845858432097263233</id><published>2011-12-07T10:34:00.001+01:00</published><updated>2011-12-07T10:36:20.967+01:00</updated><title type='text'>La soledad es un robo</title><content type='html'>&amp;nbsp;Los amigos de lo ajeno me han robado a mis amigos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-6845858432097263233?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/6845858432097263233/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=6845858432097263233&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6845858432097263233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6845858432097263233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/soledad.html' title='La soledad es un robo'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-2361118999132356306</id><published>2011-12-05T13:48:00.001+01:00</published><updated>2011-12-05T13:51:51.117+01:00</updated><title type='text'>Lectura inmortal</title><content type='html'>&amp;nbsp;El protagonista de esta historia empezó a leer este texto, lo cual le produjo una autentico confusión, pues se leía leyéndose. Llegados a este punto el protagonista quiso dejar de leer esto, que a su vez significaba dejar de leerse leyendo, pero un giro maquiavélico o una neurosis repentina le hizo dudar de que si dejaba de leerse, a su vez dejaba de existir. Así que decidió seguir leyendo, infinitamente este texto. cada vez que veía la cercanía del punto final lanzaba la vista de nuevo hacia la primera línea. Aquí, justo, aquí, el protagonista de esta historia empezaba a leerla de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Fin (o principio)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-2361118999132356306?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/2361118999132356306/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=2361118999132356306&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2361118999132356306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2361118999132356306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/lectura-inmortal.html' title='Lectura inmortal'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-745453937920943666</id><published>2011-12-04T16:39:00.001+01:00</published><updated>2011-12-04T17:25:35.367+01:00</updated><title type='text'>Segunda B</title><content type='html'>&amp;nbsp; &amp;nbsp;.- Llegué a jugar algunos partidos en primera. Pocos. Jugué en segunda un año y medio. Es más duro segunda que primera. El asunto en la vida son los términos medios. Segunda es un termino medio. En el medio está la selva. Pero generalmente fui jugador de segunda B. Segunda B es indescriptible. Si en primera los empresarios mueven dinero y poder nacional, en segunda son pequeños empresarios y en segunda B son &amp;nbsp;tipejos que lo quieren ser. La ética de los tres grupos es la misma: la miseria es su base. El empresario de primera es cruel y dictatorial, el de segunda es cruel, dictatorial y mediocre, el de segunda B es cruel, dictatorial, bruto y no piensa. Es un animal. En primera pagan bien, hay mafias, pero vives bien de jugar. En segunda cobras un sueldo, te pagan con retraso y los jugadores de los otros equipos no son contrincantes, son enemigos. En segunda B te pagan mal, a veces ni te pagan, juegas amenazado y los jugadores de los otros equipos te odian. Quieren devorarse tus huesos. Sin embargo, sin comprenderse, sigues jugando. Lo sensato sería salir del vestuario de cualquier partido en un barrizal en mitad del invierno y salir corriendo, no volver, olvidarte del futbol. Pero sigues. Sigues porque habitamos en entramados invisibles, en laberintos. Es como en el futbol. En segunda B no hay tácticas, nadie conoce tu nombre, nadie vio un video para preparar el partido. Un medio defensivo terrorífico del otro equipo te dice al inicio de partido: "Hoy no la hueles y si la hueles te quedas sin rodilla" Te quedas paralizado y los primeros balones que te llegan te dan ganas de patearlos fuertemente más allá del campo, a algún río y que jamás vuelva. Sin embargo lo vas olvidando. Juegas los noventa minutos con la presión de la violencia, con un miedo que termina siendo subterráneo, está ahí, pero sigues. Así, igualmente, aguantas en segunda B. Crees en el futbol. Al final siempre crees en el futbol. Cuando te llega un balón hay placer en detenerlo, en bajarlo, en mirar y pensar en la jugada prolongada. Yo fui jugador barroco. De toque. Me gustaban las jugadas prolongadas, pacientes. Prefiero perder en goles y ganar a pases. Me gustaba pensar en el siguiente pase, el pase que podría hacer el tipo al que se la paso. Esa prolongación casi musical de jugar en equipo. Si paso a la izquierda ese jugador podrá prolongar hacia la delantera, hay dos pases en tu pase. Cuando piensas así hay arte. A mi me gusta la parte artística del fútbol. La parte instrumental del arte. Pero en los campos de segunda B había poco de eso. Llegabas a vestuarios que huelen a moho. Siempre huelen a moho los vestuarios de segunda. A calcetines sudados. Te cambiabas la ropa &amp;nbsp;con bromas y chistes masculinos con tus compañeros de equipo. Chistes tristes. Los jugadores de segunda B, también los de segunda y los de primera, los entrenadores, los asistentes y los árbitros, hacen chistes tristes y bromas fracasadas sobre el sexo y los culos de las mujeres. Nos cambiábamos así. El entrenador llegaba y soltaba una charla caótica sobre táctica. Siempre terminaban su charla con la misma frase "este partido es importante". Luego nos abrazábamos y entrábamos a la cancha. Uno es capaz de aguantar una carrera por ese instante en el que se sale y empieza a correr el balón. Los partidos de segunda B son otro tipo de futbol. Se basan en el sueño de veintidós tipos que corren pensando que algún día serán jugadores de primera, grandes jugadores de primera y que ese partido es otro paso más para una carrera que termina en un estadio popular, grande, hermoso. Los partidos de segunda B son proyecciones, hologramas corriendo tras un balón que se va desinflando, un planeta enano, perdido. Pero juegas, te sientes futbolista o también eres futbolista o sobre todas las cosas eres futbolista. Pierdes o ganas, siempre ganas porque fui un partido más, te sientes más futbolista, más experto; más sabio, si cabe. Juegas domingo a domingo. Ganas. Tienes bajas por lesion y te buscas un trabajo para mantenerte. El esfuerzo es descomunal. Crees en tu futbol. Aguanté. Yo fui de los que aguanté. Aguanté mi retirada. Los últimos años en segunda B fueron los mejores. Ser veterano en segunda B es el placer del futbol. Aguantas las amenazas de los presidentes del club. Olvidas la miseria de los campos. No sólo te acostumbras, también &amp;nbsp;te atrae. Jugar en esos campos es futbol. Los de primera no son futbol. Son films. Están guionizados. En segunda B está la realidad. La realidad total, objetiva y fiel del futbol. No te retiras. Te retiran. Luego sales del campo, un buen día y no vuelves. No has hecho otra cosa en tu vida. No tienes otro oficio. Tampoco sabes como son las cosas más allá de un campo de segunda B. Te sientes como que naces. Como si el campo fuese una nave, un planeta, una vagina que te lanza a la tierra. Naces.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-745453937920943666?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/745453937920943666/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=745453937920943666&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/745453937920943666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/745453937920943666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/segunda-b.html' title='Segunda B'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5245691880161870273</id><published>2011-12-02T09:46:00.001+01:00</published><updated>2011-12-02T14:13:11.044+01:00</updated><title type='text'>Viaje</title><content type='html'>&amp;nbsp; Viajamos dieciséis horas en autobús. Llegamos a mediodía a un terminal pequeño, una construcción de paredes debiles a las afueras de una población en mitad de una carretera de doble sentido. El conductor fue el que nos avisó que el viaje terminaba ahí. Bajamos, cogimos las maletas y nos quedamos un par de minutos en el asfalto sin saber exactamente que hacer. Con el temor de haber cogido el autobús equivocado y estar perdidos y lejos de nuestro destino. Entramos al edificio, en una caseta preguntamos a un tipo desganado por como podíamos llegar hasta el pueblo de costa del que sólo conocíamos el nombre y al que nos dirigíamos por pura intuición. Sospechábamos un lugar especial . El tipo nos miró y nos dijo que el siguiente autobús salía la mañana siguiente, que lo otro que podíamos hacer era pagar a un taxista que nos llevaría, que el viaje duraría una hora. Contamos nuestro dinero en efectivo y nos acercamos a uno de los taxistas de coches destartalados. Le preguntamos y contestó que el no viajaba hasta allí, que no compensaba, el segundo dijo que sí. Nos montamos y creo que apenas hablamos en la hora que duró el viaje. La carretera era estrecha y generalmente avanzaba paralela a la costa. No nos cruzábamos con nadie, de vez en cuando algún camión viejo en dirección contraria. La carretera avanzaba en medio de palmeras. Ella miraba por la ventanilla, la costa era soberbia, inmensa, una forma descomunal de vegetación. El sol reventaba en el agua. La marea era fuerte. Era mediodía y hacía un calor tremendo. El silencio era una forma de sueño, llevábamos muchas horas sin dormir. Creo que es la primera vez que siento que estoy en mitad del planeta, una sensación rara, porque siempre se está en mitad del planeta, pero me sentía allí, con ella, lejos, sin posibilidad de ser encontrados en siglos. Nadie nos hubiera encontrado jamás en aquella carretera. El conductor de aquel coche a trozos abrió la ventanilla. Entró la ráfaga pertinente de viento. Pensé en el pasado, en otra playa, en otra carretera que corría paralela al mar. Esos recuerdos que se parecen al presente o que no se parecen o que se parecen en algo y se mezclan durante medio segundo y al final no sabes si lo que percibes es lo que recuerdas o si lo que recuerdas está empantanado con la humedad que estás percibiendo. Por decir algo pregunté al conductor si quedaba mucho, si creía que sería fácil encontrar un sitio donde dormir allí donde íbamos, si era bonito. Poco después giró a la izquierda, descendió por una carretera muy estrecha, un camión con gente encima nos obligó a pararnos a un lado y dejarle pasar. El tipo bajó con prisa por la carretera. Al píe de playa vimos unas cuantas construcciones ubicadas por laderas de acantilados que daban al mar. Detuvo el coche y dijo que ahí era donde íbamos. Pagamos y nos despedimos, el tipo parecía ansioso por salir de allí se fue a toda prisa. De repente nos vimos los dos en mitad de un pueblo del que sólo conocíamos el nombre. "¿Qué hacemos ahora?" me preguntó ella. Nos quitamos los zapatos y caminamos por la playa. A lo lejos vimos a dos tipos caminando por la playa. Fuimos caminando como el que hace un reconocimiento de la zona. Sentí ganas de bañarme &amp;nbsp;y salí corriendo al agua. Una ola bestial me empujo durante algunos segundos, sin embargo me resultó agradable. Salí ella estaba sentada mirando a los lados. Me acerqué. Encontramos un sitio para dormir en la otra punta &amp;nbsp;de la playa. Una casa donde había habitaciones. Comimos en esa casa. &amp;nbsp;Ella de repente se fue caminando. La estuve mirando y me tumbé, luego, en la arena. Unos tipos hablaban cerca de mi. No lograba entender lo que decían. Me puse de píe y encontré un sitio para beber cerveza. Me senté y me bebí la primera extremadamente rápido. Una mujer en la barra miraba al mar. En una mesa que ya estaba casi sobre la arena de la playa, dos tipos bebían un licor amarillo: callados, serios, ausentes. Miré a lo lejos. Vi una casa en uno de los acantilidos en el otro extremo de la playa. Era una casa que parecía que colgaba. Bebí tres cervezas, hice dibujos en unas servilletas de papel, anoté unas frases sin mucho sentido. Pretendía anotar reflexiones sobre el viaje, pero me di cuenta que no tenía reflexiones sobre el viaje. Que el viaje, en cierto sentido estaba sucediendo de un modo poroso o en el tuétano, no a nivel cerebral o sobre todo a nivel cerebral y en el pancreas y en el hígado, en los intestinos. Como si determinadas partes de mi cuerpo estuvieran muy lejos de otras. Como si la mayoría de las cosas estuvieran allí, en ese pueblo y otras se hubieran esparcido por distintos lugares en los que había estado previamente en mi vida. Pedí una cuarta cerveza. Un tipo con una guitarra empezó a tocar canciones con cierto cansancio, como por rutina, como eso fuera lo que tocaba hacer. Fue anocheciendo y pensé que había pasado demasiado tiempo desde que ella se había ido. Estaba algo borracho y me puse en píe. Miré la playa, el atardecer violento y sobrecogedor sobre el pacífico. Aguanté la preocupación, en una extraña lucha por permanecer calmado y no dejarme llevar por la angustia. Pedí otra cerveza y en el bar entraron algunos extranjeros. Un grupo de francesas se sentó en la mesa de al lado. Una de ellas me pareció preciosa y a ratos la miraba. Cada dos o tres minutos miraba a la playa. Algún tiempo después la vi a aparecer, caminando pausada, con enorme tranquilidad. salí hasta la playa para hacerme ver y que se acercara hasta el bar. Me saludó a lo lejos y se dirigió hacia el bar. Me volví a sentar, miré a la francesa. Jugaban a las cartas, un tipo del pueblo se había sentado con ellas, hablaban en inglés. Ella entró en el bar, se sentó en la mesa. Sonreía. Le dije que estaba algo borracho. Me cogió la mano y se pidió una cerveza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5245691880161870273?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5245691880161870273/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5245691880161870273&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5245691880161870273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5245691880161870273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/viaje.html' title='Viaje'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-2689791588007302425</id><published>2011-12-01T21:04:00.001+01:00</published><updated>2011-12-01T21:20:33.404+01:00</updated><title type='text'>Anónimos en autobús</title><content type='html'>&amp;nbsp;Me gusta esa viaje corto en autobús. Las grandes ciudades ofrecen eso, retornos prolongados de poblaciones que están a treinta o cuarenta kilómetros de casa. A veces voy a ese lugar a trabajar, un edificio caduco insertado en esa población poco habitada, de espacios abiertos, ese edificio que pareció con proyección en sus primeros años y que ahora envejece de un modo extraño; aún es prometedor para haber envejecido, sin embargo ya habita en una forma rara de jubilación o prejubilación. El ambiente en estos años se ha ido entristeciendo. De ser un lugar prometedor a ir quedando anclado en una rutina vacía. No hay trabajadores suficientes para un edificio tan grande y sus pasillos y un porcentaje excesivo de sus mesas y espacios están inhabilitados. Me gusta volver de allí en autobús ahora que se hace de noche tan pronto y ver la ciudad como se va acercando y el autobús prácticamente vacío y el ruido del motor que te recuerda a algo que has olvidado y no acude a la memoria. Me gusta porque me siento anónimo, fugaz. No hay un pensamiento localizable, hay una sensación que va por debajo, acompañando al ruido del motor, mientras la carretera avanza medio vacía ya de noche. Me gusta ese momento que se ve esa estación de tren peculiar en medio de la nada. Unos tipos caminando hacia ella con urgencia porque siempre es terrible ver el anden a lo lejos, ver el tren llegar a lo lejos y que se te escape. &amp;nbsp;Luego hay trozos sin nada o cosas que no se recuerdan cuando lo describes. Me gusta porque soy anónimo todo el rato, no soy. Soy un cuerpo avanzando en la parte de atrás de un autobús hacia una ciudad por una carretera con poco transito. El autobús lo conduce un tipo que mira al frente y escucha música de lata, música que no se escucha que tapona el ruido o se suma al ruido del motor y se entremezclan en ese inmenso anonimato. Soy anónimo, pero también imaginario. Me da por pensar que soy yo en un recuerdo, que ese viaje no está sucediendo sino que ha sucedido y lo voy recordando o que yo ya no existo y queda ese reflejo deambulando por la 607. Fantasmas, fantasmas en la 607. El conductor, la tipa sudamericana que va delante de mi, el tipo lejano más adelante, yo. Fantasmas . Suena trascendental, pero es más bien ligero cuando se percibe. &amp;nbsp;Una forma peculiar de hipnosis. La hipnosis urbana, la hipnosis del anónimo. Luego va apareciendo la ciudad y parece que el motor suena distinto y los pasajeros nos vamos acomodando para bajar, los abrigos, las mochilas, los libros que se guardan. El autobús entra en la ciudad y recorre el último tramo con urgencia. Y nos bajamos y hacemos, cada uno, el camino para volver a casa, donde dejamos de ser anónimos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-2689791588007302425?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/2689791588007302425/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=2689791588007302425&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2689791588007302425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/2689791588007302425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/anonimos-en-autbus.html' title='Anónimos en autobús'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5400696736975440321</id><published>2011-12-01T09:47:00.001+01:00</published><updated>2011-12-01T09:59:02.492+01:00</updated><title type='text'>Las revoluciones rabiosas</title><content type='html'>&amp;nbsp;Las revolución que nace de la rabia muere, porque la rabia o mata o desvanece, pero no se sostiene constante. La rabia produce espasmos, ansiedad o parálisis. Todo pensamiento nacido de esa rabia tiende a morir en su propia intensidad. La rabia viene por contagio y se termina volviendo, por su propia naturaleza furiosa, en contra del contagiado. Nunca creer en los delirios del rabioso, sus pensamientos &amp;nbsp;vienen contaminados por esa hiperactividad de su cerebro afectado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Aún no se ha encontrado un tratamiento específico para los infectados por la rabia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5400696736975440321?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5400696736975440321/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5400696736975440321&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5400696736975440321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5400696736975440321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/12/las-revoluciones-rabiosas.html' title='Las revoluciones rabiosas'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-997167141248777736</id><published>2011-11-30T21:21:00.001+01:00</published><updated>2011-11-30T21:28:22.802+01:00</updated><title type='text'>Conversación 8</title><content type='html'>&amp;nbsp; .- Lo idóneo- dice A- sería eliminar todo pensamiento preconcebido. Pensar de cero, por tu propio camino. Eso es lo idóneo, pero sabemos que lo idóneo no existe. Siempre hay una mosca alrededor, alterando, inevitable, el curso del sosiego en una sala silenciosa. No puedes eliminar lo que piensas porque lo que piensas está ahí, tan contundente y bestial como todo lo abstracto. No te lo fulmines, B. No te lo fulmines. No juegues contra ti mismo. Lo que piensas lo piensas. Puedes arreglarlo, modificarlo, sustraerlo, ignorarlo, pero está ahí. Por más que corras, B, por más que corras. Cada uno de tus pensamientos, los tuyos, los que llegaron por conductos internos propios, son y están. No escapes, B. No escapes de ellos. Míralos. Entiéndelos y ya, luego, comenzará, de nuevo, otro pensamiento que se superpondrá a estos otros. Piensa en tus pensamientos y pensarás de nuevo. Se abrirá la nueva vía, y si lo logras será la vía que tu quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Eso, A, sería lo idóneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-997167141248777736?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/997167141248777736/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=997167141248777736&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/997167141248777736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/997167141248777736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/conversacion-8.html' title='Conversación 8'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1229647602837078904</id><published>2011-11-30T09:47:00.001+01:00</published><updated>2011-11-30T10:31:06.090+01:00</updated><title type='text'>Otra ciudad</title><content type='html'>&amp;nbsp;Me desvelé. No conseguía enganchar el sueño. Vi una película extranjera. El ritmo era extraño, como si no pasara nada pero hubiera sucedido algo terrible que nadie, ni siquiera el director, se atreviera a contar. Salían calles muy poco transitadas, desgastadas. Calles a las que al asfalto le va saliendo césped, colándose entre la masa bestial de cemento, aceras y calles. La película pasaba y no recuerdo mucho del argumento. Recuerdo una forma de tristeza total inapreciable a primera vista. Es decir, todo era triste pero no por lo que sucedía en pantalla sino por lo que uno intuía. Era una película mala, o a mi me parecía mala, no entiendo de cine, pero todo era débil, de poca calidad, cutre. Esas películas que ponen en esos canales esparcidos por el mando a distancia, de madrugada. Como si en esos canales supieran de antemano que esa película no la va a ver nadie y como si hubiera un tipo de películas creadas para eso, para ocupar espacios en mitad de la madrugada. Como si hubiera toda una industria para producir películas que serán emitidas en horas invisibles, para espectadores que miran sin mirar, que ven la pantalla de su televisión, a esa hora en la que los que están despiertos o sufren insomnio o están borrachos. La vi entera. Duró cerca de hora y media. Las calles raras de esa ciudad que no identifiqué. Una ciudad fría, con habitantes que parecen saber de antemano que van a salir en una película que nadie verá jamás. Como si fueran ciudades inventadas para esa industria de películas que nadie ve. Recuerdo a la protagonista, una tipa rubia que en los planos de perfil era atractiva pero que parecía otra cuando la cámara la enfocaba de frente, como si esa actriz fueran dos actrices. La imaginé rodando la película, tomando café entre toma y toma, en mitad de un equipo que sabe que está en ese trabajo transitoriamente con la idea permanente de conseguir cuanto antes un trabajo mejor. Me pregunté si prepararía el personaje como dicen siempre los actores en las entrevistas o si por el contrario esa actriz no tuviera método ninguno y su forma de actuar finalmente no fuera más que ella, su personalidad de verdad a la que le imponen unas cuantas frases. Luego imaginé un equipo estrafalario de guionistas escribiendo a toda prisa esa película extraña. Pero generalmente sólo observaba las imágenes de esa ciudad, la cara de la protagonista en las calles de esa ciudad. Cuando terminó, sin saber muy bien que había sucedido, apagué la televisión y se quedó la casa a oscuras. Me tapé con la manta en el sofá y pensé en esas calles. Me imaginé andando por esas calles, traté de imaginar ciudades con esas calles. Hice un recorrido prolongado por calles que se parecían a las calles de la película. Giré aleatoriamente con mi imaginación de un lado a otro en esa ciudad que iba proyectando. Al final de una calle imaginé una farola que daba una luz blanquecina y caminé hasta ella. En ese instante pensé que quizá me estaba durmiendo y me volví a desvelar. Abrí los ojos a oscuras. Escuché el motor de la nevera reverberando por toda la casa. Pensé en la actriz. Pensé:"¿Qué hará en este preciso instante esa actriz? Pensé en opciones, pero sobre todo la imaginaba durmiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1229647602837078904?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1229647602837078904/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1229647602837078904&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1229647602837078904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1229647602837078904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/otra-ciudad.html' title='Otra ciudad'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7232482518779606655</id><published>2011-11-29T14:12:00.001+01:00</published><updated>2011-11-29T15:52:59.637+01:00</updated><title type='text'>Intuiciones</title><content type='html'>&amp;nbsp;Estos días cerca de las seis es ya casi de noche, lo que adelanta determinadas sensaciones imprecisas, pero con una contundente presencia en la percepción. El reloj del coche funciona mal y despista. Noche temprana y reloj acumulan desconcierto temporal. El semáforo de la Quinta con Diecinueve es raro, el tiempo ahí juega al despiste. Parece que el tiempo se prolonga indefinidamente, como si jamás se fuera a poner rojo. Da tiempo a pensar en muchas cosas: en la hora, en el clima, en asuntos dispersos del pasado, en mirar por el retrovisor y ver con imprecisiones, sin nitidez, a la tipa que está en el coche de atrás. Da tiempo, incluso, a imaginar determinados aspectos de su vida, que vienen de un modo abstracto. Una vida fugaz en esos ojos que se cruzan en el retrovisor. Luego pasa un tiempo que parecen horas, años y se pone en verde el semáforo y arranco. Hay un trozo a partir de ahí que no parece una ciudad, siempre me despista. Hay terrenos vacíos, manzanas enteras de terrenos llenos de matorrales, como si en medio de la ciudad, se hubiera colado un trozo de una carretera, una carretera de otro lugar. Conduzco automáticamente y miro de nuevo por el retorvisor. Detrás de mi viene la tipa del semáforo. Me da por tratar de adivinar que música irá escuchando o si realmente va escuchando música. También trato de pensar que camino vital la ha llevado hasta este instante preciso en que su coche va detrás del mío. ¿Qué vida será su vida? Cruzo por la sexta a la derecha. Bajo hasta el bar que hace esquina, de madera, con un neón que parece una nave espacial y aparco lo más cerca posible. Subo los tres escalones que llevan al bar y cruzo la puerta. Suena música vieja, una pantalla gigante ofrece imágenes en cámara super lenta de una jugada de un partido de futbol americano. La jugada avanza extraña, hay un remolino de brazos y un vuelo peculiar de la pelota. Me siento en un taburete en la barra, pido un bocadillo mediano y una cerveza para hacer tiempo. En una mesa una pareja joven charla y ríe cálidamente. Miro la hora. El camarero envuelve el bocadillo con torpeza, le pago y me bebo la cerveza. Salgo al coche. La noche es fría. Siento olor a humo. Miro a los lados y todo está muy vacío. Me fijo en el neón del bar, hay dos letras que no se encienden, la J y la K. Enciendo el coche y salta la música. Conduzco por la sexta hasta la cuarta. Pienso en la tipa del semaforo. Perdida para siempre entre avenidas, entre todos esos edificios de la ciudad. Intuyo que jamás la volveré a ver y me da por pensar que conocerla hubiera merecido la pena y le invento un nombre pensando que los nombres inventados no son inventados, sino que pertenecen a alguien. Una vida imaginada que en finalmente es real.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7232482518779606655?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7232482518779606655/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7232482518779606655&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7232482518779606655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7232482518779606655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/intuiciones.html' title='Intuiciones'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8485336218784074767</id><published>2011-11-28T13:31:00.001+01:00</published><updated>2011-11-28T21:33:52.251+01:00</updated><title type='text'>La señora L</title><content type='html'>&amp;nbsp; La señora L se dio cuenta que estaba en la sala de espera a las 13:35. Miró la hora y durante algunos minutos trató de rehacer el camino que la había llevado hasta esa sala de espera. Volvió a mirar el reloj: 13:36. La puerta de la consulta se abrió, una mujer mayor dijo su nombre y sonrió. La señora L se levantó y entró. Saludó y la Doctora la invitó a sentarse. Se sentó con extremo cuidado y con desconcierto. Miró alrededor y siguió callada. La doctora, una mujer elegante y que inspiraba sosiego y seriedad la miró de nuevo con una sonrisa afable y le preguntó cual era el motivo de la visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sospecho que el motivo es no recordar el motivo por el que estoy aquí. ¿Qué hago aquí doctora?- La señora L hizo la pregunta con un tono tranquilo que revelaba cierto desamparo lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Bueno, al menos en el no recordar el motivo sabemos que ya hay un motivo. Lo cual nos ayuda para empezar a buscar un diagnóstico y para ayudar a su memoria. Su aspecto es formidable y no hay evidencias visuales de contunsiones ni nada alarmante. Las cosas no están tan mal, señora L.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;La señora L sintió ese alivio que sólo saben dar muy pocos médicos del mundo, poquísimos de la historia de la medicina. "Uno de los mejores regalos del azar es dar con un médico no alarmista, pausado y sosegado. Un médico que relativiza" pensó la Señora L conteniendo esa preocupación y esa sensación emergente de angustia. Miró el reloj. 13:38. Seguí sin recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Bien, lo más sensato sería hacerle un electrocardiograma y algunas pruebas. Creo que lo mejor será mandarla a urgencias del hospital, no porque me parezca que esté en una situación de urgencia ahora mismo, pero si para descartar algunos factores que si podrían serlo. La amnesia puede ser pasajera pero hay que descartar si es más profunda. ¿Recuerda que le haya pasado esto más veces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Doctora, ahora mismo todos los recuerdos cuelgan de un modo peculiar. Todo lo vivido está de un modo etéreo por ahí dentro. No recuerdo que me haya pasado esto antes, pero no recuerdo que nada haya sucedido de un modo concreto. Mi vida, mi memoria, en este instante, no parece mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Ok. ¿Podemos llamar a algún familiar? Lo idóneo ahora mismo es que no vaya sola al hospital. Sería bueno que fuera acompañada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Debo tener el teléfono aquí, en el bolso. Llamaré a mi sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Perfecto, llamé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Las manos recorren ese túnel temporal que es su bolso. Busca entre objetos prescindibles y previsores el teléfono. Lo encuentra. Sin agilidad busca el número. Encuentra entre todos esos caracteres el nombre de su sobrina y marca. Al otro lado nadie contesta. Se queda pensando y se lo comunica a la doctora. La doctora le dice que llame a otra persona. Llamaré a mi hermana, contesta la señora L. Busca en el listín electrónico de su teléfono móvil. Marca. Ve el nombre de su hermana en la pantalla, la señal de un teléfono parpadeando que indica que está llamando a ese número. Espera paciente. Al rato se corta con un tono rotundo la llamada, lo vuelve a intentar y sucede lo mismo. Sin comunicarselo a la doctora decide llamar a su sobrino. No contesta. Llama a su vecina. Llama a su otra vecina. Al marido de su sobrina. Va encadenando llamadas con extrañeza, con vacío, con desconcierto. No mira a la doctora. Vuelve a llamar a su sobrina. Se desplaza por la agenda del teléfono viendo los nombres, poniéndole caras a esos nombres. Va llamando y nadie contesta. Duda un instante de la fiabilidad de su teléfono. Como si estuviera funcionando mal. Llama por orden alfabético y al rato no llama, se queda pensando. Piensa en los nombres y duda de ellos. AL se le entremezcla con BL, CD con CL y L con D. Como si todos entremezclaran su personalidad y estuvieran dejando de ser para ser otro. Conjuntos y subcojuntos de personalidades con fronteras difusas. En eso va. En eso. En letras que se mezclan. En una D que se convierte en C y esa C que va a una O, en marcas que van. Luces que se entremezclan, cuando mira la hora: 13:35 y&amp;nbsp;durante algunos minutos trata de rehacer el camino que la ha llevado hasta esa sala de espera. La puerta de la consulta se abre y una mujer mayor dice su nombre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8485336218784074767?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8485336218784074767/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8485336218784074767&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8485336218784074767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8485336218784074767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/la-senora-l.html' title='La señora L'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1220475398024173380</id><published>2011-11-26T10:43:00.001+01:00</published><updated>2011-11-26T10:57:51.964+01:00</updated><title type='text'>V en el río</title><content type='html'>&amp;nbsp;Frío intenso. V no está acostumbrado al frío, a los ritos del frío. Tampoco está acostumbrado a la ropa del frío y no se abriga bien. Las tardes se hacen largas, porque son frías y grises. El invierno, a V, le parece un invento mal desarrollado, un fracaso climatológico. Piensa V que lo ideal es el calor, que es el estado natural de las cosas es el calor. Que las cosas van bien cuando se va en manga corta, que lo que signifique abrigos, bufandas y llevar la cara enterrada entre prendas es síntoma de dolor, de tristeza, de vacío. Para V el invierno es existencialista, porque invita a plantearse, inevitable, el sentido de las cosas: el sentido de la tarde que se prolonga, el sentido de la noche en la que uno sólo se puede esconder. &amp;nbsp;El sentido de las cosas porque para V el invierno bloquea y no permite hacer. En invierno no se puede pasear, piensa V: ¿Para qué entonces las calles? ¿Para qué esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;V lleva toda esa tarde que cae fría y oscura sobre la ciudad sentado en un banco. Entra la noche. Se ha sentado al lado del río. La calle que lo bordea, s ese río sucio y desganado, es oscura y silenciosa. V está congelado y recuerda el trópico, los días de playa. Come pipas para permanecer en movimiento. Saca una libreta escribe algo, son unas diez o doce frases impulsivas, no por escribir, no por trascender sino por buscar un calor que tarda en encontrar. Al otro lado del río, hay un edificio. Le da por pensar que ahí hay alguien, no sabe quien, pero alguien, una persona, solo una. Imagina que habla con ese ser, que hablan incansablemente como si fueran los dos últimos habitantes en la tierra. Luego se levanta y camina. La noche es densa, cae algo de niebla. Se monta en un autobús casi vacío. Se sienta casi atrás. Dos chicas de su edad van hablando. Sonríen y hablan animadas. En ese instante a V el invierno le parece un castillo de cristal donde habitan seres frágiles, lejanos. Reflejos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1220475398024173380?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1220475398024173380/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1220475398024173380&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1220475398024173380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1220475398024173380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/v-en-el-rio.html' title='V en el río'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4469147041775711697</id><published>2011-11-23T19:16:00.001+01:00</published><updated>2011-11-25T16:21:41.649+01:00</updated><title type='text'>Encontrado</title><content type='html'>&amp;nbsp;Se llega en barca. Una de estas barcas que avanzan lento, con motor antiguo y ruidoso. Anunciando que después uno se puede encontrar con algo que luego no es. El ruido de ese motor será lo último bullicioso que suceda en el viaje. Al bajar de la barca y despedirte del hombre pausado que te ha traído hasta ahí, algo te hace intuir que las tierras lejanas existen y que acabas de entrar en una. Hay un camino muy vegetado que te lleva por entre una montaña de la que eres incapaz de distinguir perfiles. Tratas de adivinar algunas plantas que ves por el camino. Cada rato te sobrecoge el sonido de aves. Hay un momento que dudas de tu ubicación, pero sigues adelante. La ropa que llevas no te pertenece y cuando miras hacia tus pies te parece el cuerpo de otro. Sudas, pero no es un sudor violento, es una capa de humedad sobre tu piel, sudor invisible. Tienes sed pero aguantas sin beber porque no sabes cuanto camino queda. Tienes pocas referencias. La sensación de desorientación y de duda te atrae y la rechazas a partes iguales. No obstante sigues adelante. El camino, sin duda, te parece el mejor viaje de tu vida. Casi dos horas después llegas, finalmente, a la playa que buscabas. El lugar te sobrecoge. LA colocación natural de las cosas te conmueven. Es el primer paisaje que te lleva a un terreno tan emocional en tu vida, puesto que mirándolo tienes ganas de llorar. Te quitas los pantalones de tela fina y los zapatos duros. Te quitas la camisa y caminas hasta el agua. Te metes lentamente. Te sumerges y buceas con los ojos abiertos, bajo el agua todo parece cobrar un sentido nuevo. Piensas en que la música es una ordenación distinta y novedosa del tiempo. La metáfora absoluta de la fugacidad y la inexistencia del pasado. Emerges y braceas. Miras al horizonte. El mar se tambalea y respira. Nadas a la orilla. Sales y miras a los lados. Corres. Estás a salvo y lo sabes. Sonríes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4469147041775711697?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4469147041775711697/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4469147041775711697&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4469147041775711697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4469147041775711697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/encontrado.html' title='Encontrado'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8712105434478752515</id><published>2011-11-22T13:25:00.001+01:00</published><updated>2011-11-22T13:26:13.169+01:00</updated><title type='text'>Huidizo</title><content type='html'>&amp;nbsp;En el instante en el que comenzaba este cuento corto se acabó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8712105434478752515?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8712105434478752515/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8712105434478752515&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8712105434478752515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8712105434478752515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/huidizo.html' title='Huidizo'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4335427475573403474</id><published>2011-11-22T10:07:00.001+01:00</published><updated>2011-11-22T10:21:35.372+01:00</updated><title type='text'>La servilleta de tela</title><content type='html'>&amp;nbsp;Las servilletas tienen treinta años. Los sofás seguramente más de treinta y cinco. Las alfombras cuarenta. El reloj del salón veinte, el anterior, casi exacto, se detuvo de repente y jamás se pudo arreglar. Muchas tazas y vasos siguen ahí, desde hace mas de veinticinco años. Las cortinas son más recientes, quizá nueve o diez años. También es reciente la televisión, es un regalo. No obstante el equipo de sonido, que cada vez falla más, tiene diecinueve. Las mismas sábanas y mantas de toda la vida. La impoluta cortina de la ducha parece eterna. La jarra del agua no es eterna es absoluta. Lo congrega todo. Han pasado tantos litros de agua por ahí como por algunos riachuelos. Esa jarra ha contenido agua eterna, agua que ha pasado por la jarra más de una vez. Las cucharillas del azúcar, los cuchillos, las cucharas, los tenedores son de la prehistoria. El tiempo, básicamente está colgando y todo está en un estado casi inalterable. No hay deterioro ni decadencia en esos objetos. La casa sigue en orden y sigue siendo absolutamente cálida y acogedora. Todo parece congelado en un tiempo único y muy preciso, un tiempo que solo pertenece a esa casa. Es el tiempo inabarcable de la casa de mi abuela. Un tiempo inexistente y real entre el año cuarenta y cinco y el año ochenta y seis. Una fecha precisa y que se estira interminablemente en el tiempo. Allí sigue todo. La servilleta de tela con la que me limpié tantas veces siendo muy pequeño. La reconozco, la cojo. No hay deterioro, no hay agujeros ni resto de suciedades, está limpia, impoluta. Está viviendo allí, no aquí, en un tiempo que no pasa. La cojo, me la paso por los labios, el tacto es el mismo. Todo está colgado indefinidamente. Y es una lección. Una lección contra mi forma de vida en la que todo caduca cada treinta minutos. No tengo servilleta asignada en casa. La jarra de agua no tiene más que dos años y está vieja, lejana, ya casi no me pertenece. Esta semana pensé en ir cambiando los sofás. El tiempo, mi tiempo se desvanece, desaparece a cada minuto. En cierto modo, mis colegas de generación y yo, no existimos. Nos han ido desgastando nuestros caducos objetos. Nos han devorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4335427475573403474?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4335427475573403474/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4335427475573403474&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4335427475573403474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4335427475573403474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/la-servilleta-de-tela.html' title='La servilleta de tela'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8527477475522056291</id><published>2011-11-21T09:16:00.001+01:00</published><updated>2011-11-21T09:16:49.386+01:00</updated><title type='text'>Inversamente proporcional</title><content type='html'>&amp;nbsp;Es muy poco creíble como para ser mentira.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8527477475522056291?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8527477475522056291/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8527477475522056291&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8527477475522056291'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8527477475522056291'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/inversamente-proporcional.html' title='Inversamente proporcional'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8156633473700386650</id><published>2011-11-18T16:24:00.001+01:00</published><updated>2011-11-18T16:36:03.149+01:00</updated><title type='text'>La armónica</title><content type='html'>&amp;nbsp; Bajamos hasta el puerto. Hay un bar que cierra tarde o que no cierra nunca, que empalma borrachos con desayunos de los astilleros. En los soportales hay un viejo vagabundo que toca la armónica con virtuosismo y delicadeza. Sopla la armónica y casi no suena, sale un hilillo que es casi inaudible. Si te acercas te quedas idiotizado escuchándolo. Sin darte cuenta cierras los ojos y escuchas las melodías que toca, son de un caracter notablemente marino. A veces he imaginado que el tipo fue marinero, o eso lo imaginaba antes, luego imaginé que era el diablo porque eso decían en el bar de madrugada; y la noche que bajé con ella, primero lo estuvimos escuchando bajo los soportales, hacía mucho frío y la noche estaba tan húmeda que parecía que los huesos se habían petrificado o habían capacidades. Ella escuchaba y le miraba, jamás cerró los ojos o los cerró a la vez que yo, porque nunca la vi con los ojos cerrados. Ella le dio todas las monedas que le quedaban. Entramos al bar y le conté que todo el mundo decía que ese tipo era el diablo, Satán, el demonio. Ella me miró incredula o asustada y bebió rápido el licor. Se quedó callada, en el bar sonaba una música que me resultó hermosa y que me daban ganas de llorar, porque era suave y prologada. Bebí mucho y sali muy borracho, abrazado a ella. En la calle aparecía esa luz que recuerda al gas del principio absoluto de la mañana, cuando aún, realmente, es de noche. Caminamos sin destino, nos sentamos en un banco y ella me preguntó triste, preocupada si creía que el vagabundo de la armónica era realmente Satán. Contesté que a veces creía que sí, pero que generalmente pensaba que no era nadie, que me lo había inventado yo. Se quedó callada y empezó a llorar. Lejos, como el silbido de la brisa, sonaba el hilo inaudible de la armónica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8156633473700386650?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8156633473700386650/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8156633473700386650&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8156633473700386650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8156633473700386650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/la-armonica.html' title='La armónica'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1298211344803347958</id><published>2011-11-18T11:32:00.001+01:00</published><updated>2011-11-18T11:41:09.138+01:00</updated><title type='text'>La factura</title><content type='html'>&amp;nbsp;Me debes mucho dinero. Mucho. Me debes todo aquello que pactamos, me debes muchas horas, muchos fines de semana, muchas vacaciones. Kilómetros. Muchos litros de gasolina de todos los viajes. Me debes muchísimo dinero. Comidas, dietas, hoteles, aviones. Me lo debes y me lo vas a pagar, porque de aquí no me voy sin cobrarme todas las deudas. Me debes ropa, regalos. Me debes horas extra, todas las horas extra. Me debes mucho esfuerzo, un esfuerzo que vale mucho. Me debes cenas, muchas cenas, invitaciones en reuniones. Me debes trajes que compré para ir arreglado para la ocasión. ¡Paga! ¡págame ya lo que me debes! Estoy en la ruina. Me debes tanto, tanto esfuerzo, tanto trabajo. Todo ese trabajo descomunal por entenderte. Me debes los diálogos, lo que me inventé. Me debes lo que me he dejado. Todo eso que he dejado. Lo he perdido todo. Me he quedado sin nada. Las facturas del teléfono. Los taxis. Devuélveme que no soporto más. Damelo de vuelta y quítame esta presión. No puedo ni respirar. Págame una explicación. Dame algo. Explícamelo. Necesito que me lo des. Una razón. Un solo motivo. ¿Por qué te largaste? ¿En que momento me dejaste de querer? Págame. Por dios. Págame.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1298211344803347958?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1298211344803347958/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1298211344803347958&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1298211344803347958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1298211344803347958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/la-factura.html' title='La factura'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3226949615695629543</id><published>2011-11-17T13:23:00.001+01:00</published><updated>2011-11-17T13:40:53.096+01:00</updated><title type='text'>Biografía breve de D</title><content type='html'>&amp;nbsp;Con veintisiete años se montó en un autobús que le llevo al norte,volvía después de cinco años a casa. Al llegar reconoció sin ningún problema cada uno de los rincones de ese pueblo del norte. Los árboles, eso no lo percibió pero lo imaginó, quizá estaban un poco más altos. Cruzó el jardín de la casa de piedra y en ese instante en el que rehacía de nuevo el camino de su casa, le pareció que el tiempo era algo vago y bastante improbable. Tocó la puerta, su madre saludó con solemnidad,se abrazaron y tuvo ganas de llorar. La madre le dio algo de comida y le acarició la cara varias veces, no comentó nada de sus años fuera, que había abandonado los estudios cuatro años antes era conocido en la casa. La madre en ningún momento se planteó recriminarle su ausencia, su silencio absoluto. Caminó hasta su habitación. Se lanzó al colchón y le dio la sensación de tener diez años menos"La felicidad se percibe después" pensó con nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Los siguientes tres años habitó en esa casa silenciosamente. Los padres aceptaron sin problemas, era un tipo que molestaba poco, apenas se le notaba. Pasaba las horas leyendo autores antiguos y escribiendo en una libreta frases sueltas. Por la tarde caminaba por el bosque verde, volvía con los zapatos llenos de barro. En la noche salía al jardín. No obstante no logró deshacerse del peso, de esa carga imbatible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Dejó una enorme herencia de canciones bien hechas, honestas, desconocidas. Con los años un anuncio de coches le popularizó. Se mitificó su historia, también al personaje. A su madre, envejecida y con poca memoria, le parecía que cuando hablaban de él hablaban de otro. Su padre escuchaba las canciones una y otra vez tratando de leer, como si las canciones escondieran un mensaje a punto de descifrarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3226949615695629543?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3226949615695629543/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3226949615695629543&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3226949615695629543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3226949615695629543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/biografia-breve-de-d.html' title='Biografía breve de D'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3836702975547058176</id><published>2011-11-14T13:58:00.001+01:00</published><updated>2011-11-15T16:46:35.343+01:00</updated><title type='text'>El momento preciso de la decisión</title><content type='html'>&amp;nbsp;Dos de la madrugada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; Parece un tópico, y lo pienso según lo veo, pero por la ventana se cuela la luz del neón con el nombre del Hostal. Me asomo y sonrío porque la imagen completa el arquetipo de escena decadente. Por la calle pasan dos chicas hablando aceleradas, se van contando algo con cierta euforia, el resto de la calle, como debe ser, está vacía y mal iluminada. Vuelvo a la cama, retomo la lectura. &amp;nbsp;Visualizo con cierta precisión los paisajes descritos en el libro. Me gusta ese ambiente descrito y lo que anuncia, hay ciertos libros que tienen algo elevado, no se sabe que es, pero mientras se leen, se sabe que hay algo que ya no será igual. Oigo un coche pasando y pienso en el motivo que me ha traído hasta esa habitación de hostal, pienso en ese hostal y pienso en los motivos. Imagino a mi hija en ese instante, dormida, tapada con la manta, imagino la luz de mi casa. La casa, mi casa, el hostal, la luz, el libro, la colcha que me cubre, me parecen proyecciones. La ciudad en la que estoy me resulta algo fea, un error. Sin darme cuenta me he desconcentrado de la lectura, dejo el libro en la mesilla y decido apagar la luz, antes saco de mi mochila el iPod y me pongo música, un ambiente sonoro prolongado, profundo, intenso me conducen hasta el sueño. En ese momento aún no lo sé, lo sabré días más tarde, pero he tomado una decisión rotunda, sin vuelta atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3836702975547058176?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3836702975547058176/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3836702975547058176&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3836702975547058176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3836702975547058176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/el-momento-preciso-de-la-decision.html' title='El momento preciso de la decisión'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4217438700450620650</id><published>2011-11-10T17:27:00.001+01:00</published><updated>2011-11-10T17:27:10.230+01:00</updated><title type='text'>Los recuerdos de Julio</title><content type='html'>&amp;nbsp;No es extraño que vinieran imágenes difusas de unas rocas superpuestas, formas orgánicas que no logro descifrar. A veces son olas, unas olas que amenazan, que aterran, que angustian. Son olas que vienen hacia a mi y en el momento menos preciso se desvanecen; pero son olas que en su crecida, en esa prolongada formación, amenazan con no romper jamás y llevárselo todo por delante. Las olas son algo más precisas, las otras imágenes no. Una especie de laberinto arquitectónico, piedras talladas que emulan piedras no talladas que parecen una costa, edificios que se meten en el mar o que salen del mar y crecen en las orillas. Todas esas imágenes venían en los momentos menos esperados. En mitad de una clase de matemáticas o en el trayecto en bus del colegio hasta mi casa. Las imagenes de esas olas también vinieron, claro, en el primer beso a S y confundí aquel beso, aquel primer beso con mares, con océanos y sus mareas. &amp;nbsp;También se crece con eso, con esas imágenes escondidas, incrustadas de un pasado remoto que da la sensación de no pertenecer a nadie. A veces creía que eran imágenes de mis primeros sueños en vida, a veces fantaseaba con que eran recuerdos trasmitidos a través de la genética, a veces, delirado, sospechaba que esas imágenes me habían sido introducidas por una tribu de habitantes de un planeta invisible. El caso es que el tiempo, lo que es absolutamente irrefutable, fue pasando y por pura lógica, fui creciendo. Crecí. Aquellas imágenes estaban insertadas de un modo regular en mi vida diaria. Trabajando veía las formas rocosas y casi orgánicas, veía las olas. Olas y rocas. El asunto se resolvió de un modo sencillo la noche en que mi madre murió en mi casa biológica. Los recuerdos de mis tías, las frases de mi padre, la memoria colectiva describió unas vacaciones en mi primer año de vida. La playa lejana, la marea descrita, el edificio a pie de playa donde pasamos aquel verano coincidían con las imágenes que, entonces supe, simplemente recordaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4217438700450620650?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4217438700450620650/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4217438700450620650&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4217438700450620650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4217438700450620650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/los-recuerdos-de-julio.html' title='Los recuerdos de Julio'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-9188950912449285257</id><published>2011-11-08T10:30:00.001+01:00</published><updated>2011-11-08T10:30:16.013+01:00</updated><title type='text'>Un viaje de ida y vuelta</title><content type='html'>&amp;nbsp;La carretera corre paralela al cerro. El cerro tiene algo imprevisible, da la sensación, constantemente, de que no está, que es una superposición, un efecto óptico, una deformación visual producida por el cansancio del viaje. La carretera es estrecha y está deteriorada, pero el vacío o esa sensación parecida al vacío, producen algo parecido al placer. Es un vacío amable, un vacío acogedor, un vacío lejano. No recuerdo cuanto dura el viaje hasta llegar al pueblo de la costa más al norte, recuerdo el camino, un camino que trasciende y se implanta en la memoria y se queda durante años deambulando. Luego llegas a ese pueblo vacío, con algunos síntomas de abandono profundo. Las casas, la mayoría de alquiler, están vacías y afectadas por las humedades marinas, el asfalto de la carretera carcomido por la arena de la playa. En general es difícil cruzarse con alguien en esa época del año. Al final de la carretera, que coincide con las últimas casas del pueblo, y casi se podría decir que las últimas casas del país, está el lugar donde duermo y pasaré los siguientes días. Si la memoria no falla estamos a seis días del final del año y del principio de una década. Paso los días deambulando por el pueblo vacío y tocando la guitarra encima de una piedra desde la que se ve el mar y esas formas extrañas que hace la marea, el agua es muy espesa. Desconozco, evidentemente, mi futuro. La guitarra en ese momento, no es un instrumento, es un órgano. Este trato, esta relación con ese instrumento popular es básicamente siempre esa. Un asunto biológico, más que una forma de expresión. Evidentemente hay una necesidad invisible de imágenes grandilocuentes, pero en general el trato con el instrumento es de salvación. Recuero ahora ese viaje, porque creo que ahí se marca el principio inevitable con el instrumento. Llevo un par de años tocando, pero en ese viaje descubro que el asunto va para largo. Nunca fui guitarrista, tampoco lo he sido después. Nunca he tenido problemas con aceptar mi interés menor por la parte técnica del instrumento, porque nunca me he proyectado como músico. La guitarra desde esa época en la que éramos emigrantes, era un refugio, un escudo. Hoy lo sigue siendo. Es inevitable caer en ciertas trampas cuando tocas algo tan popular como la guitarra, pero la relación más real nació en aquella piedra. Pocas veces he sentido corporalmente tanta fluidez como cuando toco a solas arpegios sin un sentido final. Podría decir mil cosas, analizar el resto de mi vida, pero si toco la guitarra es por esa sensación huidiza, esa leve irrealidad que se genera cuando la madera de la guitarra vibra por encima de tu camiseta. No cogí una guitarra eléctrica hasta pasados algunos años. Al principio siempre toqué la guitarra clásica. Me inventé grupos, tocaba con dos amigos del colegio, luego con tres amigos del edificio, quizá la parte más feliz de mi vida musical. Nos reuníamos los sábados, intentábamos tocar canciones inventadas y que eran terribles y finalmente tocábamos larguísimas improvisaciones. En esas improvisaciones desproporcionadas y gigantes tocadas con una batería, una guitarra clásica que hacía de bajo y mi guitarra han sido, sin ninguna duda, mis momentos más enormes y disfrutables como pseudo músico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Una crisis existencial del demonio y la desesperanza me hicieron viajar de vuelta algunos años después, al país en el que había nacido, y empezar una vida nueva. En el aeropuerto, un amigo del que no volví a saber me regaló mi primera guitarra eléctrica. Sin saberlo, empezaba una nueva relación con el instrumento. Los primeros meses en la nueva vida, la guitarra seguía funcionando como escudo, pero el instrumento me serviría, eso lo sabía, para adaptarme y relacionarme con el nuevo entorno. Busqué grupos. Entré en uno. El azar había repartido cartas. Conocí una nueva relación con la música. Las estructuras preestablecidas, las intenciones de trascender, las ganas de profesionalizar, el orden, las formas, las relaciones basadas en el interés por crear algo que fuera admirable. Lo vi con recelo, pero me sentía solo y quería adaptarme rápido al país. Fueron dos años peculiares. Recuerdo escribir sobre aquello: nunca me sentí dentro, pero el esfuerzo mío por adaptarme, como el de aquellos chicos por adaptarse a mi, me hicieron aguantar. Conocí nuevas formas de relacionarse, formas de amistad que me desconcertaban, porque nunca he estado ligado a pandillas, pero debía adaptarme. No era fácil estar siempre fuera de juego y había que hacer concesiones para sentirse dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Aquello no era real. Lo peor que puede hacer un grupo de pop es obsesionarse con trascender. Obsesionarse con ser contado, con proyectar. La pseudomúsica, así la entiendo desde aquella piedra al norte de aquel país, es un asunto biológico. El flujo tiene que ir contigo. El debate es antiguo, pero es es el debate. Aquello desmorono aquel grupo pop. &amp;nbsp;Seguí a mi ritmo, pero en intervalos he ido volviendo a aquellos intentos que siempre han terminado muriendo por lo mismo, por falta de realidad, por falta de honestidad hacia uno mismo. Por una extraña necesidad de trascender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Hoy he recordado la piedra, la piedra donde pasé aquellos días de final de año, soltando notas sin mucho cuidado, por el puro placer de encontrar una vibración. Un asunto curioso y placentero. pura biología. Hoy he rehecho el camino hasta allí, la larga carretera que corría paralela al cerro. La agradable sensación de vacío. La hermosa libertad de la soledad elegida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-9188950912449285257?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/9188950912449285257/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=9188950912449285257&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/9188950912449285257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/9188950912449285257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/un-viaje-de-ida-y-vuelta.html' title='Un viaje de ida y vuelta'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4171675734476088508</id><published>2011-11-05T12:33:00.000+01:00</published><updated>2011-11-05T12:33:12.076+01:00</updated><title type='text'>Asteroide</title><content type='html'>&amp;nbsp;.- ... como los asteroides que andan por ahí, deambulando enloquecidos por la nada, por el absoluto. Llevaran una fuerza, una dirección, un desplazamiento físicamente explicable, pero ¿dónde coño van? No van. Van, claro que van, hay desplazamiento espacial, temporal, pero no van. Se van encontrando con elementos en su camino frenético. Pasan entre planetas, con el peligro permanente de una colisión bestial. Vistos desde un planeta son polvo que se pierde y pasa. A veces me da por pensar que uno va cabalgando &amp;nbsp;encima de uno de ellos, como un surfista desquiciado, enorme, salvaje total, primitivo absoluto. Deslizado por ese mar invisible, ese mar de la nada. Y visto desde cierta perspectiva, a eso se parece: los coches, la gente en las aceras, las parejas en la cama, las naciones, los escritores, los locos, los dibujantes, las fronteras, los solitarios, los enfermos, los corredores, el patio del colegio, las familias, los bosques, los mismos surfistas que se deslizan por las olas de ese otro mar que es reflejo del mar total, del mar absoluto, del mar que es todo el mar, uno y todo. Así visto así eso es. Surfistas fugaces sobre las olas del tiempo. Asteroides.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4171675734476088508?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4171675734476088508/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4171675734476088508&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4171675734476088508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4171675734476088508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/asteroide.html' title='Asteroide'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-334808654732803555</id><published>2011-11-04T09:37:00.003+01:00</published><updated>2011-11-04T09:37:58.143+01:00</updated><title type='text'>Una vida anterior</title><content type='html'>&amp;nbsp;Me casé a los veintinueve años. Me sorprende siempre recordar los siguientes dos años. Ahora lo miro y con aquella mujer no tenía nada en común, pero el ser humano logra proyectar mentalmente lo que le da la gana. Aquellos dos años fueron peculiares porque de algún modo en ningún momento fui yo, no sé quien era, pero no fui yo. Viajé con ella a menudo, salíamos a cenar, compramos una casa agradable en un barrio elegante. Nos iba bien. Nos separamos por mutuo acuerdo. Ambos sabíamos que vivíamos en un acuerdo peculiar, un acuerdo invisible pero caduco. El tramite de separación no fue muy largo, tampoco doloroso. Ambos conocíamos ese final de antemano. Recuerdo un café de despedida en un lugar que me agrada y al que no he vuelto. Ella dijo que ambos recordaríamos como un parentesis nuestra vida en común. Me gustó su conclusión: "Lo que nadie nos quitará es que lo hemos pasado bien". Nos abrazamos y nos fuimos caminando. Es curioso lo que te une a alguien es tan inapreciable, tan abstracto que a veces es difícil saber qué es una imposición y qué es cierto, qué es una proyección y qué es lo que realmente se vive. No volví a saber en mucho tiempo nada de ella. Una noche me encontré con su hermano en un bar de copas. El tipo estaba absolutamente ebrio y se me acercó cariñoso. Me abrazó durante unos segundos de un modo solemne y algo trágico. Me miró a los ojos y en medio del bullicio me dijo que su hermana se había muerto la semana anterior. Hay noticias que dejan todo como colgado en de un hilo, como si la realidad fueran luces móviles, luces que se desplazan velozmente y cambian permanentemente de color. Creo que respiré lentamente, creo que recordé algo que no parecía cierto, la memoria tiñe la vida. Me vino la imagen de una mañana precisa: un domingo, la luz entraba por la ventana de aquel apartamento hermoso que tuvimos. Ella se levantó de la cama en ropa interior, yo la miré de espaldas, desde el colchón. Caminó por la habitación y se asomó. Me habló de una idea, de asuntos imprecisos, de las calles, de como cada calle era única pero que se confundían entre si. Me habló de ciudades, de la noche anterior y yo la escuchaba desde la cama mirando su cuerpo casi desnudo y pensando y reconociéndome que yo no la deseaba. Esa imagen me vino cuando el hermano me volvió a abrazar y se le empaparon los ojos. Le dije algo ambiguo, un par de frases huidizas, pregunté por sus padres, por la familia. El narró algunos episodios de la muerte, un asunto algo trágico y repentino. Salí de aquel bar poco después. Volví caminando a casa y en el camino me desvié para ver aquel apartamento donde vivimos. Me quedé en la acera de enfrente mirando las ventanas. En una de ellas había una luz suave como de lamparilla de mesa de noche. Imaginé a alguien leyendo. Miré el portal por el que durante dos años había salido. Por más que esperé nunca me llegó una tristeza profunda, sino más bien una forma de desconcierto o incomprensión vital. Como si esa vida, eso que recordaba no fuera sino algo que había sucedido novecientos años antes a otro, a otros, en otro lugar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-334808654732803555?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/334808654732803555/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=334808654732803555&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/334808654732803555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/334808654732803555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/una-vida-anterior.html' title='Una vida anterior'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7362742266412088281</id><published>2011-11-03T12:58:00.001+01:00</published><updated>2011-11-03T12:58:30.280+01:00</updated><title type='text'>El valle</title><content type='html'>&amp;nbsp;A las siete y media solemos salir a la terraza. Desde allí se contempla el valle. Los camareros colocan mesas y alguien pone música. Son melodías remotas que recuerdo de la infancia, canciones que cantaba mi abuela. No hay mucho ruido. Algunos charlan entre sí, otros nos quedamos callados mirando la vista que por más que la veamos todos los días, constantemente, no deja de imponerse como una forma silenciosa de espectáculo. Va anocheciendo y se va oscureciendo todo lo que se ve. Aparecen en la lejanía las primeras luces en los pueblos lejanos, esparcidos por el valle. Sacan algo de comida, pero siempre sobra, en general todo el mundo está cansado del sabor monótono de la comida de aquí. Los cocineros se esfuerzan, hay que reconocerlo, pero es inevitable un sabor constante y subterraneo en todo lo que comemos. &amp;nbsp;Cuando cae la noche del todo, los camareros van recogiendo y nosotros, escalonadamente, vamos retirándonos a las habitaciones. Mi habitación es amplia, es donde más me gusta estar. Saco los cuadernos de Loria, los he ido leyendo todos estos años, algunos los he releído varias veces. Me voy deteniendo en la lectura. Me gusta ver su letra, leer cada uno de los días de su vida. Cosas que me contó al conocernos, cosas que fui viviendo a su lado, cosas que desconocía. Me desconcierta leer narraciones sobre cosas que hicimos, es como recordar en el otro, también es raro leerme. Leer lo escrito sobre mi. Paso horas así, releyendo su vida. Me da la madrugada. Antes de apagar, me asomo a la ventana, está todo a oscuras. El valle es la tiniebla interrumpida por pequeñas luces esparcidas que son casas lejanas, poblaciones en el valle. Luego apago y me tumbo. Sueño muchas cosas, generalmente las olvido. Otrasvecesrecuerdo: sueño continuaciones del día, sueño cosas incomprensibles, sueño con que ya no soy yo, sueño con Loria, sueño con el tiempo, con formas distintas del tiempo, con que volvemos atrás y recuperamos esa imaginaria perpetuidad que creímos constante, sueño con manos, sueño con otros cuerpos, sueño con melodías, sueño con animales, sueño que soy lobo o león o pájaro, sueño luces y gente que aparece, sueño con el valle. Despierto pronto, cuando la primera luz tenue entra por la ventana. Me asomo, el valle sigue ahí, extendiéndose indescifrable. Bajo al comedor, me siento siempre en la misma mesa, me tomo el desayuno con sosiego, es el rato más agradable del día: hay una forma de esperanza renacida. Al terminar paseo por la montaña, hay caminos cerca que son preciosos. Alcanzo una piedra donde desde hace años con otra piedra, tallo el nombre Loria: despacio, sin prisa, en una esquina en la que apenas se aprecia. Es un juego, algo casi infantil, pero la tarea diaria me anima. Luego me siento y recuerdo las lecturas de los cuadernos de Loria. Luego, antes de bajar, miro el valle.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7362742266412088281?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7362742266412088281/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7362742266412088281&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7362742266412088281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7362742266412088281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/el-valle.html' title='El valle'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-6006700584806553475</id><published>2011-11-02T12:06:00.000+01:00</published><updated>2011-11-02T12:06:49.688+01:00</updated><title type='text'>Turquía</title><content type='html'>&amp;nbsp; Conduzco por una carretera de Turquía. Evidentemente no sé que hago en Turquía, pero me esfuerzo en mantener la concentración en la conducción. He tratado de sintonizar alguna emisora, pero la tarea es imposible y sólo oigo locutores interrumpidos por interferencias. Apago la radio. Miro la velocidad a la que conduzco, voy excedido. La carretera atraviesa un paisaje común, nada reseñable, pero me recuerda a otras carreteras, a otros viajes. Mis manos sujetan con cierta tensión el volante. Tengo una molestia constante en la encía y temo un dolor de muelas nocturno. Llegaré en unas horas a mi destino y de antemano sé que esta noche dormiré en un lugar difícil, el dolor de muelas sería absolutamente inoportuno. No tengo medicinas para paliar el dolor y sé que no las conseguiría. Una bandada de pájaros viene de frente, me suben el ánimo y acelero. Los veo perderse por el retrovisor, pienso en su ruta, en su destino y durante unos minutos me comparo con un pájaro, mi vuelo es por carretera, por Turquía. Miro el móvil, sé que sigue descargado, pero es un gesto, un tic. Lo lanzo al asiento del copiloto. Veo una especie de restaurante de carretera. Freno el coche y aparco sobre la arena. En la puerta un chico joven fuma y me mira. Paso a su lado y dice algo que no entiendo. Entro pido un té. Busco el baño. En el baño veo una pintada en inglés, es un fragmento de un poema que recuerdo de Allen Ginsberg y me sobrecoge. El baño está bastante sucio, me veo reflejado en el espejo, me sigue costando reconocerme sin barba, con el pelo corto y con tantos kilos de menos, pero soy yo. Mi mirada, no obstante está algo más encendida. Descubro que mi aspecto, mi forma de mirar, tienen algo de tipo perdido. Salgo del baño. El lugar está algo más vacío. Bebo el té velozmente y cuando voy a pagar, veo en la televisión imágenes de un país donde se están produciendo unas tormentas terribles. Veo objetos, coches, gente arrastrada por la lluvia. Me pregunto donde está ocurriendo eso, pero nada me hace descubrirlo. Salgo al coche, veo al chico, me vuelve a decir algo y le contesto en inglés que no entiendo. El chico me mira desafiante y en un inglés extraño me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Ahora no comprendes, pero en unos cuantos días comprenderás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;La frase, extrañamente, me altera. Me acerco y le digo que repita. Lo vuelve a decir. Le pregunto que cual es el sentido de su frase. Sonríe irónico. Le pregunto con cierta violencia y tratando de ofender que si es un brujo para saber lo que sucederá en el futuro. Contesta que no, pero que todo el mundo sabe lo que hay en esa zona del país. Me dan ganas de darle un tortazo, pero me contengo. Al montarme en el coche, le miro por última vez. Se ríe y entra al bar. Arranco y levanto polvo. Vuelvo a la carretera y conduzco algunas horas más. Siento que nada de lo que estoy haciendo tiene sentido, pero sin embargo hago todo el viaje, cumplo los plazos y llego a tiempo a Londres, una semana después, con el encargo. Me pagan bien y me despido del ministro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Se cauteloso- me exige.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Cuando voy saliendo y lanzo la mano para cerrar la puerta de su despacho me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Ni una palabra. Ya lo sabes. Las consecuencias ya las conoces, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.-Sí- respondo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-6006700584806553475?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/6006700584806553475/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=6006700584806553475&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6006700584806553475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6006700584806553475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/turquia.html' title='Turquía'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3909756356533989851</id><published>2011-11-01T21:31:00.000+01:00</published><updated>2011-11-01T21:31:07.201+01:00</updated><title type='text'>El hombre y el baile</title><content type='html'>&amp;nbsp; A los cincuenta y cinco tuvo una especie de ilumiación. No fue exactamente una iluminación, porque nadie, jamás, las tiene, pero durante un tiempo masticó opciones vitales y llegó a la conclusión filosófica de que la vida y la manera de existir sólo merecen la pena si se baila, si uno libera los músculos con soltura absoluta, lanza las vértebras a posiciones complejas y dirige la posición de los huesos a posturas imposibles. Fue así como empezó a bailar muchas horas al día. Su única misión vital. Fuera donde fuera, pasara por donde pasara se lanzó a la calle, a la vida, a su existencia, a golpe de baile. Bailó hasta el delirio y &amp;nbsp;murió, evidentemente, en una pista de baile. Su vida, de más esta decirlo, fue asombrosa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3909756356533989851?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3909756356533989851/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3909756356533989851&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3909756356533989851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3909756356533989851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/11/el-hombre-y-el-baile.html' title='El hombre y el baile'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7938184845902038314</id><published>2011-10-28T14:26:00.001+02:00</published><updated>2011-10-28T14:26:11.500+02:00</updated><title type='text'>El olvido</title><content type='html'>&amp;nbsp;En la maleta llevaba dos revistas pornográficas del año ochenta y siete, meses mayo y julio, de una publicación especializada en mostrar un porno fantasioso basado en películas de ciencia ficción. Además llevaba algo de ropa, artículos de higiene, un par de libros de poemas de autores checos, una biblia resumida e ilustrada por un dibujante de estética postmoderna y unos bocetos de un artista plástico con el que mantenía una profundísima relación de amistad. Cuando bajó del avión pensó, no obstante, que había algo que había olvidado y todo el camino desde el aeropuerto hasta el hotel donde tenía reservada una habitación doble fue haciendo memoria. La ciudad, a la que iba por primera vez, le parecía salvaje y caótica, anclada en un tiempo irreal, en un futuro desmembrado o un reflejo de otro tiempo que corrió paralelo a este. Se bajó del taxi, pagó y sintió el calor húmedo. En la acera un tipo vendía vinilos, los ojeó y le pareció haber descubierto un tesoro. El tipo de los vinilos le dijo que se parecía a un actor, a un tipo popular del que no recordaba el nombre. El trató de adivinar sin suerte. Compró un disco de una orquesta de salsa que el tipo le recomendó: "hay una canción sobre un tipo en la cárcel. Es una obra maestra". Subió al hotel. Allí vio, después de veinticinco años, a su amigo CC. Le abrazó y le dijo algo. CC le miró a los ojos y se puso a llorar. Segundos después le comunicó que IC había muerto horas antes. No entendió nada, miró a los lados esperando algo que jamás llegaría. Sintió una punzada irreversible en el pulmón izquierdo, era la forma más física que había experimentado en su vida de tristeza. Cerró los ojos, abrió la maleta y recordó, por fin, lo que había dejado en casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7938184845902038314?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7938184845902038314/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7938184845902038314&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7938184845902038314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7938184845902038314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/el-olvido.html' title='El olvido'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5907169341376645299</id><published>2011-10-24T18:23:00.001+02:00</published><updated>2011-10-24T18:23:33.416+02:00</updated><title type='text'>Gota</title><content type='html'>Los días de lluvia me agotan&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5907169341376645299?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5907169341376645299/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5907169341376645299&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5907169341376645299'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5907169341376645299'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/gota.html' title='Gota'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3252518188212468071</id><published>2011-10-23T13:43:00.002+02:00</published><updated>2011-10-23T13:43:40.760+02:00</updated><title type='text'>Perdido</title><content type='html'>&amp;nbsp; Palacios había perdido la esperanza, cualquier tipo de esperanza, pero sobre todo la esperanza en sí mismo, que es la forma de desesperanza más absoluta. No quedaba un resquicio de espera, y cuando se espera siempre es por algo lumínico, algo que transforme con delicadeza el ritmo decadente de los días consecutivos. Conducía durante horas por la región cualquier día de semana, como el que se ha convertido en un autómata. El coche y conducir eran la única dinámica sostenible, como si pasar horas y horas haciendo kilómetros sin destino concreto le otorgaran una falsa dirección a su vida. Por eso fue a Bobare, por eso terminó allí. Por que llegó sin más, desviándose, avanzando hacia la nada más absoluta. Bobare le resultaba remoto, por eso cuando llegó a Bobare le pareció estar en un lugar inexistente o un lugar prefigurado en su cabeza. Se desplazó por las calles, observó con curiosidad las casas y detuvo el automóvil frente a la iglesia. Palacios no era creyente, nunca lo fue, pero entró por buscar algo fresco, algo que detuviera esa forma imparable de tiempo subterraneo. En el interior de la iglesia un joven arrodillado rezaba con devoción, una mujer sentada y algo encogida miraba al suelo y suspiraba. Palacios caminó, escuchó el eco solemne de sus pasos, recordó algo que no tradujo del todo en recuerdo tangible, narrable y salió. En Bobare, en ese instante, hacia un calor tremendo. Caminó. Las calles estaban vacías, el paisaje árido le pareció revelador. En la puerta de una licorería tres tipos silenciosos bebían cerveza con desgana. Palacios bebía poco, pero se detuvo y pidió una cerveza, estaba absolutamente fría y la bebió con ganas. Pagó y sacó un cigarro, lo encendió y se quedó cerca de los tres tipos, sin ganas de hablar. Uno de ellos le habló. Palacios, a pesar de los años en el país, tenía problemas con los acentos muy cerrados y no comprendió lo que el individuo le dijo. El tipo insistió, le preguntaba que si era extranjero. Palacios contestó que sí. Con voz arrastrada, casi de desconfianza y con profunda desgana y casi desinterés le preguntó que qué buscaba en Bobare. Palacios, que era profundamente reservado, contestó que nada, que estaba de paseo. El tipo le miró, bebió y le dijo que si andaba buscando a la señora Flora. Palacios le dijo que no tenía ni idea de quien era la señora Flora. Otro de los tipos le contestó, con mayor desgana aún, que sería conveniente que la fuera a ver. "Yo le llevo". No supo oponerse o le produjo cierto temor oponerse. Caminaros bajo el Sol bastantes metros, casi a las afueras, donde ya concluían las construcciones, se desviaron por un camino de tierra. Palacios respiraba de mala manera y la caminata le ocasionó una profunda fatiga. No dudó, casi quinientos metros después pensó que iba a ser atracado o maltratado por ese individuo extaño, pero no, vio una construcción prodigiosamente pobre que se sostenía milagrosamente. El tipo grito el nombre de la Señora Flora. Un perro ladró y apareció una mujer muy mayor, extremadamente arrugada. Palacios comprendió que estaba ante una situación extraña, novedosa, particular. LA señora Flora le miró con algo de desdén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Un Europeo- dijo la mujer con desconfianza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Palacios no habló. Miró a los lados y pensó que no tenía sentido haber llegado hasta ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Pase- dijo la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palacios regido por ese automatismo en el que estaba sumida su vida, cruzó la puerta y entró en la casa más pobre que había entrado en su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Quítese esos zapatos, hijo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;A Palacios la palabra hijo le sonó como un eco, de alguna manera la palabra hijo le desmenuzaba. Ser llamado con sesenta años "hijo", le generó una ternura rotunda, contundente, triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Palacios ¿Por qué ha venido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.-Yo no he venido, me trajo ese tipo. No sé que hago aquí. No se quién es usted&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- No le pregunto eso, carajo. Le pregunto por qué terminó aquí, en Bobare, en este país. ¿Quién le trajo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- No fue una decisión única. Terminé aquí por un hilo de cosas. No sé muy bien en qué momento lo decidí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- &amp;nbsp;Lo que pasa es que ha perdido las coordenadas. ¿Me entiende? A cada uno le corresponden coordenadas, habita dentro de ellas. Cuando se vive en esas coordenadas que le corresponden, las cosas avanzan, siguen. Puede haber problemas, sí, pero son sostenibles. Cuando uno se sale de sus coordenadas, de las que le corresponden, uno pierde su ubicación en la tierra, se está siempre fuera de la linea temporal. Usted lleva años sin habitar en su tiempo. Usted se ha perdido. Está aquí, pero no está, deambula, habita en un limbo. No significa que las coordenadas de uno correspondan con el lugar donde nació. Los nómadas, por ejemplo, tienen coordenadas móviles, por eso se desplazan, para ubicarse siempre en su momento. Hay quien debe recorrer miles de kilómetros, trasladarse una y otra vez para encontrarlas. Usted se salió de ellas. Y ¿sabe qué? Es realmente difícil volver a entrar en ellas. Complejo, muy complejo y requiere de sacrificios a los que usted, sospecho, ya no está preparado para asumir, paraa soportar. Usted está perdido, muy perdido de su tiempo. Su cuerpo pierdo la ubicación. Por eso deambula, por eso esa mirada de profunda desesperanza. Coja el coche, vuelva a casa y aprenda a vivir fuera de coordenadas. Si aprende, si lo asume, si entiende que ya no hay lugar para usted, podrá empezar a entender.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3252518188212468071?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3252518188212468071/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3252518188212468071&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3252518188212468071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3252518188212468071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/perdido.html' title='Perdido'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3501416668510414252</id><published>2011-10-22T10:28:00.000+02:00</published><updated>2011-10-22T10:30:19.540+02:00</updated><title type='text'>Las cuerdas</title><content type='html'>&amp;nbsp;Hay que dejarse &amp;nbsp;de imposturas. Por ese camino no se llega. Despójate de &amp;nbsp;lo aparente. Llega hasta dentro y que empiece lo que tenga que empezar, pero que sea sincero. Que seas tú de una vez por todas. Que esto seas tú. Ya te toca. Pierde, pero no peques de temeroso. Rompe los invisibles celofanes de lo que no eres. Mata al otro que se interpone entre lo autentico y tú y se disfraza de ti mismo. Esas caretas llevan al abismo de lo anodino. El miedo imperceptible a los juicios, el bloqueo no evidente de la corrección. Eso sí, no dejes jamás de disfrutar. Tampoco esperes glorias y elogios. Todo lo que venga del otro lado sólo sirve para marear y olvidar la esencia. Imágenes superpuestas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3501416668510414252?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3501416668510414252/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3501416668510414252&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3501416668510414252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3501416668510414252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/contra-valcarcel.html' title='Las cuerdas'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3437351404263792955</id><published>2011-10-20T16:05:00.001+02:00</published><updated>2011-10-20T16:09:29.761+02:00</updated><title type='text'>Los fantasmas de Demi Moore</title><content type='html'>&amp;nbsp;Conocí a Demi Moore de un modo casual, en un vuelo trasatlántico. Ella iba a mi lado en primera clase. Ese viaje, entre otras cosas, era mi primer vuelo en primera clase, así que ver a Demi Moore a mi lado, descubrirla y entablar una larguísima conversación con ella me pareció parte de esos privilegios que suceden al otro lado de la cortina de la clase turista. Nos caímos bien si no no me hubiera hablado de tantas cosas, de tantas confesiones, de tanta intimidad. Debo reconocer que poco conocía de la carrera cinematográfica de la atractivísima actriz. Recordaba &lt;i&gt;Algunos hombres buenos;&lt;/i&gt;&amp;nbsp;una película infumable donde se mostraban desaforadamente los pechos que ahora tenía tan cerca y de la que no recordaba el título y, mientras charlábamos, evoqué constantemente aquel laberinto perverso que proponía una película desconcertante en la que Robert Redford ofrecía un dineral a su novio por acostarse con ella &lt;i&gt;Una proposición indecente&lt;/i&gt;. El caso es que no hablamos de cine, sino de Descartes, de los filósofos griegos y algunos jóvenes poetas latinoamericanos por los que Demi mostraba un enorme interés. "Esos muchachos tienen el orden del mundo en sus manos. Esos poetas escriben con el delirio como bandera y ahí esta nuestra propia salvación, en lo que ellos proponen, en lo que ellos escriben, está el destino invisible del hombre, la esperanza de lo que podremos llegar a ser si finalmente el hombre obedece a sus sentidos estéticos más puros" decía Demi mientras sobrevolabamos ese desierto azul que es el atlántico en mitad del vuelo. Me confesó la profunda distancia que sentía entre su carrera y su forma de entender el mundo, la volatilidad diaria del tiempo y esa pretendida inmensidad y perpetuidad a la que tenía que ofrecerse como estrella hollywoodiense, esa farsa que era Demi la actriz, esa celebridad irreal y su forma distante y fugaz de entender la existencia. Eso me dijo hasta un punto en el que descendió a mínimos el tono de voz. Supe que una confesión profunda venía sobrevolando desde lo más profundo de ese oceano profundo que era Demi:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- ¿Te acuerdas de Patrick. De Patrick Swayze? Lo recordarás. Se murió el año pasado. Llevó una vida terrible. Era buen tipo. Nos llevábamos bien. Era un tipo oscuro. A veces, los últimos años, le daba por caminar descalzo por carreteras, de noche. Iba a lugares lejanos. Entraba en bares inmundos donde no le reconocían. Bebía mucho. Una bebida rara, una bebida que yo no he visto que bebieria más gente. Patrick sufrió mucho. Creía en cosas raras, estaba apegado a todas esas historias de lo paranormal. Leia revistas, se reunía con tipos fanáticos de esos asuntos. A veces me llamaba, siempre terminábamos hablando de Ghost, la película que protagonizamos juntos. Lo quería, pero era tortuoso oirle hablar siempre de aquel guión, de las situaciones vividas en el rodaje. Yo no siento apego por los rodajes, los olvido. Bien: murió. Todos saben que murió. Fuimos al entierro. Allí, en la celebración, todo fue oscuro. Como si todo estuviera impregnado de miseria, pero una miseria extraña, una miseria que sólo hay en mi país, es una miseria difícil porque es la miseria de la miseria. La miseria de la inmundicia, la miseria de este sistema mal comprendido, la miseria y el error del fanatismo, un fanatismo de la nada, la miseria del vacío, la miseria total, porque es una miseria irreversible. Todo aquel ambiente decadente, triste, donde unas tipas que parecían muñecas hinchables &amp;nbsp;berreaban y una mujer algo deformada por las operaciones rezaba oraciones terroríficas, eran católicas, rezos típicos, pero en su boca sonaban desquiciados, angustiosos, terribles. Todo aquello me afectó. Me puse terriblemente triste y sentí un dolor que jamás había experimentado recordando a Patrick. Me fui a beber sola a un sitio cerca de Pasadena. Era un sitio muy amplio y casi vacío, con muy pocas mesas como si su dueño hubiera decidido hace años cerrarlo y por pereza nunca lo hubiera hecho. Bebí, bebí muchísimo. Nunca bebo y me afectó muchísimo. Salí de allí conduje temerariamente por la autopista de Pasadena. Atardecía. Me metí en un motel. Me encerré en la habitación, me puse a leer a un poeta colombiano que acaba de descubrir, uno de sus poemas me hizo llorar desconsoladamente. En ese instante sucedió lo que lleva sucediendo desde entonces. Apareció, exáctamente igual que en Ghost, Patrick. Rodeado de esa aureola cutre, de ese glow mal integrado. Era él. Me habló. Yo creí que estaba muy borracha. Él me contó muchas cosas, sus últimos meses, confesiones que no puedo desvelarte. Luego me dormí. No sé cuando, me quedé dormida. Salí de allí ala amenecer. Viajé a casa. Desde entonces diariamente me encuentro con Patrick. Igual que en Ghost. Y ahora, de verdad, lamento tanto haber hecho aquella película, aquel drama edulcorado. Estoy tan marcada por esa visita diaria de Patrick. Este viaje es un intento de huida. Pensé que viajando a Europa, a otro lado, lograría no volverle a ver aparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;.- Quizás lo logres. Quién sabe- dije yo tratando de darle apoyo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- &amp;nbsp;No. Ya sé que no lo lograré. Sé que tampoco esto funcionara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¿Por qué crees que no funcionara?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Porque ahora mismo está detrás de tí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3437351404263792955?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3437351404263792955/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3437351404263792955&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3437351404263792955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3437351404263792955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/los-fantasmas-de-demi-moore.html' title='Los fantasmas de Demi Moore'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3447531301096079506</id><published>2011-10-19T11:16:00.001+02:00</published><updated>2011-10-19T11:16:16.056+02:00</updated><title type='text'>El tipo del traje de todas las mañanas</title><content type='html'>&amp;nbsp;El tipo del traje que no parecía suyo entraba en el metro a las ocho y treinta y cinco cada mañana. Generalmente se ubicaba en el mismo vagón, el primero, el que va surcando el túnel, el que anuncia la entrada en la siguiente estación. Por la hora pocas veces encontraba sitio libre y se apoyaba en el fondo, en el cristal que contenía la puerta por la que entra en conductor. A veces iba con sus audífonos escuchando música terrible, a veces miraba, observaba a los otros pasajeros y contaba las estaciones (siete) hasta llegar a la suya, donde se bajaba para terminar alcanzo, setecientos pasos después, la oficina donde pasaría la jornada laboral. Sentado en la mesa, repetía no exactamente, pero sin con enorme similitud, las distintas actividades diarias. Sin ser brillante, cumplía con precisión su trabajo. No sobresaltaba y seguramente no ascendería grandes posiciones en la empresa, pero no era un tipo que pasara del todo desapercibido. El tipo del traje que no parecía suyo salía por la tarde y bajaba de nuevo al metro. Generalmente no lo pensaba, pero algunas tardes sueltas, le daba por pensar que el metro no era el mismo sitio por la mañana que por la tarde, como si la evolución del día modificara algo que no era perceptible y descompusiera y ordenara de otro modo ese universo subterraneo. Al bajarse en su estación caminaba pausado por el andén, por las escaleras mecánicas, salía a la acera y recorría su barrio con contención, con la agradable nostalgia de ver morir el día. Llegaba al portal y subía a píe, por las escaleras. Al entrar en casa lo primero que hacía era quitarse el traje y colgarlo. Evidentemente él no tenía conciencia de que el traje cuando lo llevaba puesto no parecía suyo. El, en cierta manera, sentía apego por ese traje. Se ponía ropa de sport y zapatillas de tela. A veces iba al salón y se sentaba, a veces se quedaba sentado en el borde de la cama, a veces salía a pasear hasta la hora de la cena. En cualquiera de los casos, una vez cenado volvía a la habitación y se quitaba la ropa para ponerse el pijama, se acostaba en la cama y leía fragmentos de un libro sobre determinados misterios irresolubles que esconde la naturaleza de la tierra, preguntas a las que la ciencia aún no ha sabido contestar. Luego apagaba la luz y soñaba. Cada noche soñaba algo distinto o muy pocas veces algún sueño era recurrente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; Soñaba por ejemplo, con un lugar donde a nadie le correspondía su cara o soñaba con un tipo que hacía magia y que no siempre lograba hacer el truco, soñaba a veces con un sótano con una luz agradable donde gente diversa se sentaba a hablar de sus sueños y entonces durante toda la noche el soñaba los sueños que contaban en ese sótano. Soñaba con números que no significaban nada, ni siquiera eran traducibles a cantidades, números que perdían la esencia de ser números. Soñaba con compañeros de trabajo. Soñaba con celebridades atormentadas que le pedían ayuda en el último momento. Soñaba con calles que no conocía y que le parecían calles tristes. Soñaba con ciudades que se mezclaban con otras ciudades, era invierno y todo le parecía pesado y silencioso. Soñaba con comics. Soñaba con alguna mujer con la que hablaba de paisajes inventados. Soñaba que se quedaba dormido y llegaba tarde a todo. Soñaba que estaba despertandose. Soñaba que se meaba. Soñaba con un tigre dando vueltas en círculo. Soñaba con una mujer rubia. Soñaba con su padre, en el sueño aún estaba vivo y el le preguntaba porque había fingido su muerte y que donde había estado todos esos años. Soñaba con un hombre silencioso que vivía en un lugar remoto. Soñaba con una familia en mitad de una carretera. Soñaba con viejos coches americanos detenidos en gasolineras europeas donde no había nadie. Soñaba con un paisaje Danés. Soñaba que la nieve se derretía. Y soñaba, y este era el único sueño recurrente, con un mudo sentado en un banco al que le contaba todos los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Luego despertaba. Diariamente anotaba los sueños en un cuaderno que tenía en la mesilla. Se levantaba. Tomaba café. Finalmente se ponía el traje que no parecía suyo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3447531301096079506?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3447531301096079506/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3447531301096079506&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3447531301096079506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3447531301096079506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/el-tipo-del-traje-de-todas-las-mananas.html' title='El tipo del traje de todas las mañanas'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3671292509996084562</id><published>2011-10-18T10:29:00.003+02:00</published><updated>2011-10-18T14:54:57.272+02:00</updated><title type='text'>El hombre y la tierra</title><content type='html'>&amp;nbsp; &amp;nbsp;Desde la altura contempló durante un buen rato la forma en como iba cayendo la montaña, la distribución de los árboles, el colorido dispar de las hojas, el ritmo variable en que estas iban cambiando de color &amp;nbsp;e iban formando una suma inabarcable de colores que parecían casi la suma de uno, pero sin embargo no había, prácticamente, dos hojas igual. Entonces rezó, durante un buen rato entre leves suspiros de gratitud, rezó. Creyó ver el orden preconcebido, la gran obra en aquella extensión milenaria. Rezó y agradeció la existencia, la suya, &amp;nbsp;el regalo de vivir y el privilegio de habitar en ese planeta creado para los hombres: a medida, hermoso, exacto. Un engranaje basado en la belleza. El colorido de las hojas y la extensión de la tierra describiendo un texto escrito por ese Dios misericordioso y solemne, le parecían una obra única; la cadena infinita del cosmos describiendo la existencia de ese ser superior que por motivos imposibles, inexplicables e inalcanzables, había generado la vida, el correr de las cosas; había arrancado el tiempo, el infinito. Sintió ganas entonces de saltar, el frenesí de sentirse vivo; y consciente de su existencia y del privilegio de haber sido una de las formas de existencia elegidas por ese dios perfeccionista e inmenso, le producían una forma de felicidad casi insostenible. Hubiera gritado, pero gritar suponía alterar, de alguna manera, el orden de todo aquello, de toda aquella inmensidad. Entonces se puso de píe, notó una gota, la anunciación de la lluvia. Velozmente sacó su chubasquero, se cubrió. Pensó que lo correcto sería empezar a caminar montaña abajo, pero esperó unos minutos, disfrutando de ese encuentro a solas con la eternidad o con ese instante eterno. Miró arriba, a velocidad de vértigo las nubes se desplazaban, todo lo abarcado con su mirada, estaba cubierto ya de nubes. Creyó escuchar un perro ladrar, puso atención pero no volvió a escucharlo. Se quedó quieto. La lluvia arrancó con violencia. Se fue empapando y decidió empezar a bajar la montaña, el camino era largo. Encontró con facilidad el camino de regreso, pero algo le parecía distinto. Primero: ese efecto de lo inverso, el camino al revés, hacia abajo, siempre difiere del que se ha hecho previamente hacia arriba. Son otras las vistas, otras las dimensiones de lo que se ve, pero más allá de eso, le pareció que el camino, quizá por la lluvia, se había deformado. Avanzó atosigado por la lluvia, el sonido de las gotas sobre la tierra producían un ritmo amable y repetitivo. Bajó concentrado, mirando con atención el camino estrecho que avanzaba entre la frondosa montaña. Se habían ido formando pequeños ríos que se sumaban a otros ríos. Volvió a escuchar a un perro. A veces se resbalaba. &amp;nbsp;Encontró la desviación que recordaba, el camino a partir de ese instante se ponía más accesible. Caminó con más seguridad. Sus botas iban llenas de barro. Con decisión y firme hizo el resto del camino hasta su coche. Cuando llegó al coche abrió la puerta. Encendió la calefacción y se metió. En el interior se quito todas las ropas empapadas. Las fue guardando en bolsas de plástico, las metió en la mochila y se quedó en calzoncillos, sintiendo el calor de la calefacción del coche en su piel húmeda y fría. Por la estrecha carretera, un coche pasó en la curva anterior que giró y siguió subiendo. Encendió la radio. Escuchó unos minutos. Un locutor hablaba en tono constante sobre personajes, le escuchó atentamente. Por la ventana entraba lluvia. Sintió una nausea, una nausea profunda. Una nausea pasajera, que vino y se fue. Apagó la radio. Lanzó el dedo al cristal frontal, trazó un dibujo al azar. El dedo lo desplazaba por la capa de vaho. El dibujo le recordó a una constelación, un lugar remoto. Un lugar lejano. Pensó en la imposibilidad humana de viajar en el tiempo y también en lo que le gustaría desplazarse por galaxias. Avanzar sin detenerse durante siglos por ese todo absoluto, el todo total. Trazó otro dibujo al azar. Ese nuevo trazo le pareció un gato, pero un gato con aspecto humano, un gato que le recordó a su gato, al gato que tuvo de pequeño cuando vivían con sus padres. Miró el trazo gato, lo miró, lo borró. Sin darse cuenta la marca que habían dejado sus manos habían creado un nuevo dibujo en el cristal frontal. Ese nuevo dibujo le parecía incomprensible, extraño, caótico, desoncertante y por motivos inexplicables le producía desasosiego. Lanzó de nuevo las manos y las extendió por todo el cristal quitando todo el vaho. Arrancó el coche y empezó a bajar carretera abajo. Las curvas cerradas le obligaban a ir muy concentrado. Siempre descendiendo.Algunos kilómetros más abajo llegó al pueblo. Detuvo el coche, bajó y en ese instante se dio cuenta de que aún iba en calzoncillos. Se metió rápido en el coche, pero inevitablemente unas chicas que fumaban bajo un soportal ya le habían visto. Arrancó y condujo indefinidamente y sin destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3671292509996084562?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3671292509996084562/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3671292509996084562&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3671292509996084562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3671292509996084562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/el-hombre-y-la-tierra.html' title='El hombre y la tierra'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3650053706462410355</id><published>2011-10-17T13:55:00.000+02:00</published><updated>2011-10-17T14:00:23.154+02:00</updated><title type='text'>Payaso en el parque</title><content type='html'>&amp;nbsp;Debo a un payaso y a una tarde de domingo el mayor momento de felicidad de mi vida. Nada hacía prever ese instante aquella tarde de otoño. Un otoño estupendo porque parecía un prolongadísimo verano y los días eran cálidos y luminosos. Aquel domingo paseamos al azar, moviéndonos sin un destino concreto. Calles que nos empujaban a otras calles. El ambiente encendido y alegre de los días buenos. A ratos hablando de cosas sin importancia, a ratos mirando a los otros que paseaban. La ligereza de los días tranquilos. No sé como terminamos en ese parque, llegamos sin más, sin saber que íbamos. La niña se lanzó a la arena, al tobogán, a juegos indescifrables, al robo de juguetes ajenos. A correr sin destino para frenarse en seco y mirar a los lados como el que busca libélulas. Yo no me di cuenta en que momento entró el payaso en escena. Cuando miré el tipo estaba allí con unas gafas inmensas y con un gorro achatado, con profundísimo acento argentino y sacando de una maleta vieja algunos artilugios para hacer sencillos y simpáticos trucos de magia. Me despisté un par de veces de la niña viendo al veterano payaso jugueteando con un amplio grupo de niños de entre cinco y siete años que había logrado atraer. El tipo era bueno. Me gustaba por que no trataba a los niños como imbéciles o pequeños tontos, el gran problema del trato a los niños en el siglo 21. Mantenía la distancia con ellos y su humor le hacía respetable. Los niños pierden el respeto a esos adultos que tratan de bajar su humor y su lenguaje al mínimo con la equívoca intención de hacerse iguales. A uno, a cualquiera, le atrae el humor que es más inteligente que tú, también a los niños. Los trucos eran sencillos, un cambio de colores de pañuelos dentro de un sombrero, un muñeco en forma de conejo que aparecía de la nada, breves chistes que a los adultos también le sacaban la sonrisa. La niña curioseó, vio a niños sentados alrededor del hombre y se acercó, la invitamos a sentarse y la dejamos entre los niños. No pude quitarle la mirada un solo segundo. &amp;nbsp;A ratos se despistaba, a ratos miraba con fascinación los movimientos del payaso, sus gafas, sus gestos, sus cambios intencionados de tono en la voz. Se entretenía mirando a los otros niños mayores interactuando a gritos con el payaso. El payaso mantuvo el ritmo, aguantó, fue desmenuzando el espectáculo en un tiempo preciso, no se prolongó en exceso, pero no iba rápido esperando ganar rápido la propina generosa de los padres del parque. Me despisté un par de veces de la niña mirando al tipo. El acento argentino invitaba a novelar su vida, la profesión aún más: payaso argentino que se busca la vida en las calles de Madrid. La mirada apagada y las arrugas avisaban de un tipo veterano. En medio de su charla soltó destinos en los que había ejercido, no parecían fantasía para los niños, habló de otros países donde fue payaso e incluso jugueteó en inglés con una niña extranjera mezclada entre todos los niños. Un payaso con recorrido, pensé. El tipo entonces sacó la guitarra, miró a todos y preguntó si querían bailar. El estruendo afirmativo reventó en el parque. La niña miraba los niños mayores volverse locos de píe y sin saber por qué, ella también se levantó, miró un par de veces a los lados, quizá buscándonos, quizá tratando de comprender algo que resultaba incomprensible. El payaso soltó acordes y comenzó a cantar, entonces la niña, rodeada de gigantes de seis años, impulsada por una canción legendaria bailó, bailó como si no hubiera un mañana, como si el universo estuviera dependiendo de ese instante, de la energía producida en ese baile. Bailó, saltaba torpemente entre los habilidosos muchachos más mayores. Sus piernas que a trompicones ya caminan, se dejaban arrastrar por un canto colectivo desenfrenado, bailaba sin mirar a nada. Si hubiera cerrado los ojos, me hubiera creído el gesto, pero ni siquiera miraba al payaso, miraba al suelo, miraba a los niños y bailaba y juro que en aquel baile, en aquel inocente baile, en aquel movimiento impreciso comprendí, no sé el qué, pero algo comprendí y mereció la pena haber nacido para verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Para Daniela, por la hermosa manera en la que baila.&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3650053706462410355?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3650053706462410355/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3650053706462410355&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3650053706462410355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3650053706462410355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/payaso-en-el-parque.html' title='Payaso en el parque'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-325742689753946024</id><published>2011-10-16T17:11:00.003+02:00</published><updated>2011-10-16T17:12:17.161+02:00</updated><title type='text'>Historia del Señor B</title><content type='html'>&amp;nbsp;El señor B vivía en la casa que había pegada al hotel en las afueras de un pueblo pequeño en la sierra de Cedros. Realmente no era un hotel, tampoco era una casa al uso la del señor B. El hotel era una construcción de dos pisos, con algunas habitaciones y una finca amplia y poco cuidada, la casa del señor B estaba dentro de la finca y se desconocía la razón por la que ese hombre y los tres hijos ocupaban ese lugar. Nadie lo cuestionaba, nadie ponía peros ni dudaba de su presencia. En el hotel, si aquello era un hotel, vivía una pareja con un hijo, el hijo jugaba siempre con los hijos del señor B, pero la pareja y el señor B, a pesar de la cercanía, jamás mantenían conversación, ni un trato más allá del saludo. Evidentemente la relación era extraña porque la finca estaba apartada de todo, terriblemente fría en invierno y soleada y agradable en verano, jamás era visitada por nadie. La pareja desconfiaba del señor B y el señor B no hablaba, mantenía no sólo distancia con el mundo, sino que realmente parecía habitar lejos, en algún lugar inaccesible de un planeta desolado y perdido en el año 7019. La pareja observa con desprecio el trato de el señor B a sus hijos, este pasaba el día deambulando en incomprensibles actividades en la inmensa finca, en los terrenos inabarcables de aquel lugar remoto y no llevaba jamás a sus hijos a la escuela, no les preparaba ninguna de las comidas diarias y andaban siempre con ropas viejas y sucias. La pareja sabía que el señor B había enviudado tres o cuatro años antes, cuando el tercer hijo acababa de nacer y los niños, tan pequeños aún tenían que aprender a subsistir diariamente. El mayor preparaba bocadillos anárquicos para los tres y acudían a la escuela cuando el hombre de la pareja del hotel, indignado, los montaba en el coche y los acercaba solidario hasta la escuela en el pueblo, a nueve o diez kilómetros de distancia. De resto nada ordenaba aquella casa, cada uno se regía por sus instintos; esa parecía ser la lección educativa del señor B, que se perdía entre los árboles y volvía a las horas con alguna rama o alguna piedra, observándola como quien ha encontrado un preciado tesoro. A veces hacía extraños apaños a la casa, colgaba cristales de un modo indescifrable por el patio, extendía tuberías con trozos de otras tuberías y plantaba semillas, a veces empezaba a levantar tabiques que terminaba derrumbando días después. Claro que, eso lo reconocía la pareja, no había desorden, ni ruido, ni malos olor; salvo por la actitud extraña hacía sus hijos y hacia él mismo, nada era recriminable en el señor B. Nada era reprobable pero todo era desconcertante y preocupaba a sus vecinos el modo en que el señor B entendía el mundo y ese mundo que trasmitía o que simplemente no trasmitía a sus hijos. Unos hijos que parecían una forma peculiar de nómadas o unos gatos deambulando por aquella finca lejana. Unos niños que desconocían el mundo porque de alguna manera no habitaban en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Esa era la rutina del señor B y sus hijos, una no rutina. Sus tres hijos deambulaban siempre cerca de la casa, jugueteando con el hijo de la pareja a juegos deportivos con extrañas normas o inventados en el momento y que al hijo de la pareja tanto le atraían. Esa era la rutina hasta aquella mañana en que el señor B vestido de un modo distinto a lo habitual, besó pausadamente a los hijos, habló con ellos dos o tres frases en las que confesaba necesitar viajar un tiempo y cambiar de aires y que volvería en algún tiempo. Eso pasó y eso vio la pareja desconcertada desde su porche: el señor B abriendo la puerta de fuera y saliendo a la carretera y perdiéndose por el asfalto hacia abajo, en la dirección opuesta al pueblo y desapareciendo. Esos vieron mientras los hijos volvían a planear un partido de un juego indescifrable en el que siempre perdía el hijo de ellos. Eso vieron y luego la quietud y los tres chicos deambulando día y noche por la finca, comiendo frutos y cosas que iban encontrando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Nadie supo más del señor B, hasta veinte años después. Veinte años no son nada pensó el hombre frente a la puerta que ese tiempo atrás le había visto salir. El señor B sintió el golpe de la memoria, recordó con exactitud los días que vivió allí veinte años antes. Los olores, las distancias, la luz. No pensó nada salvo la felicidad relativa que le dio encontrarse de nuevo con ese lugar donde había estado tranquilo y había convivido en armonía con esos chicos a los que ahora iba a buscar. Levantó el cierre y abrió el portón bajó el camino de tierra y se encontró con un japonés con el que no supo comunicarse. El japonés estaba agitado, tenso, neurótico. Le miró fuera de sí, el señor B quiso preguntar, cuando vio una ambulancia que salía a trompicones por el camino. El señor B vio la casa, su antigua casa vacía, había grafittis con los nombres de sus hijos por todas las paredes, en la casa que antes vivía la pareja ahora vivían tres japoneses. Uno de ellos, el único que conservaba la calma, le hizo entender que ese era el último de los tres chicos que quedaba vivo, que seguramente no llegaría hasta el hospital. El señor B, entonces, desconcertado, con dudas, sin entender del todo por qué, comenzó a correr a un ritmo relativamente rápido tras la ambulancia. LA ambulancia giró hacia el pueblo, lenta, porque la carretera seguía destrozada después de tantos años, el señor B, a su velocidad, casi podía seguir la ambulancia, preguntándose cual de sus hijos sería el que iba ahí dentro. La ambulancia daba botes y saltos con los profundísimos baches del asfalto, hasta que alcanzó una recta algo mejorada y aceleró y se perdió lentamente. El señor B, entonces, se frenó, miró a los lados y por primera vez no supo donde ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-325742689753946024?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/325742689753946024/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=325742689753946024&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/325742689753946024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/325742689753946024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/historia-del-senor-b.html' title='Historia del Señor B'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4629386923753971312</id><published>2011-10-13T17:17:00.001+02:00</published><updated>2011-10-13T17:38:10.401+02:00</updated><title type='text'>No se culpe a la compañía de Correos</title><content type='html'>&amp;nbsp; L había escrito una larga carta a D. En aquella carta, no sin falta de épica y dramatismo, L narraba algunas visiones y opiniones y ciertas confesiones que D desconocía. La carta no llegó o L sospechó que no llegó al ver el prolongado silencio y falta de respuesta de D. Durante algún tiempo L no sabía que hacer, sí escribir una nueva carta contándole la anterior carta a D o esperar alguna respuesta un tiempo más. En medio de esa duda, que se prolongó, terminó pasando más tiempo y D seguía sin dar respuestas, sin mostrar síntomas de haber recibido la carta. Tras muchas dudas L decidió, finalmente, escribir una nueva carta a D donde le decía que, previa a esa carta, había escrito una que le interesaba mucho que hubiera leído y que empezaba a sospechar que esa carta no le había llegado. D, pasadas las semanas, tampoco dio respuesta a esta carta y aquello, lejos de darle respuestas a L, le introdujo en una extraña marea de confusión y preguntas. En este punto L no sabía si D había recibido las dos cartas o si no había recibido ninguna, lo que era evidente y que descartaba esa opción era que sólo hubiera llegado la segunda carta. Nadie quedaría mudo ante esa segunda carta en la que se hablaba de una primera que no llega. L, entonces, no supo que hacer, si enviar una tercera carta, narrándole lo sucedido con las dos anteriores o pasar de largo y comprender que sus confesiones habían producido un efecto contrario al esperado. De haber recibido las cartas, D habría concluido de una manera distinta de la esperada por L. L esperó paciente, abriendo ceremonioso cada mañana el buzón, con la fe de encontrar respuesta a ese extraño laberinto epistolar. Pasados los meses, sin reducir la angustia, decidió enviar una tercera carta. Solemne, contó lo sucedido con las dos cartas anteriores, que una primera carta llena de intensas confesiones y opiniones prácticamente intransferibles no parecía haber sido recibida y que pasado el tiempo había escrito una segunda para contar lo de la primera y que ninguna tenía respuesta y que por eso escribía esta tercera, con la esperanza de que esta si llegara y al menos hacerle saber que había habido dos cartas previas que no le habían llegado. Cerró el sobre, escribió direcciones, puso los sellos y fue a correos. Pidió un acuse de recibo, pagó un servicio más caro que aseguraba llegar en menos tiempo. Vio el sobre perderse entre otros sobres y cintas eléctricas en la inmensa oficina de correos central de la ciudad y tuvo, durante unos minutos, una forma de temor parecida al vértigo. Le hubiera gustado ir pegado como el sello, hacer el viaje pegado al sobre y asegurarse definitivamente de que D recibiría el sobre. Esperó respuesta, poco más pudo hacer. Hasta que el buzón, definitivamente, le regaló la imagen de una carta de D. La abrió en el portal, casi con violencia, con ansiedad. Desplegó el folio, reconoció su letra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;Por favor, no soy D y me temo que la D a la que escribe no existe. No insista más. Déjelo ya.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;C&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Subió hasta su casa por las escaleras. Se sentó en el escritorio, cogió un folio blanco y un bolígrafo de punta fina, de los que se deslizan suavemente, casi como pluma y que son los que prefería usar para escribir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Querida D:&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; te escribí tres cartas previas a esta, pero algo raro sucede...&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4629386923753971312?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4629386923753971312/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4629386923753971312&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4629386923753971312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4629386923753971312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/no-se-culpe-la-compania-de-correos.html' title='No se culpe a la compañía de Correos'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-5005587318276488327</id><published>2011-10-09T11:53:00.002+02:00</published><updated>2011-10-09T11:53:34.128+02:00</updated><title type='text'>Pretensiones artísticas</title><content type='html'>&amp;nbsp;Huir despavorido de las sentencias categóricas. He estado a punto de empezar el texto con una de ellas y a poco que se mire, realmente, la primera escrita, la que está ahí, arrancando este &amp;nbsp;texto, es una de esas, una sentencia pretenciosa. No obstante la que he censurado era, si cabe, aún más peligrosa en ese sentido. Son un vicio recurrente, posiblemente el gran cáncer de la literatura. El asunto, a la hora de escribir, está en eso, en ser o no ser pretencioso. En ser o no ser honesto. Es fácil caer en las trampas artísticas. &amp;nbsp;Las metáforas sentidas, las frases intensas, los textos o argumentos emocionales, pero sin embargo, creo que lo que conmueve suele ser mucho más honesto y menos enrevesado, menos fingido. Lo pretendidamente artístico es mierda. Ayer sucedió algo que en cierto modo va acorde con esto. Mañana luminosa en Madrid. Salimos a pasear pronto mi pareja, mi hija y yo. Las calles son livianas los sábados por la mañana, es tan evidente que se está en sábado, que hay otro ritmo, que todo se vuelve distinto, los sábados uno también es turista en su ciudad, porque en cierto modo, no es la ciudad habitual. Caminamos sin destino y terminamos entrando en una exposición de "cultura urbana". No juzgaré ahora los valores artísticos de la exposición. Entramos con la silla de la niña, la bajamos y caminó con nosotros con pasos alegres. La sala estaba prácticamente vacía y ella observaba con curiosidad los elementos de la exposición que, para ella, se entremezclaban con los elementos fijos de la sala, tales como extintores, columnas o paredes blancas. No había diferencia. La exposición era marcadamente crítica con el sistema. Frases duras con pensamientos veloces, paredes pintadas, figuras críticas con la actitud humana en las urbes. Una de las obras eran tres muñecos de apariencia muy cómica y divertida, la niña, constantemente se acercaba a tocarlos y jugar con ellos. Nosotros la teníamos que retirar porque varios carteles indicaban que estaba prohibido tocarlas. Eso, el hecho mismo de que la niña no pudiera jugar con esos muñecos críticos con el sistema invalidaban de antemano su valor critico, su esencia, su concepto. El que la niña no pudiera jugar, se le prohibiera, se le hiciera inaccesible, definitivamente invalidaba, para siempre, el valor de toda aquella crítica, de toda esa frívola y vacía exposición. Si se quiere crear, inevitablemente hay que ser honestos. Seguramente este texto tampoco lo sea. Seguramente lo expuesto también lo invalide.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-5005587318276488327?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/5005587318276488327/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=5005587318276488327&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5005587318276488327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/5005587318276488327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/pretensiones-artisticas.html' title='Pretensiones artísticas'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-7110423908942765626</id><published>2011-10-08T09:53:00.000+02:00</published><updated>2011-10-08T09:59:46.339+02:00</updated><title type='text'>Nueva york me está matando</title><content type='html'>&amp;nbsp;Por el patio entraba olor a humedad y a comida vieja, comida de otra era que se había quedado impregnada en los cimientos del edificio. Siempre se asomaba a esa hora, nada más llegar a casa de madrugada. Le gustaba fumar por ese patio desolado, por donde el humo cobraba todo su aspecto fantasmal y solitario. Generalmente, y eso lo pensaba a menudo, se fuma por el humo, por los juegos del humo, por lo que va y viene con el humo, por la metáfora indescifrable que es el humo. Luego cerraba la ventana y se tumbaba en ese colchón que olía a él mismo, un olor que era capaz de reconocer: "así huelo cuando duermo, cuando sueño". Cuando alquiló ese pequeño apartamento pensó que viviría en el poco tiempo. Llegó a Nueva York con la idea de tocar mucho y crecer como músico, lo que lentamente supondría más ingresos. El crecimiento no llegó, quizá tocaba algo mejor y ahora había añadido estilos musicales nuevos y liberados a su paleta musical, pero no tocaba mucho o cuando lo hacía eran promesas que luego no se materializaban. En Nueva York, como en toda ciudad grande, hay mucha actividad, pero también hay mucho proyecto ahogado, mucha idea zombie en medio de otras ideas, fatigadas porque al final cualquier proyecto cuesta el triple de lo planeado y las ideas, los proyectos desfallecen en la marea infinita de proyectos que es el puzle social de una ciudad. Sin embargo se negaba a buscarse otra forma de vida. Él había llegado allí por la música y después del desanimo y de no encontrar caminos se negaba a buscarse trabajo de cualquier cosa por un sueldo. Lo máximo a lo que podía aspirar era a pelar patatas en un restaurante mediocre de Queens. Volvía de madrugada, no le gustaba atravesar ese callejón donde vivía, había una forma casi concreta de amenaza y generalmente veía ratas, con lo que a él le aterraban las ratas. Venía de clubs latinos y de besarse con mujeres de las que no conocía el nombre y a las que le prometía amor eterno con la esperanza de acostarse con ellas una noche. Caía en el colchón a plomo, dejando el cuerpo suelto, que había ido transfigurándose en otra cosa, un cuerpo que era ya distinto, marcado de alguna manera por Nueva York o esas zonas de NuevaYork a las que él tenía acceso. &amp;nbsp;Junto al colchón, como islas, por el suelo, había libros y la ropa estaba amontonada junto a los fuegos que hacían de cocina. El apartamento no tenía nada más, esos eran lso elementos de su decoración. Aquella noche, como casi todas las noches, cogió la guitarra y tocó sin mucha concentración, acordes sueltos que iba uniendo uno detrás de otro. Se encendió otro cigarro y tocó una canción que había compuesto años antes de decidir venirse a Nueva York, la toco, recordó la letra en fragmentos, no toda entera, sino que la fue recordando a frases. La cantó con algo de emoción. Al terminarla, dejó la guitarra en el suelo y se quedó dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/adq_e_NSzQ8" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-7110423908942765626?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/7110423908942765626/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=7110423908942765626&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7110423908942765626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/7110423908942765626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/madrugada-en-new-york.html' title='Nueva york me está matando'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/adq_e_NSzQ8/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-188409383567584941</id><published>2011-10-07T17:36:00.001+02:00</published><updated>2011-10-07T17:37:03.161+02:00</updated><title type='text'>El fuego de Orwell</title><content type='html'>&amp;nbsp;Del diario de guerra de George Orwell:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;"19 de octubre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;La indescriptible depresión de encender el fuego cada mañana con diarios de hace un año y echar un vistazo a los titulares optimistas mientras los consumen las llamas"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-188409383567584941?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/188409383567584941/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=188409383567584941&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/188409383567584941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/188409383567584941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/el-fuego-de-orwell.html' title='El fuego de Orwell'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-4615118651554808721</id><published>2011-10-03T14:38:00.001+02:00</published><updated>2011-10-03T14:38:35.923+02:00</updated><title type='text'>Freddy y la UNEY</title><content type='html'>&amp;nbsp;Días atrás quise escribir algo sobre Freddy. Nada aportaría, pero algo hay que hacer, algo hay que decir, aunque sea inaudible lo que uno diga, con respecto a lo que está sucediendo con Freddy, con la UNEY. Me senté y estuve a punto de escribir algo sobre un tipo que desde que le conocí, con quince años, siempre, permanentemente, he recibido cultura. Estar cerca de Freddy es aprender; porque, sin ninguna duda, es no sólo una de las personas más cultas que jamás he conocido, sino que es también de los mas sabios y de los más pedagógos. Freddy es conocimiento y es intercambio del conocimiento. Freddy enseña porque comparte lo que conoce, que es inmenso, y lo comparte de un modo atractivo, amigable, dinámico. Freddy nos hablaba de Borges y de Gil de Biedma, pero se preocupaba por saber que leíamos, que música escuchábamos, que nos conmovía. Con Freddy la cultura es dinámica y eso es, básicamente, la educación. A mi, y a mis amigos más cercanos, Freddy nos enseñó mucho de la literatura que luego se hizo fundamental en nuestras vidas. Hay algo que hace especial a Freddy: su manera de ser y su pasión por la cultura te motivan. No hay una imposición aburrida del típico profesor desmotivado de colegio:"chicos tienen que leer" sino que la conversación con Freddy, la forma de ser de Freddy, te hacen intuir que leer es un privilegio, una aventura irrepetible. Te deja intuir la luz que será la cultura si la persigues. &amp;nbsp;En una sociedad ideal, Freddy sería un pilar básico en la educación o más rotundo aún, Freddy será la educación, la enseñanza. Porque entiende como nadie que la educación es un asunto colectivo, de intercambio y basado, sobre todo, en el juego intelectual, uno de los mejores asuntos de tu vida. Supongo que la prueba más evidente de ello es que no hablaría de este modo de los padres de muchos amigos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;El caso es que iba escribir sobre todo eso porque lo que sucede con la UNEY es un asunto preocupante a niveles húmanos. Si queremos tener esperanza, si creemos en la cultura, la UNEY como la entiende Freddy debe seguir. Venezuela es un país con problemas, muchos problemas. La UNEY de Freddy es una esperanza. Sólo la cultura, la educación y la enseñanza impartidas de un modo admirablemente abierto, profundamente y sin imposiciones pueden reestructurar y hacer crecer, paso a paso, un país sin alejarse de su identidad. Eso hace la UNEY, eso hace Freddy. Entonces recordé que la última vez que vi a Freddy escribí algo. Ajeno a lo que sucedería hoy, sin &amp;nbsp;imaginarlo siquiera y sin embargo tan oportuno y cierto. Supongo que algo de azar concurrente tiene esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h2 class="date-header" style="color: black; font-family: 'Times New Roman', Times, FreeSerif, serif; font-size: 16px; font: normal normal bold 11px/normal Arial, Tahoma, Helvetica, FreeSans, sans-serif; line-height: 22px; margin-bottom: 1em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; min-height: 0px; position: relative; text-transform: uppercase;"&gt;&lt;span style="background-color: transparent; color: black; letter-spacing: inherit; margin: inherit; padding: inherit;"&gt;DOMINGO, OCTUBRE 11, 2009&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;div class="date-posts" style="font-family: 'Times New Roman', Times, FreeSerif, serif; font-size: 16px; line-height: 22px;"&gt;&lt;div class="post-outer"&gt;&lt;div class="post hentry uncustomized-post-template" style="margin-bottom: 25px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; min-height: 0px; position: relative;"&gt;&lt;a href="" name="9146238195096957375"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="post-body entry-content" id="post-body-9146238195096957375" style="font-size: 18px; line-height: 1.4; position: relative; width: 760px;"&gt;11 de octubre. 8:11&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman', Times, FreeSerif, serif; font-size: 18px; line-height: 25px;"&gt;Creo que se ha dicho millones de veces, pero el valor de los amigos es infinito. Cuando percibes la magnitud de este encuentro, aún más que nunca, te das cuenta que la vida es azar. Eliges a los amigos, sí, pero es el azar el que reparte las cartas. La mayoría de la gente mas importante en mi vida apareció en un contexto casual. Los vecinos de Barquisimeto se terminan convirtiendo en una parte fundamental, entrañable, familiar, pero no hay una decisión inicial, terminé viviendo en ese edificio como pude haber terminado viviendo en otro. Una llamada, un cartel, un teléfono, a mis padres les resulta conveniente ese apartamento y 18 años después estas despidiendo a uno de esos vecinos en Madrid; al padre de un chico que conociste casualmente y con el que de repente hablabas de música. Este se monta en el taxi, se va al aeropuerto y giras y sientes todo el privilegio que te ha dado el azar. Podría haber sido el padre de un amigo, nada más que eso, y sin embargo se ha convertido en tu amigo, en un privilegio. Si tuviera mas habilidad para ello escribiría un elogio de este hombre admirable, del valor incalculable y de lo que aportan los hombres, los pocos y contados hombres como él. El cambio, la revolución, están en su manera de conocer profundamente al ser humano. Cuando el conocimiento, un conocimiento tan vasto, la brillantez y la agudeza intelectual y la acción, se juntan en una sola persona no se puede esperar mas que beneficios, pero no beneficios personales, sino beneficios colectivos, el cambio real del mundo. Son esos pocos hombres lo que cambian a mejor el curso de la historia. Es en ellos donde empieza el cambio, pero el cambio real, donde la idea se hace tangible. Lo logran en su trabajo diario, pero lo logran también con la gente que tratan a diario. Unas cuantas conversaciones emocionantes, la recomendación de unos cuantos libros que ahora tengo a mi alrededor, cerca del ordenador, y que seguro se convertirán en importantes, las anécdotas e incluso los recuerdos, la honestidad y el rigor intelectual. Eso dejan a diario, en sus trabajos, en sus contactos, a los que les rodean. Eso me deja a mi según se ha montado en el taxi aquel hombre que conocí por azar, porque terminé viviendo en un edificio en el que obviamente yo no había decidido vivir, sino que fui llevado de niño. El azar barajó y repartió las cartas y me tocaron todas las cartas. Escalera real de mano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-4615118651554808721?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/4615118651554808721/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=4615118651554808721&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4615118651554808721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/4615118651554808721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/10/freddy-y-la-uney.html' title='Freddy y la UNEY'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8446338117115017590</id><published>2011-09-29T09:50:00.001+02:00</published><updated>2011-09-29T09:50:43.175+02:00</updated><title type='text'>Buenos días</title><content type='html'>&amp;nbsp;Hay días fríos, hay otros cálidos. Hay días templados y días de luz. Hay días blancos y días verdes. hay días sin color y días que brillan. Hay días variables: son varios días en el mismo día. Hay días que no hay día. Hay días que se escapan y días que se quedan. Hay días largos. Hay días que se parecen a otros días y hay días únicos. Hay días enormes. Hay días imborrables y días que se borran solos. Hay días que se amontonan a otros días y días que se quedan allí solos, libres. Hay días sin noche y noches sin día. Hay días que no son día, nunca estuvieron. Hay días que son gordos y días flacos. Hay días enfermos y días tremendamente saludables. Hay días sordos, días mudos, ciegos. Hay días sin tacto. Hay días que no huelen. Hay días constantes y días variables. Días en los que no pasa nada y otros en los que pasa de todo. Hay días grises y días azules. Días de nubes y claros y días claros y días de nubes. Días transporte y días parados. Días que caen y días que ascienden. Días que van, días que vienen. Días de mierda y días gloriosos. Días sin puertas y días claustrofóbicos. Días que volvemos y días que nos vamos. Hay un día que es el primero y uno que es el último.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8446338117115017590?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8446338117115017590/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8446338117115017590&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8446338117115017590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8446338117115017590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/buenos-dias.html' title='Buenos días'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1446800988577738047</id><published>2011-09-28T13:55:00.001+02:00</published><updated>2011-09-28T13:55:37.012+02:00</updated><title type='text'>Bocadillo Song</title><content type='html'>&amp;nbsp;Ayer comí tarde. Realmente no comí, porque cuando lo hice ya era la hora de la merienda o de la cena en la mayoría de los países del mundo. En España se come realmente tarde comparado con el resto del mundo o al menos con todos los países que yo conozco. El caso es que comí tarde o merendé o me salí de franja. Salí de ensayar y me detuve en un lugar de esos que definen nuestra época:comida rápida que batalla por ser sana y natural. Me gustan esos sitios porque cuidan la estética del lugar, ofrecen cosas que no están mal y son tranquilos. Pedí un zumo y un bocadillo o sandwich bien preparado y muy sabroso. Esos sitios hurgan en sus productos, tratan de dar un buen bocadillo, ingenioso, rico, poco grasiento. No son bocadillos excesivos pero tampoco raquíticos. Esperé sentado con el zumo, tenía hambre pero pensaba en el ensayo, pensaba en la música que hago. Estoy realmente obsesionado con este tema. Siempre lo he estado, pero llevo meses deambulando a golpes por los conceptos, en el estilo, en las formas. Nunca he descartado el formato canción por varias cosas: no tengo un dominio musical como para plantearme otras cosas. A la canción le pasa como al cuento, son formatos de una enorme precisión, de una duración casi perfecta, tanto para contar, para desarrollar, como para escuchar. Una canción es una fracción de vida muy exacta. Creo que debe tener una relación bastante directa con la duración de los recuerdos, de como la memoria recrea. No creo que ande muy alejado el tiempo que recordamos una situación, un momento, con el de la duración de una canción, pero no estoy muy seguro o muy satisfecho como abordo o me muevo, incluyo a mi grupo, en el espacio de la canción, tampoco estoy muy de acuerdo en como la pereza o la facilidad o comodidad se apoderan cuando afronto o mi grupo afronta eso, la canción, cualquier canción, todas las canciones. En eso andaba, porque en eso ando a menudo y cada vez con más frecuencia, cuando el tipo que me atendió me acercó el plato con el bocadillo. Me aparté de las reflexiones y mordí el pan. Me vino una bocanada inmediata, sabrosa, ligera, fresca, contundente. El bocadillo estaba buenísimo. Recuerdo la salsa que empapaba el pan: yogur y pepino bien triturado, con algo de orégano, el justo para no saber a orégano, que es el gran problema del orégano. Había unas pocas rodajas de tomate y algo de atún que se mezclaba con enorme exactitud con los otros ingredientes. Nada sobresaltaba, todo iba acomodado como parte total del bocadillo. No era un bocadillo de esos que saben mucho a uno de los ingredientes y los demás se pierden por ahí, entre la miga del pan o de esos otros que la salsa se termina volviendo un incordio. Todo en ese bocadillo era justo y convivía con el resto como si el bocadillo fuera de todo, como si al pedirlo, al hacerlo, todo lo que llevara ese bocadillo fueran un sólo ingrediente, ninguno independiente. Lo mordí varias veces pausado, disfrutándolo. Es tan placentera la comida cuando es placentera, se disfruta de un instante amable porque las sensaciones suceden rotundamente a raíz de un solo sentido pero cohabitando con los otros. En la comida se disfruta del sabor, pero por supuesto del olor, por supuesto del tacto, la vista anticipa y escuchas el crujir, los mordiscos. Hay un instante de hipnosis cuando se come algo agradable, todo esta concentrado y expandiéndose de adentro hacia afuera. Mordí, mastiqué con deleite, los cuatro o cinco minutos que duró el proceso. No era un bocadillo muy grande. Lo justo para ser engullido en poco tiempo. Lo terminé, sorbí el zumo y me limpié con la servilleta. Había terminado. Eso, así, exactamente, debería ser una canción. Detrás de eso ando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1446800988577738047?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1446800988577738047/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1446800988577738047&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1446800988577738047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1446800988577738047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/bocadillo-song.html' title='Bocadillo Song'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8292128359258619461</id><published>2011-09-26T10:23:00.002+02:00</published><updated>2011-09-26T13:48:03.982+02:00</updated><title type='text'>Los nombres</title><content type='html'>&amp;nbsp;A tu mejor amigo no te lo presentan: aparece. M tenía año y medio, casi dos, cuando conoció a C. C un par de meses menos. M era sonriente y entusiasta, C era alegre y explosivo. Nadie pronunció las palabras de presentación en dos seres humanos tan minúsculos. Nadie dijo: "M este es C, C esta es M". Nadie dio a conocer el nombre del otro. Simplemente, en el instante que se miraron, comenzaron una amistad que se prolongó en el tiempo. Una amistad basada en las entrañas, en los instintos, que son los cimientos de esas amistades tan tempranas. Los primeros encuentros fueron simpáticos, primarios, emocionantes. La concentración de cada uno en determinados juegos era variable y sólo cada ciertos periodos esporádicos coincidían en la misma actividad. Pero el ser humano crece a velocidad de vértigo y en seguida hablaban, gesticulaban, eran independientes. Tenían cinco años. M proponía entretenimientos a C, C accedía y cambiaba algunas normas. Así treparon algunos árboles, saltaron algunos muros, corrieron por caminos imprecisos y descubrieron el escondite, el juego que define la infancia, posiblemente la vida, seguramente la historia de la humanidad. C era más pícaro que M, M era ingenua y emocional, C se escondía y asustaba a M, M caía, casi siempre, en la trampa. Sin embargo C acudía a M cuando se asustaba o cuando se hacía daño. La amistad era sólida a los seis años. En el colegio C conoció a otros grupos, expandió su radio. M también, pero la influencia de esos grupos era menor, para ella C era el epicentro; para C, no obstante, M tenía cierto halo del pasado. Las reuniones sucedían los fines de semana, cuando sus padres, los de M y los de C, programaban viajes o actividades lejos de la ciudad. Un fin de semana, a los siete años, viajaron. Durmieron en un camping lejano, entre el silencio del campo y bajo árboles que a M le recordaban o le sugerían otros lugares, lugares lejanos, remotos, casi inaccesibles. A M le gustaba llamar a C y C odiaba, cada vez más, que M dijera una y otra vez su nombre. Entre los caminos, entre los árboles, M le buscaba diciendo una y otra vez:"¡C! ¡C! ¡C!" y C se escondía para evitar a M, la constante voz de M llamándole. Y M se preocupaba porque C se perdía entre paisajes irregulares, entre árboles indescifrables. Anochecía y M comprendía que era la hora de volver a la zona de acampada, reunirse con los padres, preparar la noche, abrigarse bien. Llamaba incesante a C y C huía, agotado, exhausto, de oír su nombre una y otra vez. Entonces a M, aquella tarde, se le apareció un hombre mayor. Caminaba pausado. Les había estado observando mucho rato, quizá toda la tarde. Se acercó y le dijo: "Los nombres se gastan. Si dices muchas veces un nombre la persona va desapareciendo. Si quieres que C no desaparezca, no podrás pronunciar más de siete mil veces su nombre. Si lo llegas a hacer, si en algún momento alcanzas las siete mil veces, C desaparecerá". M miró al hombre entre asustada y revuelta, entre nerviosa y alucinada, había vértigo y misterio, atracción y rechazo. El hombre se giró y se perdió entre los árboles, segundos después apareció C: callado, ausente, sin hablar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;M jamás contó lo sucedido. Dudaba entre lo cierto y lo manipulado. No sabía si el viejo estaba encompinchado con C o si simplemente era un loco o, si en el fondo, lo que dijo era cierto. Desde aquel día, paciente, obsesiva, preocupada contó y fue sumando una a una las veces que decía el nombre de C. C entre juegos, C por teléfono cuando fueron creciendo. Sin nombrarle los días que se llevaban bien para no desgastarle. Nombrándole enloquecídamente los días que se llevaban mal para acercar se desaparición. Todos recuerdan la tarde en que M, durante un minuto, quizá dos, dijo el nombre de C repetidamente, deliradamente; una y otra vez. Iba contando, iba sumando. Iban creciendo. Tres mil veces nombrado y llegaron a los nueve años: nuevos juegos, otros amigos. Cuatro mil veces y llegaron los once: primeras tardes en el cine. Cinco mil veces y llegaron los trece: el abismo de la pubertad. Llamadas para contarse secretos y M diciendo "C, es que me ha pasado esto " y la cuenta se iba agrandando y seis mil veces y llegaron los quince. M jamás olvidó sumar. Cada vez que pronunciaba el nombre de C recordaba mentalmente la cifra. Seis mil setecientos. "Sólo me quedan trescientos y somos tan jovenes" Y M se preocupaba, porque ella cumpliría la promesa que se hicieron los ocho años de ser amigos siempre, hasta el final. Y con dieciseis quedaban cien y empezaron a salir por las noches, juntaban los amigos de él con los amigos de ella y descubrieron el alcohol y en las primeras borracheras conocieron la pasión y la confusión y M se despertó una mañana pensando que lo mejor era separase de C, no por los besos de la noche anterior, no por incompatibilidad, no por C, sino por salvar a C, porque desde la noche anterior sólo quedaba una vez. Sólo podría nombrarle una vez más. C nunca comprendió. Habló mal entre la gente de M, del trato que había tenido con él. C lo vio como un engaño, como una perversión. Si la llamaba ella nunca atendía. Sí la veía a lo lejos en la calle, ella se giraba y desaparecía. Todo lo que intentaba M era, por todos los medios, jamás volver a pronunciar el nombre de C. M llevó una vida sosegada. Buena estudiante, viajó y vivió en el extranjero. C no terminó la carrera. &amp;nbsp;C se casó pronto y se divorció rápido. Tuvo algunos trabajos y algunas etapas complicadas. M tardó en volver de fuera. Se dedicó a algo que no la completaba y durante años sintió una profunda y poco evidente insatisfacción. Cada cierto tiempo recordaba a C y caía en una nostalgia hermosa. C viajaba por carreteras y pasaba poco tiempo en el mismo sitio. Cuando recordaba a M recordaba bosques y a su padre, cierto esplendor, cierta luz. M mantuvo bastante parecido con su cara de la infancia, no ensanchó mucho con los años y lo más notable era el cambio de color de pelo. C seguía siendo delgado pero había perdido mucho pelo. Asunto que vivió con cierta angustia. &amp;nbsp;A los treinta y algo, el azar que sigue su curso y gana siempre la jugada, los cruzó en el centro, a la salida del metro, una tarde de sábado. M subía las escaleras, C venía andando por la acera. C la reconoció en seguida. Sonrió a lo lejos y se acercó, casi corriendo, con emoción infantil, a saludarla, la tocó el hombro. M giró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡M! Soy yo. Soy C&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Ella le miró, reconoció los rasgos, las formas de la cara algo desgastadas pero manteniendo casi las mismas líneas. Percibió la perdida de pelo y reconoció la mirada de C. Esa mirada lejana y ausente. Suspiró e inevitablemente dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- ¡C, eres tú!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8292128359258619461?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8292128359258619461/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8292128359258619461&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8292128359258619461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8292128359258619461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/los-nombres.html' title='Los nombres'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-6818996732440842585</id><published>2011-09-20T10:53:00.001+02:00</published><updated>2011-09-20T10:53:15.352+02:00</updated><title type='text'>El ruido de la tienda</title><content type='html'>&amp;nbsp;Desde hace dos horas viene un ruido atronador desde la tienda de abajo. Es un ruido salvaje, como generado por una tribu que habita en un mundo olvidado del año 2987. Cuando me asomo a la ventana, no obstante, en la tienda no se ve luz, tampoco movimiento. lo que me hace pensar que hay un efecto acústico que traslada la dirección de procedencia del sonido. La acústica juega al engaño, al escapismo. Sin embargo por más que cierro los ojos y me concentro, esa catarata caótica de audio si parece provenir de la tienda. Esa tienda extraña. Pertenece a un chico extraño, hablador y despistado, ajeno. Hay personas que parece que no pertenecen o que deambulan por un lugar superpuesto al mismo lugar por donde van los demás. Ese chico tiene mucho de eso, incluso la tienda tiene mucho de eso. Entra poca gente, ojean los libros ilustrados, todos esos comics que muestran mundos desconcertantes, angustiosos, basados en una enquistada nostalgia por la era infantil de la que a todos nos arrancaron a base de tiempo. Una vez entré y vi libros muy distintos. Dibujos negros, títulos aprensivos, narraciones grandilocuentes, poesía urbana, el encierro de la metropolis en cabezas activas. El chico observa a los clientes, recomienda lecturas. Es un experto en la materia. Su tono de voz es de un extreme nervio contenido extremamente. Cierra y se va apurado, como si siempre llegara tarde. Y hoy está cerrada la tienda, pero viene un ruido atronador, música que no se distingue. Ruido desbordado, descontrolado. Mañana bajaré y le voy a denunciar. Hay límites. Aceptó esas rutinas extrañas de la tienda. Rozan, a veces, la ilegalidad. Un vecino un día hablaba de drogas, a mi me parecía excesivo, pero el tráfico de individuos peculiares es desoncertante, pero ese ruido, ese ruido es inadmisible. &amp;nbsp;No puedo decribirlo. Jamás había escuchado una masa sonora semejante. Asusta. Viene y lo arrastra todo. Sólo sucede el ruido, todo lo demás queda por debajo. Así que me miraré la puerta de la tienda hasta ver que sucede, hasta encontrar una solución. Sin embargo todo está quieto, muy quieto. No hay luces, no hay movimiento. ¿De dónde viene ese ruido? Estoy seguro que viene de la tienda. Me da por pensar en cosas raras, extrañas, inexplicables. Como si todo ese ruido viniera de esos libros oscuros. Como si los personajes imaginarios, creados a trazos irregulares, estuvieran protestando en sus mundos de trazos irregulares. Indignados por habitar en esos espacios claustrofóbicos. El ruido de ese mundo pintado. Miro y no hay nadie pero la masa sonora no cesa. Es permanente, una constante. Agudos y graves entremezclados sin distinguirse una capa. Es amorfo lo que atropella el silencio de la calle y es desconcertante que la tienda esté tan apagada. Me da por pensar que hay un rito extraño ahí dentro, pero no se adivina nada salvo la oscuridad. De repente, ahora mismo, se ha callado todo. Ha desaparecido el ruido. No hay más. Espero unos segundos. Un apr de minutos pero no vuelve. La calle vuelve a su estado original, el silencio remarcado de la noche en esta calle. La tienda sigue a oscuras. Podría denunciar, pero¿qué denuncio? ¿qué ruido es ese?¿qué lo generaba? Aquí está el silencio de esta calle. Ha vuelto. Volveré a la cama. Intentaré dormir. Hoy debo dormir. Debo intentar conciliar el sueño. El insomnio, el ruido de la cabeza. El silencio de la calle. Tengo que dormir al menos unas horas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-6818996732440842585?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/6818996732440842585/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=6818996732440842585&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6818996732440842585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6818996732440842585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/el-ruido-de-la-tienda.html' title='El ruido de la tienda'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1534774183203460324</id><published>2011-09-13T14:20:00.003+02:00</published><updated>2011-09-13T20:08:50.102+02:00</updated><title type='text'>Fiesta</title><content type='html'>&amp;nbsp;Se ponía el Sol. Es un acto diario y emocionante. El Sol se pone y es diario, es rutina, pero es hermoso y extraño, un acontecimiento olvidable por fugaz, porque siempre olvidamos hasta los atardeceres más brutales, pero yo lo disfruto, aunque hay tantos, tantos miles, que lo juzgan y lo denostan, pero el Sol yendose, sobre todo en septiembre, es emocionante. Y era septiembre y se iba el sol y se percibía la ciudad en movimiento, ese ritmo vivo y alegre, pero alejado del ritmo vertiginoso de la semana. Yo desconocía esa zona de la ciudad, llegamos allí en coche. A veces tu ciudad se vuelve nueva, distinta y te desconcierta porque todo parece la misma ciudad, pero otra. Son calles por las que no has pasado o pasaste hace años y de repente la ciudad parece otra ciudad, como cuando te descubres una mancha en la piel o las primeras canas, que ya todo es, de repente, otra cosa, eres tú, es la ciudad pero se percibe de otra forma. Las calles eran arboladas, de edificios muy bajos y casas hermosas, esas casas caras que son discretas y hermosas, las casas de la clase alta de verdad, la que no se exhibe porque siempre estuvo ahí, la que no demuestra sino que permanece inaccesible e invisible porque en el fondo, son los que, de verdad, manejan el cotarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Era una fiesta o una reunión. No había mucha gente. Quince, no llegaba a veinte. Sonaba música agradable, hermosa pero discreta, sutil, como las casas de esa calle, como la misma casa donde estábamos. Música inaccesible y escuchada por unos pocos. Había unas cuantas hamacas blancas en un jardín con desparpajo, liberado de la hostilidad de ciertos jardineros, ligero, un jardín que casi es salvaje pero meditádamente colocado. Un caos dirigido. Me dieron alcohol. Ginebra con tónica y limón. El hielo era casi picado, pero había formas. Me presentaron a algunos. Saludé distanciado, callado. Escuché conversaciones sobre viajes o sobre deportes desconocidos, aventuras de madrugada en carreteras secundarias que terminan en fincas donde se dan fiestas imposibles o sobre rodajes de una pieza visual. Escuché y me bebí un segundo gin tonic. Me aparté de la reunión. Recorrí el jardín. Vi las cristaleras que daban a un salón, unos sofás blancos bajos, preciosos. Tras los cristales no había nadie. Estaba el salón iluminado de un modo que parecía la esencia de la estética. Me acerqué para ver desde ese lado la decoración de ese salón bien iluminado. Aparte de los sofás distinguí una mesa baja y un par de cuadros abstractos que eran inmensos y poderosos. Seguí recorriendo el jardín, al fondo un árbol estaba iluminado desde abajo, produciendo esas formas de sombra desconcertantes poéticas que da la luz artificial proyectada sobre las cosas naturales. Me acerqué al árbol. Lo trepé. Pensé alcanzar la copa alta y torpemente ascendí por el tronco. El primer tramo fue el más difícil, el segundo, ya metido entre ramas, ascendí con habilidad. Arriba, lograba ver, desde la distancia y la altura, la reunión. Me quedé observando a mi novia con sus amigos, esa gente con la que habíamos ido y esos otros que estaban allí, con una copa de vino en la mano, ajena al mundo, tan distante de mi verdadera vida. La vi mucho rato hasta que comprendí que empezaba a preguntar por mi, que miraba con cierta preocupación contenida hacia los lados, tratando de encontrarme mientras me buscaba. Supe, entonces, que no bajaría del árbol, que esperaría toda la noche allí, que dormiría incluso en el árbol hasta que la fiesta se deshiciera y ella, desconcertada se fuera a casa en el coche que nos habían traido. Y así fue. La fiesta se fue diluyendo. Se fueron. La vi despedirse extrañada, disculpándose y disculpándome. Se quedaron dos chicos tumbados en la hamaca, les amaneció. Se quedaron dormidos. Entonces bajé y me fui a casa en metro. El metro más cercano estaba realmente lejos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1534774183203460324?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1534774183203460324/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1534774183203460324&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1534774183203460324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1534774183203460324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/fiesta.html' title='Fiesta'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-6127431915508185494</id><published>2011-09-10T11:03:00.002+02:00</published><updated>2011-09-10T11:03:31.086+02:00</updated><title type='text'>Destino de Isaac</title><content type='html'>&amp;nbsp;Isaac. Elegante, atractivo, solemne. Isaac con ese aspecto sobrenatural, como si hubiera venido en nave de un lugar del futuro en el que se cumplen las peores predicciones y sólo sobreviven los crueles, los salvajes domados, los terribles. El poder de Isaac no estaba sólo en su fuerza, también en su frialdad cercana, en ese trato como de cuchillo frío que te recorre la nuca. Desconocíamos momentos de debilidad en Isaac, como si nada se fragmentara, nunca, por dentro. Como si hubiera una roca, una roca formada en la era glacial. Protegido por la fortuna, todo le salía bien, todo salía según sus cálculos. Nunca surgía el caos, el infortunio, el desorden del destino que tantas veces juega en contra de todos alguna vez. Aunque racional, todos tendíamos a creer en Isaac un brujo, alguien con poder para gobernar invisiblemente las cosas. Nunca había un momento ridículo en Isaac. Nunca un despiste que dejara ver una mueca torpe, un gesto de fragilidad. A Isaac nunca le ladró un perro de improviso en mitad de una calle en una fría madrugada, forzándole al salto, al susto, al leve grito, al repentino aumento del ritmo cardiaco. Nunca resbalo en ese suelo húmedo, nunca se desvaneció, nunca una hoja de lechuga se pegó inesperadamente en los incisivos, eso que a todos, de cara a los demás nos hace vulnerables. Esa vulnerabilidad extraña, porque no sucede nada, pero que te hace menos solemne, menos creíble, menos inalcanzable. En Isaac todo era, permanentemente, soberbio, elegante, frío. Nunca una mancha inapropiada a la altura del abdomen, en la camisa blanca, una mancha que todos han tenido, una mancha que te hace víctima de lo inesperado, del azar, del accidente. Estaba todo confabulado. Todo el azar estaba siempre a su favor para remarcar su caracter de pseudo Dios, de ser elevado, de frío estratega. Como si hubiera logrado el beneplácito de lo accidental, la impunidad total para los insignificantes accidentes diarios. Isaac estaba protegido por el destino, si es que este existe. Isaac lo tenía todo a su favor y todos vivíamos obsesionados, esperando, sin rencor, ese azar cruel que te da y te quita y como en Isaac era tan desproporcionado el equilibrio siempre pensamos que cuando el azar viniera a cobrarse, la cuenta sería impagable, todo el crédito de una vida en un instante, por eso siempre esperamos un instante terrible para Isaac, un instante en el que esa fortuna extraña cobrara su deuda. Vivíamos pendientes, pero descubrimos que el azar reparte y no contabiliza. No hay ley de igualdad. Da y toca. No hay balanza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-6127431915508185494?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/6127431915508185494/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=6127431915508185494&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6127431915508185494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6127431915508185494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/destino-de-isaac.html' title='Destino de Isaac'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-6657472815714242077</id><published>2011-09-06T12:31:00.000+02:00</published><updated>2011-09-06T13:27:58.729+02:00</updated><title type='text'>Varias biografías de escritores amateurs en una sola.</title><content type='html'>&amp;nbsp;A los 11 años escribe varias obras de teatro. Una sobre un detective que bebe compulsivamente whisky y que busca resolver un caso, que en el ultimo momento se descubre que no es cierto, que el asesinato del que busca un culpable, jamas ha sucedido. El tema del detective frustrado es una constante en esas obras mal escritas de la infancia, no obstante él cree en ellas, no cree en el sentido de éxito, sino en el sentido de placer. A los 13 años escribe unas veinte letras de canciones, se encuentra con la metáfora y abusa de ella hasta el delirio, hasta crear monstruos mas que metáforas. Las canciones nunca las llega a interpretar con músicos, como tampoco represento las obras. Lee, desde entonces, a Baudelaire, a Sábato, a Cela, a Delibes, a Neruda, a Sábato otra vez, relee a Sábato, a Vargas Llosa, a Moravia, a Twain, a Melville. Hay momentos trascendentes, sobre todo con Sábato, donde todo le parece que se cuela, un túnel, un túnel entre el libro y lo que sucede. Coge autobuses y escribe en cuadernos poemas que borra porque, ya lo sabe, eso nunca se lo niega, no tiene talento, pero si un enorme interés por hacerlo. En un momento, que coincide con el descubrimiento de las drogas, se encuentra con Cortázar y con Cortázar se congela, trabaja en un taller en el que hay, diariamente muy poco trabajo,y los ratos muertos, que son las ocho horas, lee a Cortázar y escribe en hojas de promoción del taller. Son sus primeros intentos con el cuento o no los primeros pero si los mas conscientes. Lee, escribe mal y sufre una terrible insolación emocional por una chica dos años mas joven con la que descubre una forma amable de sexo y que ella olvida de repente. Llora y lee El principito y no se siente identificado con ese personaje, pero lo de un planeta vacío le resulta dolorosamente parecido. Desde ese momento le parece que vive en una ciudad distinta, una ciudad que está alejada de la ciudad donde realmente vive. Conoce a un asesino, conoce a muchos alcohólicos, conoce a zoófilos que las noches de luna llena fornican con cabras, conoce unas tipas tristes adictas a la cocaína, conoce a desequilibrados, conoce a un tipo que toca percusión en un grupo de salsa brava, conoce a tipos que no vuelven, que se van lejos sin moverse y se pierden en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;Con el tiempo trata de escribir sobre eso. Viaja a otros lugares y en otros lugares sigue escribiendo cuentos o narraciones abstractas terriblemente malas. No obstante, a lo largo de los años, esa relación con lo que escribe va variando. Gana en paciencia y pierde urgencia, pero jamás pasa de eso, de dar teclazos con cierta anarquía. No cree en la perdurabilidad de lo que escribe, pero sabe que jamás dejará de hacerlo. Escribe como el que bebe o el que consume ansiolíticos. Con lo años acumula páginas y páginas de osas escritas, de bocetos, de intentos. Nada, absolutamente nada, es destacable, pero sin la construcción constante de esas páginas hubiera llegado sano a ningún sitio. Escribir, como a tantos, le ha salvado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-6657472815714242077?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/6657472815714242077/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=6657472815714242077&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6657472815714242077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6657472815714242077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/varias-biografias-de-escritores.html' title='Varias biografías de escritores amateurs en una sola.'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-327186434735102049</id><published>2011-09-02T15:37:00.000+02:00</published><updated>2011-09-02T15:37:08.747+02:00</updated><title type='text'>En una ciudad nueva</title><content type='html'>&amp;nbsp;Cogió la moto y la manejó por los alrededores de su casa. Le sorprendía el silencio y el vacío de su nuevo barrio. Desubicado en la ciudad, sin apenas tener aún consciencia de las dimensiones y de las distancias, intuía que el centro estaba lejos y que seguramente allí, el ambiente era mas encendido. Anochecía muy despacio, a un ritmo que a él, &amp;nbsp;acostumbrado a la constante rítmica de los atardeceres del trópico, se le hacía irreal, como si fuera imposible esa velocidad en un atardecer, ese tempo; y le potenciaba esa inmensa sensación de un letargo curioso, un letargo comprimido, un letargo casi visual. Internamente no había decidido si prefería que ya fuera de noche o que el día, esa forma de agonía en la que se había convertido el día, durara un poco más. En cualquier redujo la velocidad de la moto hasta desplazarse levemente, distancias inapreciables, casi torpes. Le gustaba acoplarse a la velocidad de ese atardecer de verano, esa laxitud y ese vacío alrededor. El asfalto soltaba el calor acumulado del día. Le gustaba imaginar que todo el barrio, ese barrio recién construido, estaba deshabitado o habitado por personas sumidas en el silencio. La moto emitía un sonido peculiar en el motor. Un sonido de garganta congestionada, grave, mecánico. Se detuvo en un cajero, apagó el motor de la moto y se acercó. Un tipo pasó a su lado corriendo y sintió el vértigo urbano, el miedo a un atraco. El tipo era un corredor veloz, atleta de asfalto sin más carrera que la de él contra el mundo. Cuando fue a meter la tarjeta en el cajero, un aviso le comunicaba que el cajero estaba fuera de servicio. Insultó a alguien, al director de esa sucursal, al director de ese banco, al sistema, a la sociedad, al ser humano en abstracto, un individuo terrible sin forma precisa. Se dio la vuelta y encima de la moto vio a tres chicos, eran jovenes, llevaban bermudas de cuadros y unas camisetas de colores saltones con dibujos terribles. Uno de ellos estaba sentado en la moto y le miraba. Supo entonces que las cosas se habían complicado o que había salido elegido en una lotería de la que no era consciente de haber comprado ningún billete. Se fue acercando. Sintió el temor e un atraco del trópico, aunque había oído que en esta ciudad, en este país, los atracos no eran tan extremos. Se acercó, le hablaron pero el no entendió, siguió acercándose. A medio metro, cuando ellos sonreían, lanzó su mano contra el estomago del que estaba sentado en la moto, los otros dos quisieron reaccionar, pero él, aunque grande y obeso si muy habilidoso, soltó una patada precisa al estómago de uno de ellos; el otro, ante la perspectiva salió corriendo. El que estaba sentado en la moto había caído al suelo y se retorcía, gimiendo como si hubiera algo atrapado en su estómago. Le golpeó dos veces seguidas con la punta del zapato y sin gritos le preguntó su nombre. No contestó. El otro se quedó quieto, como sospechando que algún movimiento le otorgaría una patada extra que no necesitaba. Arrancó la moto y avanzó unos metros Miró a los lados y comenzó la persecución del tercero. Dos manzanas después lo vió pasar corriendo, aceleró y se puso a medio metro de él, haciéndole correr más fuerte pero sabiendo de antemano que cuando quisiera lo tenía atrapado. Mientras corría, el chico grito algo, una súplica que no entendió del todo. Se acercó y lo derribó, el otro rodó medio metro por el asfalto. Lo dejó así. Siguió avanzando, nuevamente, despacio. Algunos metros después, quizá dos manzanas, quizá tres, vio a una chica cruzar un paso de cebra, se detuvo, la miró pasar. Le hubiera gustado ser valiente, invitarla a tomar algo, pero simplemente se quedó mirándola pasar, el tiempo, de nuevo, era lento. Subió a casa, su nueva casa, sin muebles, sin televisor, sólo algunos libros. Se tumbó en el sofá, abrió el de Moby Dick y siguió leyendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-327186434735102049?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/327186434735102049/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=327186434735102049&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/327186434735102049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/327186434735102049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/09/en-una-ciudad-nueva.html' title='En una ciudad nueva'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3401882199150634380</id><published>2011-08-30T13:55:00.004+02:00</published><updated>2011-08-30T14:35:04.271+02:00</updated><title type='text'>Biografía de TDK</title><content type='html'> En el segundo cajón de la mesa del despacho encontramos algunas cintas, estaban etiquetadas manualmente con títulos peculiares que en general hacía referencia a la electrónica: circuito integrado, prototipos, termoiónica, diodo, pentodos. Había a su vez subtítulos que eran difíciles de leer. Los cogimos y los guardamos en bolsas. Rescatamos algunos libros y una especie de libro de contabilidad donde había anotadas cosas sin sentido, líneas, números esparcidos y algún dibujo o boceto con intenciones artísticas. Al salir cerramos con llave. Nos sentamos en el primer banco que encontramos en el camino. Ojeamos los títulos de los libros. Yo sólo reconocí "La sinagoga de los inconoclastas", los demás eran libros extraños, algunos eran intentos de ficcionar teorías matemáticas con historias que enredaban hasta la locura la misma teoría, dándole a cada elemento de las formulas un carácter y una participación en una historia indescifrable, otros eran libros eróticos de bajo perfil, había libros de autores desconocidos, tipos que habían reunido algunos cuentos y con un poco de dinero habían logrado publicar alguna tirada de su obra, caprichos de escritores amateurs o pseudo amateurs. Leímos en alto algunos de esos cuentos. Los argumentos eran, algunos, delirados. En uno, un chico de dieciséis años se encuentra con una banda de enanos cuyo fin es robar a los tipos que miden más de uno ochenta y cinco, altura en la que los enanos estipulan aparecen los altos. EL chico de dieciséis mide uno ochenta y cuatro y los enanos, que le piden todo su dinero, toda su ropa y los zapatos, argumentan entre ellos, tras un debate que se prolonga y prolonga que aunque aún no entra en la medida robable, la edad le confirma, con toda seguridad, que en menos de un año estará más allá del uno ochenta y cinco. El debate termina en pelea entre los enanos más radicales y los enanos solidarios, pelea que el chico aprovecha para la huida, una huida extraña, porque mientras corre, el chico siente una notable solidaridad por los enanos, al punto de que llorando implora al destino, a la genética, que no le haga pasar de la terrible barrera del uno ochenta y cinco. Otro hablaba de una extraña variación de los nazis. Otro transcurría en un partido de futbol cuya tanda de penaltis se prolonga eternamente, proponiendo una eternidad basada en la emoción y el nervio de un penalti que puede ser, siempre, el último. La victoria o derrota como fin de la eternidad.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Nos repartimos los libros entre los tres y decidimos caminar para buscar un radiocasette para escuchar las viejas cintas de halo misterioso. Los radiocasettes se han convertido en una reliquia, en algo difícil de encontrar y barajamos distintas posibilidades. Al final fuimos a casa de mi abuelo, que aún escucha radio en su viejo radiocasette. Cogimos una primera cinta al azar. Sonaba música, pero una música que jamás, ninguno, habíamos escuchado. Eran capas de sonidos electrónicos y algo disonantes que se iban sumando y formando una especie de ambiente desquiciado. En otras escuchamos la voz, su propia voz grabada reflexionando sobre distintos temas: el amor, la ciencia, la oscuridad, la pintura abstracta. En otras escuchamos sonidos ambiente de la calle, conversaciones distintas recogidas al azar. Frases sueltas. Finalmente escuchamos una donde decía la fecha y narraba lo ocurrido en esa día. Era un diario hablado que se iba extendiendo a lo largo de varias cintas que fuimos clasificando cronológimente. Cuando lo hicimos fuimos al principio y estuvimos días escuchándolas. La historia del viejo era emocionante. Inicialmente hablaba de pequeños acontecimientos a partir de un día preciso todo da un giro; un giro, digamos, emocional. Cada día grababa su voz pausada, tremenda. Las historias que fuimos escuchando cambiaron nuestra vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3401882199150634380?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3401882199150634380/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3401882199150634380&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3401882199150634380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3401882199150634380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/08/biografia-de-mn.html' title='Biografía de TDK'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-1466118105969939630</id><published>2011-08-29T17:23:00.002+02:00</published><updated>2011-08-29T17:55:22.462+02:00</updated><title type='text'>Todas las ciudades</title><content type='html'> Hay ciudades rellenas, hay ciudades vacías, hay ciudades coche y ciudades cama, hay ciudades música y ciudades mujer. Hay algunas ciudades desubicadas, que parece que han caído torpemente de la nada. Hay ciudades que no existen, pero que están en la memoria colectiva. Hay ciudades inventadas que todo el mundo ve. Hay una ciudad por individuo para cada ciudad lo que las multiplica hasta el delirio y lo que multiplica el delirio hasta la risa. Hay ciudades que se mezclan y producen túneles de una a otra. Hay una calle al oeste de Barquisimeto que parece que estás en Murcia y hay varias calles de Benidorm que parecen Caracas. Hay calles de Londres que sólo están Londres y calles de Londres que ni siquiera están en Londres. Hay calles de Buenos Aires en las que he estado sin haber estado jamás en Buenos Aires. De ese mismo modo he estado en: Montevideo, Rio de Janeiro, Bogotá, Los Angeles, Palencia, Montreal, Moscú y casi todas las ciudades de las que, al menos, haya escuchado el nombre. Hay ciudades fantasma, que se las pisa sin saber que estuvieron ahí. Hay ciudades que se mueven, que no paran y que son, muchas veces, inalcanzables. Hay ciudades que se juntan, que están casi pegadas y son casi la misma. Hay ciudades, muchas, todas, que se dividen, que van siendo muchas ciudades y apenas se distinguen unas de las otras y vas pasando sin darte cuenta, sin saber que estás viajando. Hay ciudades que se han quedado atrás, en un tiempo lejano, y cuando llegas no lo sabes, pero estás, inevitablemente, dos o tres siglos atrás. Hay ciudades que presumen de estar en ese tiempo lejano. Hay ciudades que viven muy lejos, en un tiempo futuro que no conoceremos; son lo que será el mundo dentro de doscientos o trescientos años: Marrakech. Hay ciudades madre, que tienen hijos, hijos prodigio, hijos rebeldes, hijos mediocres e hijos enfermos. Hay ciudades mar, que son el mar, que viven en él y sin embargo están a flote y son hermosas. Hay ciudades que se negaron a ser ciudades y respiran despacio, y pasean por las tardes. Hay ciudades terriblemente inmaduras, terriblemente tontas. Hay ciudades eróticas, que emocionan y piensas, obsesivamente, en acostarte con ellas. Hay ciudades invisibles, claro que las hay. Hay varias ciudades subterraneas. Hay ciudades de dos pisos. Hay personas que son una ciudad y ciudades que son una persona, una sola, una. Hay ciudades que se están cayendo y muchas que van a desaparecer. Hay ciudades donde la gente se esconde y además, con habilidad, esconden a la misma ciudad y nadie, durante años, la ve, hasta que un día, alguien, la descubre y se desvela un secreto que, en cierto modo, ya estaba desvelado. Hay ciudades que son espantosas, hay ciudades que son un error, una mala interpretación, una acumulación de equivocaciones y todo ese montón de fracaso no asumido dan calles tristes, desoladas, con gente que no sabe nunca donde camina, porque sin saberlo, saben que nada de eso debería haber ocurrido. Hay ciudades que quieren ser otra cosa. Hay ciudades bomba, están a punto de explotar. Hay ruidos que son ciudades, hay momentos que dejan ciudades en el aire, hay gente que debería ser una ciudad, hay silencios que son ciudades que existirán dentro de veinte siglos cuando nada de esto quede. Cuando nada de lo que nos rodea sea lo que es. Cuando no quede ninguna de todas estas ciudades. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-1466118105969939630?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/1466118105969939630/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=1466118105969939630&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1466118105969939630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/1466118105969939630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/08/todas-las-ciudades.html' title='Todas las ciudades'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-6066462115919599493</id><published>2011-08-25T19:42:00.004+02:00</published><updated>2011-08-25T22:21:50.954+02:00</updated><title type='text'>La bicicleta de Irene</title><content type='html'> Irene me contó una vez un viaje que hizo en bicicleta. Un viaje o un paseo largo, no sé en que momento una cosa cambia a la otra ¿En qué distancia un paseo se hace viaje y un viaje solo es un paseo? ¿ Se mide en horas, en kilómetros, en trascendencia? El caso es que paseo o viaje, ella salió pronto por la mañana y pedaleo sin saber exactamente donde iba. Me habló de una carretera, creo que era la de Barcelona, no recuerdo que fuera otra o al menos, según lo contaba yo visualizaba la carretera de Barcelona, que es difusa y engaña porque parece que ya sales de Madrid pero en seguida sigues en Madrid para estar en otras poblaciones que se van multiplicando hasta, de repente, desaparecer todo y avanza la carretera sin más, entre fábricas que dan una nostalgia extraña, una sensación fría y triste; como si descubrieras, de repente, aunque lo sepas de antemano, que el mundo no volverá a ser como fue y que, inevitablemente, el hombre camina por el abismo. Y ahí iba Irene, pedaleando una bicicleta que describió con muchísima precisión, con características técnicas de las que yo no me enteraba, piñones, cambios, peso y un montón de cosas más que parecían un lenguaje lejano o glíglico. Me habló de la dificultad de ir en bicicleta por esa carretera, dijo que era inhóspita o desoladora. Pedaleó horas. Yo intuía o sabía que Irene no era ciclista, no era habitual de la práctica de ese deporte, así que me llamaba la atención su fascinación repentina por ese deporte y por la osadía de su aventura, de su paseo, de su viaje. Dijo que durante horas, no sé si tres o dos, fue por el arcén, con angustia, la velocidad de los coches y los camiones la empujaban, el sonido de la velocidad, de la velocidad de las cosas, la asustaba, pero no cesó en su empeño. Entonces el viaje, en un momento dado tomó otro rumbo, no sólo metafórico, sino real. Se desvió por una carretera que anunciaba un par de pueblos que Irene no conocía y a mi, al nombrármelos, tampoco. Entonces apareció una carretera secundaría, estrecha, vieja, bastante deteriorada. El paisaje seco de finales de verano la incitaban y anunciaban la posibilidad de pueblos auténticos, incluso misteriosos. Pedaleo mucho rato, pasó el mediodía, las horas de máximo calor. Irene nunca habló de comida o de bebidas, hablaba del pedaleo en el silencio y vacío de aquella carretera por la que, según ella, no pasaba nadie. No había nada y sólo escuchó durante horas el crujido hipnótico de la cadena girando entre los platos. El paisaje era monótono y alucinante, eso decía. Entonces aún en las horas de calor o en esa hora extraña que es la de la siesta en los sitios de mitad de Castilla vio aparecer a lo alto de una cuesta que Irene subió andando con la bicicleta a mano un pueblo. Lo primero que vio fue una gasolinera abandonada, una gasolinera de una marca que ella no recordaba o que era tan antigua como su niñez porque decía que aquella gasolinera le recordaba a su infancia. Arriba se montó, de nuevo, en la bicicleta. Pasó el pueblo. Había algún anciano a la sombra y siguió de largo. Pedaleó hasta el delirio porque ella decía que había algo que la invitaba a seguir, sin pensar en el camino de vuelta. Empezó a caer la tarde y de nuevo, en medio de una profundísima llanura, apareció un pueblo. Pedaleó acercándose, sabiendo que, sí o no, aquel era el destino o el punto de vuelta a Madrid. Cuando llego el Sol reventaba en la meseta de un modo que a Irene le pareció hermoso o delicado, incluso erótico. Llegó, el pueblo era, básicamente, pequeño. Una calle principal de la que salían dos o tres pequeñísimas calles y una plaza en la que estaba todo el pueblo.Al llegar a la plaza, evidentemente, todas las caras giraron a mirarla. Irene sintió algo que no era temor pero que se asemejaba. Un tipo joven, fuerte y alto le dijo con acento profundo y seco que llevaba una rueda pinchada. Irene bajó de la rueda y vio el proceso final de desinflamiento, lo que la indicaba que acaba de pinchar. Se puso en píe. Preguntó entre la gente que bebían botellines de cerveza y escuchaban una música lejana, una música que Irene jamás había escuchado, si había alguien con recambio para ruedas de bicicleta. Varios hablaron a la vez, pero en general todos decían lo mismo, que como era posible que saliera de viaje, o de paseo, con la bicicleta sin llevar herramientas y lo imprescindible para no quedarse tirada. El asunto es que nadie tenía recambio porque nadie, curiosamente, en ese pueblo andaba en bicicleta.  Irene sintió cierta angustia porque a los problemas se unía la noche que aparecía tras aquel sol majestuoso y caduco. Uno de los tipos dijo que la acercaría a una gasolinera, que allí igual se podría hacer algo. Se montó en el coche con dos tipos simpáticos que la querían ayudar. A Irene la amabilidad la conmovió y la hizo recordar algo que no alcanzaba a recordar del todo, algo que había soñado o algo que había sucedido en otra época o algo, incluso, que le habían contado, pero algo que tenía que ver con la amabilidad y con las buenas intenciones. Recorrieron varios kilómetros, llegaron a la gasolinera que tenía encendidos los neones y que daban esa luz irreal que se entremezcla con la luz del atardecer agonizando. Ella se bajó y preguntó pero ahí no había nada para bicicletas. Hinchó la rueda pero se deshincho en minutos. Tuvo, por primera vez, ganas de llorar. Los tipos del coche, los chicos amables, tenían prisa, se iban a otro lado, tenían una cita o un festejo pero ofrecieron acercarla algo, lo más posible. El resto, lo sentían, pero no sabían como podía hacer. Irene aceptó. Mientras iban por la carretera se hizo de noche. A Irene le aterrorizaba pedalear con la rueda pinchada por a esa carretera. Los chicos barajaron la posibilidad de preguntar en el sitio donde iban, pero eso significaba alejarse algo de la carretera por la que Irene había pedaleado incansablemente. Irene, no obstante, prefirió ir con ellos que quedarse en aquel desvío vacío, oscuro, en medio de la meseta. LLegaron a una especie de caserío, un lugar bastante lujoso en medio de la inmensidad. Todo era oscuridad salvo esa casa iluminada. Irene sintió que la bicicleta, todo lo que había conllevado la bicicleta, eran un inmenso error, en ese instante le hubiera gustado desaparecer. El caso es que llegan allí, saludan, no hay mucha gente, hay una fiesta, hay alcohol, comida, se emborrachan, también Irene. Se lanzan a una piscina iluminada como si fuera una estrella lejana, una estrella inalcanzable a la que se zambullen como naves espaciales o como meteoritos, Irene se siente lejos del mundo y eso le agrada. Fascinada por la aventura o por el paseo, siente que aquella gente, en su totalidad, es gente especial, como si no existieran o fueran amigos de toda la vida. Se queda dormida debajo de un roble, cuando despierta el sol está comenzando su rutina. Se pone en píe. La rueda está cambiada e incluso la cadena está engrasada e incluso, toda la bicicleta, está más limpia. Cuando se sienta nota que va mejor que antes. Pedalea y sin darse cuenta sale a la carretera, agarrada por el impulso, sigue, decide que es mejor largarse sin despedirse y dejarlo en la memoria así. Pedalea muchas horas, cuando llega de nuevo a la carretera de Barcelona siente una especie de arrepentimiento por no haberse despedido, por no haber agradecido el trato y por haber pensado de un modo tan irreal. En la carretera de Barcelona, ya de vuelta a Madrid siente, por primera vez nostalgia por lo que ha sucedido,ve los coches yendo y viniendo, entrando y saliendo de Madrid. Pasa las fábricas, van apareciendo edificios. En Avenida America se baja de la bicicleta agotada, empieza a anochecer en Madrid. Lleva dos días pedaleando y decide, sin saber porque, abandonar la bicleta. Entra en el metro y baja hasta la línea 6. En el andén hay una chica tocando la guitarra y le da un par de euros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-6066462115919599493?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/6066462115919599493/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=6066462115919599493&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6066462115919599493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/6066462115919599493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/08/la-bicicleta-de-irene.html' title='La bicicleta de Irene'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-8926165465319061799</id><published>2011-08-24T20:11:00.002+02:00</published><updated>2011-08-24T20:37:08.210+02:00</updated><title type='text'>Fotos de Martín Castillo</title><content type='html'> La fotografía, toda la fotografía, de Martín Castillo será recordada. No será recordada en vida, mientras Martín deambulo nostálgico o eufórico por una esquina de Buenos Aires. Los fotógrafos son terribles, casi tan terribles como los músicos o como los artistas plásticos o como los  periodistas, que son todos, en general, terribles y apuntan más que reciben y detestan, les encanta detestar y no ser detestados. Los fotógrafos no se si detestarán la fotografía completa de Martín, sus recovecos, su estética, su estilo, y cuando digo estilo digo personalidad, que es el único estilo que interesa. Martín tiene, podríamos decirlo de mil maneras, pero esta es la única correcta, muchos huevos. Martín dispara, pero dispara no en el sentido metáforico o en el sentido de como se usa ese verbo en la fotografía. Martín dispara de verdad, no fotografía, sino que acude a balaceras y nadie sale bien parado, ni él, ni sus modelos, ni los objetos. En las fotos de Martín todo queda como queda la zona cercada por la policía en el momento del registro. Todo son pruebas, rastros de un crimen colectivo en el que todo el mundo ha salido disparado. Lo mejor de toda la obra de Martín, de cualquiera que se mire, incluso de sus primeras fotos, es que está ajena de cualquier pretensión y eso no lo puede decir cualquier fotógrafo, casi ninguno, poquísimos. En realidad lo pueden decir Martín y unos pocos fotógrafos más, porque el resto, en general, pecan de pretenciosos, un adjetivo detestable. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; No es fácil el viaje de Martín como fotógrafo. No fue un camino encontrado a la primera. Como uno no se encuentra a la primera con ninguna de sus características personales: son cosas que se van aprendiendo a golpes, a golpes salvajes, a lágrimas incluso. Martín es fotógrafo como también es marcadamente ordenado, algo neurótico, adorablemente simpático, entrañable, el mejor compañero para una borrachera y el mejor para hablar del dolor y de la melancolía. Martín no es fotógrafo por que lo dictara una vida, Martín es fotógrafo de personalidad, es un rasgo más. No podría ser arquitecto o músico del mismo modo. Martín no escogió serlo, venía dado en su código genético como su orden o como su facilidad para inventar juegos. Recuerdo una tarde en la diecinueve, no sé que hacíamos allí. Estábamos sentados esperando algo, algo que nos mantenía allí, a media tarde. Martín propuso contar coches, los coches que pasaban en un periodo preciso de tiempo. Cada uno debía escoger una marca. 112 chevrolet en tres minutos y medio, ocho Toyota en dos. Datos estadísticos  que te hacían presuponer algo, algo invisible, algo que estaba allí, estático, inmóvil pero indescifrable. Algo así, creo, son las fotos de Martín. Algo que se ve. Algo que ha pasado, algo que viene y que va. Un disparo y la vida sigue. Martín será recordado, estoy seguro de ello.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-8926165465319061799?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/8926165465319061799/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=8926165465319061799&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8926165465319061799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/8926165465319061799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/08/fotos-de-martin-castillo.html' title='Fotos de Martín Castillo'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9263764.post-3648637784341397272</id><published>2011-08-24T12:58:00.003+02:00</published><updated>2011-08-24T13:23:24.470+02:00</updated><title type='text'>El tobogán</title><content type='html'> A Daniela le gustan los toboganes al revés. No es que le gusten dados la vuelta o que se suba a la escalera esperando llegar a la parte más baja como si fuera un tobogán inventado por Escher. Lo que le gusta de los toboganes, siendo la atracción favorita de entre todos los elementos que conforman los parques, es hacer lo inverso de lo que proponen. Ascenderlos con enormes dificultades, en vez de descenderlos con la sencillez de dejarse llevar por la gravedad y por la ligera pendiente que concluye, generalmente, en arena. El fenómeno es curioso, simpático, pero requiere de enorme atención por parte del progenitor. A la niña le gusta llegar la parque, soltar algún pequeño gritito de enorme emoción y señalar con decisión el fondo del parque, allí en esa tierra lejana donde está perdido el tobogán. Generalmente los gestos son los mismos, camina hasta la parte más baja del tobogán, se sienta en eso que podríamos llamar la salida, y lo llena de arena, como si le gustara potenciar la dificultad. Luego con esfuerzo titánico asciende esa pequeña elevación que hay del suelo a la parte más baja del tobogán y comienza, a trompicones, la ascensión. No lo suele lograr, es cierto, el empeño es desmesurado, excesivo, lo intenta pero la parte final es, siempre, salvaje para su cuerpo, para sus fuerzas. No quiere ayuda, siempre la rechaza. Alguna vez he pretendido animar, dar una mano, sostenerla para que logré ese tramo terrible y alcancé la cima y algo que para ella debe ser legendario. Lo que suele suceder es que a poco de la cima se desliza hacia atrás, sufriendo el leve descenso suave para el que fue inventado el tobogán; y que ella rechaza por naturaleza. Para Daniela el Tobogán es una ascensión, no un descenso. Es una batalla, no un ligero y soso divertimento. Pocas, muy pocas veces ha logrado la cima. No hay celebración épica, no alza los brazos o no nos mira eufórica esperando de sus padres una celebración por el logro conseguido. Lo que sigue cuando alcanza la cima, es continuar marcha atrás, cumplir los ciclos del tobogán siempre a la inversa. Bajar las escaleras, alcanzar el suelo por el lado de  atrás, o de adelante, según se mire, y recorrerlo por el exterior para volver a empezar. Yo no reprimo el uso que hace del tobogán, cada quien usa los toboganes como le da la gana. Sólo trato de apartarla, lo que no es fácil, cuando produce un atasco en la cima del tobogán de niños, generalmente más mayores, que incrédulos miran a la niña subir con torpeza por la rampa y taponar la bajada. Alguna vez ha habido quejas o algo parecido a un sonoro abucheo. &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9263764-3648637784341397272?l=blogges.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://blogges.blogspot.com/feeds/3648637784341397272/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9263764&amp;postID=3648637784341397272&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3648637784341397272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9263764/posts/default/3648637784341397272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://blogges.blogspot.com/2011/08/el-tobogan.html' title='El tobogán'/><author><name>Henry S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12502786521349809070</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://2.bp.blogspot.com/_pYdwYvOBTcw/TG2ZFoeUalI/AAAAAAAAALQ/Ym4BH-Kj-UM/S220/Imagen0081.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
